Un padre vota junto a su hijo en Ciudad de México
Un padre vota junto a su hijo en Ciudad de México - EFE
Simulacro de consulta

Las cifras reales: dos de cada tres catalanes no han querido participar de la farsa de Mas

Pese a que se incluyó en el «censo» a menores y extracomunitarios, sólo un tercio de los «inscritos» ha acudido al simulacro independentista

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La farsa con la que Artur Mas ha querido erigirse protagonista este 9-N ha estado lejos de movilizar a los ciudadanos de Cataluña. Más allá de la intensa campaña mediática y del reclutamiento de un cuerpo de voluntarios, sólo un tercio de los catalanes ha querido participar de un simulacro sin ningún tipo de validez legal.

Según ha asegurado Artur Mas, dos millones de catalanes «han votado». Unos números facilitados por la propia Generalitat y que carecen de fiabilidad, ya que han sido las organizaciones las que han hecho las cuentas sin ningún tipo de control democrático. Pero si atendiéramos a estos números, la realidad del 9-N es que dos tercios de los ciudadanos no han querido participar de este simulacro antidemocrático.

Y eso que los organizadores intentaron sumar adhesiones permitiendo incluso que votaran los mayores de 16, los extranjeros extracomunitarios y los catalanes que viven fuera de España. En total el «censo» superaría los 6.300.000 posibles participantes –un millón más de los que tuvieron derecho a votar en 2006 en el referéndum del Estatut, cinco millones doscientas mil personas–.

Comparando con las últimas veces que los ciudadanos catalanes fueron llamados a las urnas de manera legal (las autonómicas y el citado referéndum de 2006), la farsa de este 9N ha sido estéril, tal y como lo ha calificado el propio Gobierno.

Los números hablan

En las últimas autonómicas acudieron a las urnas 3.668.310 catalanes. Un 67,75 % del censo. Y eso que ni los menores ni la mayoría de los extracomunitarios, tal y como marca la ley, estaban inscritos. Es decir, la última vez que los catalanes acudieron a las urnas (elecciones generales al margen) participaron casi el doble que en el simulacro independentista. Una farsa que además tenía la ventaja de que su «censo» contaba con un millón más de «inscritos».

Los datos del simulacro del 9-N comparados con la votación del referéndum del Estatut son igual de evidentes. Aquel 2006 participó un 49,4% del censo, un porcentaje que supera con creces la movilización del simulacro independentista.