«Ser emprendedor es una especie de trastorno mental»
Kayvan Nikjou, uno de los fundadores del encuentro europeo Startup The Fusion, - ABC

«Ser emprendedor es una especie de trastorno mental»

Kayvan Nikjou, uno de los fundadores del encuentro europeo Startup The Fusion, da las claves a la hora de iniciarse en este sector cada vez con un mayor número de trabajadores

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Los emprendedores se citan este jueves en Madrid en uno de esos eventos, «Startup The Fusion» (25 y 26 de junio), en donde se verán las caras, conversarán y se mostrarán (por que es muy necesario) casos de éxito. De esta manera, el mundo del emprendimiento, cada vez más amplio, busca abrir huecos y mostrar su cara más amable.

Tal vez por la crisis económica que azota a España o, quizá, por la idea de ser su propio jefe, muchos españoles han decidido probar suerte en los últimos años e iniciar una «startup», término anglosajón para referirse a una compañía de arranque que, posteriormente, podría ser el caldo de cultivo de marcas tan consolidadas internacionalmente como Facebook, la mayor red social del mundo, o Twitter, importante plataforma de «microblog».

Aunque el concepto de emprendedor ha variado en los últimos años, ¿cuál es la percepción actual del mismo? «Es un tipo de trastorno mental -bromea-. Hay que ser un poquito loco para ser emprendedor y aún más iniciar una startup. Ser emprendedor y una startup son dos cosas distintas. El primero tiene un modelo de negocio, un actual producto y los sigue intentando crecer poquito a poco, pase lo que pase. El segundo es un experimento en la búsqueda de modelo de negocio, según Steve Blank, y me parece muy adecuado. Los startups arriesgan más. Esto significa no tener un sueldo normal, tomar decisiones rápidas y espontáneas, cambiar modelo de negocio si no funciona, pensar muy diferente a los de lo demás, intentar resolver problemas de sociedad y ayudar a otros startups», señala al diario ABC Kayvan Nikjou, uno de los cofundadores de «Startup The Fusion», junto con Alex Andreu.

Los expertos del sector insisten en que para ser emprendedor hay que saber fracasar, cuyo sinónimo no equivale a dejar de intentarlo, sino más bien al contrario. Un negocio con final inesperado no debe ser, necesariamente, traumático, puesto que de esta experiencia se debe tener en consideración y, por supuesto, aprender de ella.

Cuando se piensa en un emprendedor se piensas en una persona tenaz y rápida como principales características. «Los mejores emprendedores que he visto son muy dinámicos, piensan a nivel global, tienen una tenacidad increíble, un conocimiento de todo lo que hay que ver en su entorno (noticias, leyes, impuestos, mejores y peores empresas, gente influyentes y las necesidades de sus clientes). Tienen que saber en alguna manera lo que se necesita sus clientes potenciales», reconoce Nikjou. Este experto da con la clave: «si no arriesgan nada, no ganan nada».

En ocasiones vemos asombrados cómo una empresa del tamaño de Google, Apple, Yahoo o Microsoft decide invertir una gran cantidad de dinero en la compra de una «startup». Es normal que, tras leer las noticias, uno desee haber dado con la idea que ha catapultado a esos emprendedores hacia la fortuna. De cara a cimentar una «startup» es necesario llevar a cabo un buen producto y dejar de lado el modelo de negocio que establece que lo recomendable es hinchar la madeja para que una empresa mayor decida comprarla.

«No hay un camino pre-escrito. Somos muy raros. Es imposible, en mi humilde opinión, categorizar las startups en una cierto trayectoria es imposible. Mira Facebook, nació de una manera accidental, creció y casi murió varias veces. La intentaron comprar y ahora es una corporación con alma de startup que esta cambiando el mundo en tiempo real», valora Nikjou, al tiempo que aconseja que las «startups» tengan un negocio escalable para crecer así rápidamente y atraer a la inversión.

¿España es un buen lugar para emprender? «Sí y no. No tanto porque el Gobierno no facilita las posibilidades de empezar un negocio manera sencilla y les castiga con impuestos, pagos de Seguridad Social. En Estonia y Israel, las startups no tienen que pagar impuestos hasta que ganen cierta cantidad de dinero. No se puede castigar a los emprendedores desde el principio con gastos, porque no les ayuda a crecer y, si no crecen, ¿qué pasa? Pues no contratan gente, no atraen a la inversión, no innovan y se van de España», lamenta.

Sin embargo, este experto opina que España sí es buen lugar, máxime a la alta penetración de «smartphones» y, aunque pudiera parecer una contrariedad, domina el español, la segunda lengua más hablada del mundo, lo que le dota de capacidad para desembarcar en numerosos países latinoamericanos.

En cuanto a las tendencias que se están creando en el mundo del el emprendimiento, este experto ve en el campo de las «Smart Cities -ciudades conectadas-, Mobile Gaming y en los servicios médicos informatizados o eHealth como las grandes posibilidades de negocio en los próximos años. «Ahora el nicho es en mejorar la calidad de vida directamente. Puede ser en gastronomía, sanidad y ciudades inteligentes o, simplemente, mejorar el conocimiento de los ciudadanos», subraya.