Fernando Francés, en una imagen reciente
Fernando Francés, en una imagen reciente - Manuel Gómez

El máximo responsable de los museos de Andalucía, ante el juez por una supuesta agresión

Fernando Francés tendrá que acudir el próximo 23 de octubre a un juzgado de Santander por la denuncia de lesión leve, admitida a trámite

MadridActualizado:

El exdirector del CACMálaga y actual secretario general de Innovación Cultural y Museos de la Junta de Andalucía, Fernando Francés, tendrá que acudir a declarar al Juzgado de instrucción número 4 de Santander el próximo 23 de octubre al haberse admitido a trámite la denuncia por una supuesta agresión interpuesta contra él por la artista Marina Vargas.

Allí se le juzgará por un presunto delito de lesiones leves que tuvo lugar el año pasado durante la feria Artesantander (que justamente este fin de semana celebra una nueva edición), cuando en el estand de la galería Javier López & Fer Francés (de la que es co-director el hijo del demandado), tal y como manifestó la denunciante en sus redes sociales, se le abalanzó, la amenazó y le propinó algunos golpes: «Sobre las 20:15, Fernando Francés, tras señalarme con el dedo y repetirme: "La has cagado, la has cagado", me golpeó en el rostro con la mano. Todos los detalles de la agresión están en conocimiento de la Policía», escribía la artista en su Facebook días después del suceso.

«Viva y aliviada»

«Me siento viva y aliviada -comenta ahora a ABC Cultural la propia Vargas-. Desde hace un año he defendido mi versión al que me ha preguntado sobre ella, pero me he sentido juzgada, silenciada y marcada por mi siliencio. Ha sido duro y se me ha hecho muy largo, y me ha dado a entender que la palabra de una mujer no es creíble».

Y es que, aunque a su regreso a Madrid el 17 de julio de 2018, Marina Vargas interpuso la denuncia pertinente de los hechos ante la comisaría de Arganzuela de Madrid, la cual salió un día después hacia Santander para ser tramitada, esta «desapareció» en la delegación policial de la capital cántabra. No fue hasta hace dos meses, en mayo de 2019, cuando Vargas, asesorada por su abogada, decidió trasladarse de nuevo a Santander para hacer un seguimiento de la denuncia y que esta fuera reactivada.

«Creo que este no es sólo un juicio a mi dignidad, sino a la de todas las mujeres, y también un pequeño empuje al sector artístico, que en muchas ocasiones se encuentra desprotegido ante el poder»

«El próximo 23 de octubre, tanto Fernando Fráncés como yo misma estamos citados a juicio en Santander. Siento que tengo, que debo y que quiero ir. De hecho, estoy deseándolo -declara la artista- no solo porque me he sentido vilipendiada, sino porque para mí, este pequeño gesto ya es una victoria. Por primera vez, hay indicios que invitan a que se celebre un juicio y que me animan a romper mi silencio. Creo que este no es sólo un juicio a mi dignidad, sino a la de todas las mujeres, y también un pequeño empuje al sector artístico, que en muchas ocasiones se encuentra desprotegido ante el poder».

Marina Vargas
Marina Vargas - Ángel de Antonio

Vargas reconoce que buena parte de la presión a la que ha estado sometida se debe a que su supuesto agresor es «una persona conocida y pública que, además, en los últimos meses ha adquirido incluso más poder», tras el cambio de Gobierno en Andalucía. De hecho, tal y como se ha publicado en prensa, el único testigo de la discusión que mantuvieron demandante y demandado fue un trabajador de la galería que en su día aseguró no haber presenciado ningún tipo de agresión, tan solo un enfrentamiento entre ellos. El próximo otoño, ambas partes presentarán testigos para intentar reconstruir los hechos, cuyos delitos, al ser de lesión leve, están tipificados con prisión de tres meses a tres años o multa de seis a doce meses si el juez los reconoce.

Un nombre en entredicho

La supuesta agresión sufrida por Vargas no ha sido una cuestión menor en el sector artístico español. Afecta a Francés, cuyo nombre ha vuelto a saltar a la palestra esta misma semana acusado por Rafael Doctor, exdirector ya del Centro de Fotografía de Andalucía, en Almería, en un comunicado público como uno de los responsables de su destitución. Asimismo, el máximo responsable de museos de la Junta andaluza lleva tiempo siendo cuestionado por, durante su etapa como director del CAC, incluir en el centro malagueño a artistas representados por la galería de la que es director su hijo (en la que trabajaba la propia Vargas hasta el día del incidente) o, después, por contar con varias sociedades que comprometían el nombramiento a su cargo, una de las cuales optó al nuevo concurso para dirigir el museo de Málaga. Otro artista, Invaider, también ha empujado a que el nombre de Francés acabe vinculado a denuncias ante juzgados en la localidad andaluza.

«Siento que tengo, que debo y que quiero ir a este juicio. De hecho, estoy deseándolo –declara la artista– no solo porque me he sentido vilipendiada, sino porque para mí, este pequeño gesto ya es una victoria»

Asimismo, es importante porque puso en marcha al colectivo La Caja de Pandora, un grupo de más de 3.000 mujeres vinculadas al arte y la cultura, que desde el primer momento se situó del lado de Vargas y llevaron a cabo una especie de movimiento #MeToo en el ámbito artístico español. «He estado durante un año colgada de un hilo –se confiesa Vargas–. He sufrido las consecuencias, como que se cancelaran mis relaciones con la galería. Me he sentido ya juzgada». El próximo 23 de octubre, su palabra será por primera vez escuchada ante la institución competente.