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Economía / agricultura

Futuro incierto en el sector de frutas y hortalizas tras el acuerdo con Marruecos

El agricultor español no puede competir con el magrebí en los costes laborales, entre diez y doce veces más baratos

Día 30/03/2012 - 12.45h

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El nuevo acuerdo agrícola aprobado recientemente entre Marruecos y la Unión Europea abre un incierto escenario de futuro para el sector productor de frutas y hortalizas español y el de otros países mediterráneos. El país magrebí podrá, gracias al protocolo firmado, aumentar considerablemente sus exportaciones a tipo reducido para tomate, berenjena, calabacín, ajo, pepino, naranjas, clementinas, melones y fresas. Fuentes del sector han calificado este acuerdo como la «amenaza más grave» desde la adhesión de nuestro país a la UE.

La cuota de mercado que gana Marruecos con sus envíos es perdida en la misma medida por los productores de frutas y hortalizas españoles, ya que el calendario productor marroquí coincide prácticamente con el nuestro. El 60% de la producción de España (14.000 millones de euros, según datos de la Dirección general de Aduanas) se dedica a la exportación y en su mayoría estas se dirigen a la Unión Europea, principalmente a Alemania, Francia y Reino Unido.

Los bajos costes laborales de Marruecos desequilibran cualquier intento de competencia, ya que el salario que percibe un jornalero de este país es entre diez y doce veces inferior al percibido en España. Otro aspecto importante son las exigentes medidas medioambientales en el uso de productos para tratar las plagas exigidos a los agricultores comunitarios, que no tienen los marroquíes, afirma el presidente de Asaja-Almería y responsable estatal de hortalizas, Francisco Vargas.

Desde el año 2000, las distintas renovaciones del Acuerdo de Asociación, le han costado a España 300.000 toneladas de exportación y la pérdida de 15.000 trabajadores solo en los dos últimos años, en especial en el sector del tomate. A juicio de la Federación Española de productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex) de cada mil toneladas que se dejan de exportar se pierden 50 empleos.

El sector que resulta más perjudicado es el del tomate, asegura Fepex, aunque ya se esta extendiendo a otras hortalizas como el calabacín. Hasta ahora, nuestro país era el más agraviado por la coincidencia en los calendarios de producción, pero las nuevas plantaciones en el Sahara occidental están perjudicando cada vez más a franceses e italianos, asegura Vargas.

Los sectores productor y exportador de estos tres países comunitarios tienen pocas alternativas para combatir esta competencia desleal. «Es difícil ser más competitivo con unos costes de producción mucho más baratos en Marruecos», aseguran desde Asaja.

En cuanto a abrir nuevos mercados, en opinión de Fepex, esta posibilidad se antoja muy difícil, debido a que los volúmenes son escasos y a la lejanía de esos potenciales mercados. En el último año, la exportación fuera de la UE tan solo alcanzó un volumen de 9 millones de toneladas. Por ejemplo, los envíos a Estados Unidos se situaron en 64.000 toneladas, un 11% menos que en 2010. En Japón, la cifra es mucho más reducido: 28 toneladas en este periodo, lo que representa asimismo una bajada respecto al año precedente del 36%. Y para China la cantidad fue nula.

Vigilancia de precios y contingentes

Un pequeño rayo de esperanza para los productores hortofrutícolas europeos es el compromiso del Parlamento Europeo y de la Comisión Europea de vigilar que las producciones de Marruecos cumplan con todas las condiciones de importación fijadas por la UE, así como los contingentes de entrada establecidos, que históricamente han sido ampliamente superados de manera fraudulenta, según denuncias sistemáticas llevadas a cabo por la OLAF (Oficina Europea de Lucha contra el Fraude). Desde Asaja y Fepex se insta a las autoridades comunitarias para que apliquen las cláusulas del acuerdo «para impedir fraudes e irregularidades» en las importaciones, así como los continuos incumplimientos sistemáticos de las condiciones, cantidades, calendarios y precios de entrada de los productos importados. Sin embargo, el problema es aplicar esos controles, ya que la UE dice que la vigilancia corresponde a cada Estado miembro y en muchos casos las competencias están transferidas a las autonomías.

Con el fin de paliar esta situación, ayer se reunió en París un grupo de contacto compuesto por productores españoles, franceses e italianos, en el que se analizó la situación, en especial la del sector del tomate. La conclusión fue que debido a los envíos cada vez mayores por parte de Marruecos, el precio de las producciones comunitarias fue inferior al obtenido en 2010, una tendencia cada vez más creciente.

Por tanto se está trabajando en un documento conjunto en el que pide la Comisión que se suprima el trato preferencial que tienen las exportaciones marroquíes durante algunos meses para las variedades cherry, cóctel y rama-cherry.

Asimismo, con vistas a la reforma de la OCM que pretende implantar Bruselas antes de 2014, los productores de estos tres países piden que se modifique el mecanismo de gestión de crisis (número de toneladas y precio de retirada), y exigen un control de productos fitosanitarios para obligar a los productores marroquíes que utilicen únicamente los autorizados por la UE, indicó Vargas

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