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El místico sonido de la Semana de Música Religiosa de Cuenca

La Semana de Música Religiosa de Cuenca arranca una nueva edición que tiene como ejes de su programación las figuras de Santa Teresa de Ávila y Alexander Scriabin

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El pasado sábado de Pasión se inició uno de los festivales más significativos de la vida musical española. Son ya, con la que comienzó en la Basílica de Nuestra Señora de la Asunción, cincuenta y cuatro ediciones de la Semana de Música Religiosa de Cuenca, ciclo que se ubica entre las destacadas citas europeas en torno a la música sacra y que, en su larga y fecunda historia, ha tenido un relevante papel tanto en el cuidado y protección del patrimonio musical español como en el encargo de obras nuevas, ambas señas de identidad ineludibles de una cita que ha sabido renovarse con el paso del tiempo.

Los más diversos estilos se podrán escuchar hasta el 5 de abril, con jalones creativos que se fijan en el cuarto centenario del nacimiento de Santa Teresa, el centenario de la muerte de Scriabin y también los veinte años de las vidrieras que Gustavo Torner diseñó para la catedral de la ciudad manchega.

Precisamente alrededor de Teresa de Ávila giró el programa del concierto inaugural que, bajo el título Una vida entre la Devoción, el Misticismo y la Reforma, ofrece un itinerario con obras de Morales, Victoria, Guerrero o Fernando de las Infantas, entre otros. Schola Antiqua, bajo la dirección de Juan Carlos Asensio, y el Tenebrae Consort son los encargados de sacar adelante la velada. Schola Antiqua repite cita en Viernes Santo con un monográfico dedicado al compositor José María Sánchez Verdú del que se interpretan dos obras, el Libro de Leonor y el estreno absoluto de Totentanz Buch.

El Domingo de Ramos,La Risonanzade Fabio Bonizzoni apuesta por un programa que enlaza la música barroca europea a través de autores como Haendel, Vivaldi, Durón, Mascitti o José de Torres; ese mismo día, Javier Perianes ofrece un recital con obras de Schubert, Mompou y Debussy. Vuelve el pianista dos días después con la Sinfónica de Galicia y el Concierto en Sol Mayor de Ravel, en una propuesta que también incluye la Sinfonía nº 3 «El Poema Divino» de Alexander Scriabin.

El Lunes Santo, Tallis Schollars –el grupo de Peter Phillips– contó con la colaboración del coro El León de Oro para un repertorio centrado en partituras de Taverner, Tallis, Pärt y Sheppard. La agrupación coral asturiana hace doblete el miércoles con un repaso a la polifonía coral desde el Romanticismo al siglo XX. Ese mismo día, el violonchelista Jean-Guihen Queyras aborda las Suites para violonchelo solo de Bach.

El Martes Santo, la música contemporánea adquierió presencia con el grupo Vocal Kea y el estreno de Tu solus que facis mirabilia, de Joan Magrané, ganador del Premio Reina Sofía de Composición hace dos años, y al que el festival ha encargado esta obra que rinde homenaje a Gustavo Torner. Se interpretó en la Catedral, donde se ubican la vidrieras que el artista diseñó hace dos décadas. El Triduo Sacro arrancó con un monográfico dedicado a Luigi Boccherini, que incluyó su Stabat Mater para soprano y cuerdas (con María José Moreno y la Camerata Boccherini) y la Pasión según San Mateo de Bach a cargo de Cristoph Prégardien y Le Concert Lorrain. En Viernes Santo, el Cuarteto Quiroga interpretará Black Angels de Georg Crumb.

El Renacimiento musical en la Corte de los Valois (Josquin des Prés y Jean de Ockeghem) con la Capilla Cayrasco y la Muerte y Sepultura de Cristo, de Antonio Caldara, con la Stavanger Symphony Orchestra y Fabio Biondi ocupan el Sábado Santo. Director y orquesta son también los encargados de cerrar la Semana el Domingo de Resurrección con la Misa de la Coronación de Mozart, en una jornada en la que asimismo se interpretan obras de Gianvicenzo Cresta, Carlo Gesualdo y Caroline Chauveau con el Ensemble Solistes XXI de Rachid Safir. Actividades didácticas, conferencias, exposiciones, visitas monumentales complementan la oferta del ciclo sacro.