Pere Tordera
Familia

Las 10 razones por las que la tableta no es bien recibida en las aulas

Catherine L´Ecuyer explica los motivos por los que los padres no asumen que sus hijos utilicen las nuevas tecnologías en el colegio

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No todos los padres están de acuerdo con el uso de las tabletas en los colegios de sus hijos. Por lo general consideran que la decisión de que comiencen a usar este tipo de dispositivos es, en primer lugar, de la familia, y no de la comunidad educativa.

Además del desembolso económico que supone y del temor a que sus hijos no hagan un uso resposable de las nuevas tecnologías, entre otras razones, sus argumentos se sustentan en los últimos resultados del informe de la OCDE, «Students, Computers & Learning», que asocia que el uso intensivo de los ordenadores en el colegio con un empeoramiento de los resultados académicos.

Según este estudio los países que han invertido mucho en nuevas tecnologías en la educación no muestran mejoras apreciables en la lectura, matermáticas o ciencias. Es más, apunta que los que no han hecho esta inversión han mejorado rápidamente sus resultados en todos los parámetros.

Pero no son sólo padres, también hay docentes que reniegan de la aplicación de las nuevas tecnologías en el aula porque consideran, según han declarado a ABC, «que para estar a la última en educación no hace falta subirse al tren tecnológico. Existen —puntualizan— otro tipo de metodologías y recursos que el profesor puede utilizar en el aula para fomentar y facilitar el aprendizaje de las materias».

Para Catherine L´Ecuyer, autora de «Educar en el Asombro» y «Educar en la realidad», existen unos argumentos de peso por los que los alumnos no deben utilizar las nuevas tecnologías e sus centros escolares:

1. La introducción del menor en el uso de las nuevas tecnologías tiene implicaciones que trascienden del mero «método educativo», por lo tanto, los padres, como principales responsables de la educación de sus hijos, han de poder tener voz en ese aspecto de la educación.

2. No existen estudios rigurosos que confirme las ventajas del uso de la tableta en las aulas. No existe relación entre el uso de las nuevas tecnologías en el colegio y el éxito laboral de los alumnos. Los argumentos «es un tren que no se pueden perder», «lo necesitan en el mundo de mañana» no son argumentos convincentes, considerando la facilidad con la que se aprende a usar una tableta.

3. Existen varios estudios que asocian el uso de las nuevas tecnologías con posibles efectos perjudiciales en los niños (pérdida del sentido de relevancia, distracción, adicciones, inatención, superficialidad, etc.).

4. Cambiar un alumno de centro supone un daño para él. Es beneficioso para todos que los colegios que introducen la tableta ofrezcan una alternativa a los padres que no comparten ese enfoque tecnológico.

5. Dada la curiosidad y la impulsividad natural que tienen los niños, y el atractivo que ejercen sobre ellos esos dispositivos, se fomentan las motivaciones externas, lo que interfiere con el sentido del esfuerzo y la motivación interna.

6. A través de esas herramientas, algunos niños han tenido o con alta probabilidad tendrán acceso a contenidos inadecuados. Los filtros fallan, los niños saben saltárselos. Por lo tanto, es preciso que el niño tenga una cierta madurez antes de tener el dispositivo en las manos.

7. La educación en el uso intenso de las nuevas tecnologías compete principalmente a los padres; los padres son los que mejor saben cuándo sus hijos están preparados para un uso responsable de las nuevas tecnologías ya que puede variar en función de una serie de factores (madurez del niño, edad, circunstancias familiares, etc.).

8. Algunas familias discrepan en que la educación en el uso responsable se haga dando un dispositivo al niño en edades tempranas y esa postura debería ser respetada.

9. El hecho de pedir a los alumnos que hagan sus deberes con la tableta implica que los hijos pasen las tardes delante de una pantalla, añadiendo a la ya muy alta media de horas diarias de consumo de pantalla (8 horas diarias, según estudios en UK y EEUU).

10. No tiene sentido que los alumnos pasen la mayoría de su escolarización aprendiendo a usar unas aplicaciones y unos dispositivos que quedarán obsoletos cuando lleguen al mundo laboral.