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México teme verse abocado a levantar campos de refugiados en la frontera

Los secretarios de Estado y de Seguridad de EE.UU. visitan el país vecino en un clima de alta tensión

Temporeros regresan a México desde el puesto fronterizo de San Luis, en Arizona
Temporeros regresan a México desde el puesto fronterizo de San Luis, en Arizona - AFP
ADRIÁN ESPALLARGAS Corresponsal En Ciudad De México - Actualizado: Guardado en: Internacional

La frontera mexicana se encuentra a las puertas de una inminente crisis humana por las nuevas directrices antiinmigración aprobadas por el presidente Trump, que permitirían deportar a México a ilegales de otros países caribeños y centroamericanos en vez de deportarlos a sus países de origen.

«Si no se producen altos niveles de cooperación entre EEUU, México y el resto de país involucrados, estamos ante el preámbulo de lo que puede ser una crisis humana», señaló Jesús Gallegos, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), especialista en relaciones internacionales. Gallegos considera «fundamental» que se llegue a un acuerdo en la reunión que mantendrán hoy los secretarios de Estado y de Seguridad Interior de EE.UU., Rex Tillerson y John F. Kelly, con el canciller mexicano, Luis Videgaray.

El temor más acuciante es que México se vea abocado a levantar campos de refugiados en su frontera con México para albergar a los inmigrantes centroamericanos y caribeños rechazados. «No dejaremos que el presidente Donald Trump cree campos de refugiados a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México como aquellos que hemos visto en Grecia, Australia y otros países», aseguró la directora ejecutiva de Amnistía Internacional en Estados Unidos, Margaret Huang.

El ministro de Exteriores mexicano, por su parte, señaló que dejará claro, «y de la manera más enfática», que el Ejecutivo mexicano «no tiene por qué aceptar disposiciones unilaterales» de EEUU.

«Antes a los migrantes caribeños los deportaban a sus países. Ahora, EE.UU. pretende enviarlos a México y que seamos nosotros quienes nos encarguemos de acogerlos», añade el profesor Gallegos sobre las consecuencias que podría tener la nueva ley de Trump.

Ni capacidad ni infraestructura

Miles de inmigrantes centroamericanos se encuentran en los estados del norte de México esperando a regularizar su situación o a franquear la frontera por uno de sus más de 3.000 kilómetros de longitud. En los últimos meses, más de 3.000 haitianos se encuentran en Tijuana esperando a entrar en EE.UU., desde que a finales de octubre Barack Obama endureciera la regularización de los migrantes de este pequeño país caribeño.

Igualmente, cientos de cubanos se encuentran en el norte de México «sin saber qué hacer» desde que Obama pusieran fin también a la política de «pies secos, pies mojados», una norma por la que los ciudadanos de la isla obtenían inmediatamente la posibilidad de residir en EE.UU. si ponían sus pies en tierra de este país. Por ello, miles de cubanos preferían intentar llegar a Estados Unidos por México en vez de jugarse la vida cruzando en una patera los casi 100 kilómetros que separan la isla de Florida.

«Añadir más refugiados a los que actualmente están en el norte del país, sería añadir una presión que México no puede soportar», explica Gallegos, dado que México no cuenta ni con la capacidad ni con la infraestructura para hacer frente a tal cantidad de inmigrantes.

Además de hablar sobre la futura renegociación del Tratado de Libre Comercio, la reunión de hoy debería servir para intentar apaciguar las cada vez más tensas relaciones entre ambos países. La contundencia y los ataques de Trump a México desde que fuera candidato a la presidencia han imposibilitado que los dos vecinos mantuvieran conversaciones más o menos normalizadas.

Aranceles para pagar el muro

La amenaza de Trump de imponer aranceles de entre el 20% y el 35% a las importaciones mexicanas para financiar la construcción del muro ha generado varias iniciativas para boicotear la compra de productos estadounidenses en el país azteca. Asimismo, un senador mexicano ha propuesto eliminar las importaciones de maíz de EE.UU. como una represalia contra las agresivas políticas de Trump. Aproximadamente el 100% del maíz amarillo que se consume en México proviene de EE.UU., un flujo comercial que de pararse golpearía severamente la economía de estados del medio oeste como Kansas.

Para el profesor Gallegos es importante que hoy se dé un mensaje de cooperación entre ambos países para evitar que se siga polarizando la relación. «En principio esperamos una reunión muy diplomática y positiva para encauzar las conversaciones», añadió el académico, quien espera que, al menos, no haya un tuit «sensacionalista» de Trump que eché a perder unos primeros pasos hacia la reconciliación. «Si algo hemos aprendido en estos 30 días con Trump, es que es totalmente impredecible».

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