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Juego de Tronos en La Reconquista

Sebastián Roa novela en«El ejército de Dios» el avance del imperio almohade y la división de los reinos cristianos

Sebastián Roa, en una imagen reciente
Sebastián Roa, en una imagen reciente - efe
david morán - Barcelona - Actualizado: Guardado en: Cultura

La referencia parece inevitable. También la pregunta. ¿Para qué hurgar en los rincones más escondidos de la imaginación cuando el propio pasado ofrece un vasto y riquísimo abanico de posibilidades? «A nosotros no nos hacen falta dragones, ni zombies ni muros. Lo tenemos todo aquí y al alcance de la mano. Con personajes como Pedro de Castro o Urraca López de Haro no necesitamos inventarnos a Robb Stark», sostiene Sebastián Roa (Teruel, 1968), abogado e inspector de Policía que se ha propuesto revisar la Edad Media exprimiendo al máximo el potencial novelesco de la época y ajustándose a una documentación histórica que, asegura, «hay que conocer a fondo para poder saltársela si es necesario».

En esta ocasión, y tras inaugurar con «La loba de Al-Ándalus» su trilogía sobre el desembarco del imperio almohade en la península, Roa se sitúa con «El ejército de Dios» (Ediciones B) en 1174, justo cuando el segundo califa almohade, una vez instalado en Al-Ándalus, planea conquistar unos reinos cristianos divididos y peleados. Un periodo repleto de intrigas palaciegas, batallas y luchas entre reinos al que, a su entender, aún se le debía una novela. «Faltaba repasarlo. Se ha escrito bastante de las Navas de Tolosa, pero antes de eso hubo una invasión que a punto estuvo de frustrar la Reconquista. Es como si Luke Skywalker no hubiese destruido la Estrella de la Muerte», relata el escritor.

Historia novelada

«La Reconquista tiene una línea. Más despacio o más deprisa se ve cómo desde los reductos norteños los cristianos van ganando terreno, pero hay un momento en que la cosa no es tan fácil, que fue cuando llegaron estos individuos y consiguieron frenar e incluso hacer que retrocedieran las fronteras», ilustra Roa, para quien es inevitable establecer paralelismos el fanatismo almohade de entonces y el yihadismo actual. «Lo que está ocurriendo es exactamente igual: degüellos masivos, homosexuales arrojados desde lo alto de edificios… Se están expandiendo militarmente y los propios musulmanes están haciendo de primera línea de contención. La diferencia es que en vez de flechas llevan AK-47, pero la forma de pensar es la misma que hace ocho siglos».

Apasionado de la historia pero poco amigo de la etiqueta de novela histórica, Roa es uno de esos autores se ha propuesto combatir los prejuicios que arrastra el género. «La gente piensa que lo que va a leer no es literatura, sino un ensayo. Como mucho un ensayo novelado. Quiero que se quite esa etiqueta de tostón», asegura. Y es que, por encima de la historia, tiene que primar la novela. El relato. La narración. «Una novela tiene que ser una novela, con su trama y sus personaje. Que suceda en el siglo XII es circunstancial», asegura.

Otra cosa es que, a la hora de recrear es historia, el autor aragonés aproveche para recordar que el Islam, tal y como se vivió en España, «era completamente distinto». «Era muy ecléctico, con muchos cristianos convertidos al Islam que mantenían sus tradiciones cristianas y pre-cristianas, y se lo tomaban con bastante relajación. Eran bastante hedonistas, les gustaban las tertulias literarias amenizadas. Era diferente y, dese luego, no tiene nada que ver con el que se practica ahora. Por eso los andalusíes se aliaron con los cristianos cuando llegaron los almohades», relata.

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