La partitura que podría conducir al desaparecido oro de los nazis
Una partitura musical - abc

La partitura que podría conducir al desaparecido oro de los nazis

Mittenwald ha atraído a unos buscadores de tesoros que encontraron una supusta pista en una obra manipulada por el secretario de Hitler, Bormann

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¿Esconde una partitura musical el bien guardado secreto del oro oculto de los nazis? Un grupo de cazatesoros liderados por el cineasta Leon Giesen cree que sí. Su equipo lleva varios días perforando en la localidad bávara de Mittenwald, después de que el año pasado el escritor y periodista holandés Karl Hammer Kaatee encontrase unas partituras que habían pertenecido al jerarca nazi Martin Bormann, que llegó a ser secretario personal de Adolph Hitler, jefe de la Cancillería y director del NSDAP (el partido nacional socialista alemán) entre 1941 y 1945.

Según Katee, Bormann aprovechó sus últimos días en el búnker berlinés en el que se suicidó el dictador nazi para redactar una suerte de mapa utilizando determinados caracteres musicales de una obra de Gottfried Federlein, «Marsch-Impromptu».

De acuerdo con la revista alemana « Der Spiegel», el mapa conduciría a una inmensa fortuna desaparecida desde los años 40, formada por más de 100 lingotes de oro y la colección personal de diamantes de Hitler, conocidos como «las lágrimas del lobo». El objetivo del Führer habría sido hacer llegar dicho documento a un lacayo escondido en Munich llamado Franz Xaver Schwarz quién, sin embargo, habría sido arrestado por los Aliados antes de recibirlo.

Ahora, Giesen cree haber descifrado el código, contenido, a su juicio, en la frase «Wo Matthias die Saiten Streichelt?» (algo como ¿Dónde colocó las cuerdas Matthias?). A su juicio, se trata de una referencia al luthier Matthias Klotz, uno de los residentes más famosos de la ciudad. Otra frase, «Enden der Tanz» (Fin del baile) podría indicar el final de la línea férrea que conduce hasta la localidad, por lo que el supuesto mapa podría ser en realidad un mapa del sistema ferroviario de la zona.

Sea como fuere, lo cierto es que los cazatesoros acumulan ya tres perforaciones y de momento, lo más interesante que han encontrado es un metal anómalo a través del sónar. «Podría ser un cofre del tesoro», admitía el historiador local y arqueólogo aficionado Jürgen Proske a «Der Spiegel», «pero también podría ser una vieja tapa de alcantarilla».