La Policía y el Samur, en la zona donde se produjo el infarto - EFE | Vídeo: El Ayuntamiento niega persecución policial en Lavapiés (EUROPA PRESS)

Altercados en LavapiésEl policía que ayudó al mantero: «Lo único que intentamos fue salvar la vida al chico»

El atestado confirma que la muerte del senegalés fue a causa de un infarto y sin persecución policial. Anarquistas y okupas manipularon la tragedia para destrozar Lavapiés

MADRIDActualizado:

Ni hubo persecución policial, ni ningún ataque contra él, ni nadie sorprendió a Mmame Mbaye vendiendo en el «top-manta» en el momento en que cayó desplomado a las puertas de su casa, en pleno centro de Madrid. La muerte de este senegalés de 35 años se debió a un infarto de miocardio por una patología base previa. Y todo ello, pese a los constantes intentos de la primera patrulla de la Policía Municipal que acudió al lugar, requerida por un amigo de la víctima, para evitarle la muerte. «Lo único que hemos querido hacer es salvar a una persona, no es más, no hemos querido otra cosa. Solo ayudar a ese chico. Hicimos lo que pudimos», manifestó a su círculo más íntimo uno de los agentes que ayudó al africano.

Esta triste circunstancia médica, sin embargo, sirvió de «excusa» perfecta para los grupos radicales de la zona, a cuyo discurso se subieron destacados dirigientes políticos de la izquierda populista, para poner patas arriba, literalmente, el barrio de Lavapiés, donde ocurrieron los hechos. Desde el líder de Podemos, Pablo Iglesias, a su senador Ramón Espinar, que será denunciado por una asociación policial.

Según ha podido saber este periódico, en la amalgama de encapuchados que aprovechó la confusión por el óbito para arrasar el centro de la capital estaban anarquistas, Izquierda Castellana (brazo político de la ultraizquierda en Madrid) y miembros de edificios okupas. Entre ellos, de La Ingobernable, un inmueble de 3.000 metros cuadrados usurpado junto al paseo del Prado. Pese a llevar casi un año tomado ilegalmente y ser de titularidad municipal, el Ayuntamiento de Manuela Carmena se niega a denunciar a sus usurpadores, a los que considera «de su cuerda». Los okupas, de hecho, provienen del Patio Maravillas, el colectivo del que salieron media docena de los concejales de Gobierno de Madrid, includo el responsable de Policía Municipal, Javier Barbero.

El atestado policial confirma lo adelantado por ABC. A primera hora de la tarde, la Policía Municipal intervino al ver venta ilegal en la Puerta del Sol. Mmame tenía allí su manta de perfumes. Él no se vio envuelto en ningún altercado, pero decidió marcharse, primero a la Plaza Mayor y luego a su casa, cuando vio cómo varios manteros tiraban al suelo a dos personas; una de ellas era una turista francesa de avanzada que tuvo que ser traslada al hospital con una brecha en la cabeza. Los agentes detuvieron a dos vendedores ambulantes y buscaban a un tercero.

«Me encuentro muy mal»

Pero Mmame ya se encontraba camino a su casa, en la calle del Oso, a cientos de metros de allí, con su amigo. Este confirmó ante la Policía los ocurrido: «Me dijo que se encontraba mal y paré a unos policías que pasaban por la zona, nadie nos perseguía», explicó. La patrulla venía de Embajadores, de entregar una notificación judicial. «A nosotros nos paró el amigo. No llevaban mantas ni nada. Al minuto de estar con ellos, empezamos a hacerle la reanimación cardiopulmonar, mientras llegaba el Samur. Entonces, hubo que cortar la calle, porque algunos empezaron a ponerse agresivos», declararon en su comparecencia en la comisaría, informan fuentes del caso. Eran las 16.53 horas.

Pero la verdadera algarada comenzó sobre las ocho y media, con la llegada del furgón de la funeraria y el levantamiento del cadáver. Los senegaleses fueron los primeros en quemar contenedores, pero entre sí se llamaron a la calma. Pero los ultras españoles ya zarandeaban las redes sociales y la emprendieron a botellazos y pedradas; prendieron fuego a motos, árboles y estaciones de bicicletas municipales; reventaron coches de la Policía y Bomberos; arrasaron tres sedes bancarias (hasta robaron los televisores) y dejaron a 23 agentes nacionales y media docena de municipales heridos; así como seis radicales arrestados (cuatro hombres y una mujer), entre quienes se encontraba un menor de edad. Tienen entre 17 y 22 años. Todos de raza blanca y nacionalidad española. Carecían de antecedentes policiales, pero algunos sí estaban filiados como miembros de grupos de extrema izquierda, detallaron fuentes de la investigación. Al cierre de esta edición, estaban a la espera de tomarle declaración en la Brigada de Información, aunque lo habitual en estos casos es que se nieguen a hablar con la Policía y sean puestos hoy ante el juez.

En definitiva, los alborotadores, que estaban disgregados por plazas y calles de Lavapiés y las zonas cercanas de Embajadores y El Rastro, eran de grupos organizados asentados en la zona, donde existen numerosas casas okupas, que se han multiplicado desde que el 15-M tomara las instituciones y los sectores más beligerantes, como estos, decidieran seguir la «guerra» callejera por su cuenta.

Entre estos fortines están Potemkin, uno de los más extremistas, Tres Peces Tres, La Quimera (justo en una de las plazas donde hubo más altercados) y la mencionada La Ingobernable.