ABC reconstruye, de la mano de estos especialistas y analistas del comportamiento gestual -tan importante en política-, las últimas horas de Rubalcaba y Chacón que, sabedores de que estaban en el centro de todos los focos, han manifestado actitudes harto diferentes.
SÁBADO 2 DE ABRIL, 10.00 HORAS:
Partimos del Comité Federal del PSOE celebrado el sábado. La sede madrileña del PSOE, sita en la calle Ferraz, va a vivir un momento histórico. Zapatero anuncia a las 10.32 horas que no va a ser candidato a las generales, que ocho años son suficientes compaginando la labor de secretario general de la formación y la Presidencia del Gobierno. Cuando todas las cámaras y medios de comunicación tienen acceso a las imágenes previas a la intervención de Zapatero y graban a todos los dirigentes sentados a la espera del discurso, «Rubalcaba y Chacón se afanan en dar una imagen de que se hallan distendidos, de que no hay disputa entre ellos por la sucesión, de que hay buena sintonía. Antes de que hable Zapatero, se les ve sonrientes, relajados, en la última fila del Comité Federal detrás del presidente, sentados juntos», señala Roberto Rodríguez Andrés, investigador de comunicación política y profesor del Máster de Comunicación Política de la Universidad de Navarra.
Rubalcaba «sabe frenar», detener la tormenta hasta el día 23 de mayo
DOMINGO 13.00 HORAS. PALMA DE MALLORCA Y ALICANTE: La mejor práctica comparativa llega el domingo. Uno, el vicepresidente primero, en Palma de Mallorca; la ministra de Defensa, en Elche (Alicante). Dos mítines en los que la grada ya les ve como futuros presidentes del Gobierno, y a la corta, como el sucesor de Rodríguez Zapatero. Ante las aclamaciones respectivas como presidente y presidenta, las reacciones son «diferentes, de personas diferentes, pero con un proyecto común», reseña la catedrática de Comunicación Política María José Canel, del departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
«En comunicación política -destaca Canel- es muy importante analizar sus gestos dentro del contexto global de la situación, que para ambos es la misma. El presidente acaba de anunciar que se va y eso genera y ya ha empezado a generar que haya personas que se vean con posibilidades para tratar de ganar la candidatura». Pero no se les puede notar. Es la impresión general que nos dejan todos los expertos preguntados por este periódico: «Antes de salir a sus mítines, Rubalcaba y Chacón han pensado varias veces en este contexto, pero no quieren quemar etapas en la carrera sucesoria,no quieren sembrar o incentivar reacciones de otras personas en el Partido Socialista. Es decir, no quieren despertar recelos porque en un proceso de primarias, cualquiera que se vea candidato, sabe que puede perjudicar sus opciones si precipita apoyos antes de tiempo, si genera envidias, así que en esos dos mítines ambos tratan de salir al paso».
Sara Crespo, profesora de Habilidades Directivas de la Escuela Internacional de Protocolo de Madrid, visiona ambos mítines y nos ayuda a desgranar el lenguaje gestual empleado por el cántabro y la catalana: «Pese a que son dos personas que dominan la técnica oratoria, detecto que a Rubalcaba se le ve mucho más seguro de sí mismo. Le agrada tener más poder y que le aclamen, pero lo sabe disimular mejor. Está muy satisfecho, controla los nervios, pide calma con el gesto de bajar las manos y con la boca, pero se toma su tiempo, coloca el micrófono, sonríe y habla con seguridad. Su veteranía en las tablas es un grado, controla la situación, pero se le ve que está disfrutando del momento y de su posible candidatura. Mira con calma, controla el movimiento corporal, mantiene la mirada y se dirige "a ti y a ti" del público, lo que provoca al espectador más confianza, es más persuasivo, denota menos nerviosismo y sabe marcar la distancia perfecta. Pero su sonrisa es de una satisfacción tremenda».
Esa «media sonrisa» que se le escapa y el «chistar» de Rubalcaba pidiendo silencio son las claves también para el profesor de la Universidad de Navarra de que «no le desagrada la situación».
En el caso deCarme Chacón, la lectura de todos coincide también: «Se la ve más nerviosa, sobreactuada, con una sonrisa más fingida y con un gesto en la cara más tenso. Al mismo tiempo, lo disfruta, le gusta ser candidata. Está eufórica, se ve como en algo grande, adopta un aire triunfalista, expresiva, eleva el tono de voz cuando le llaman presidenta, agita el brazo y levanta el puño. Podría ser que esos nervios delaten precisamente que tiene más ansia, más ganas de ser la sucesora», advierte Crespo en los gestos de Chacón en el mitin del pasado día 3. El día después.
«El hecho de que sea una mujer contra un hombre, y de diferentes edades (ella tendrá 41 años en las generales de 2012, él cumplirá 60), no supone nada. Son características relativas, el entusiasmo del joven, del expresivo, puede verse como un punto fuerte o se prefiere a una persona con más calma, fiabilidad, confianza, tranquilidad, que domina la escena porque lleva más años» en la arena mediática y política, completa Crespo.
Chacón es más «tímida» y «cuando algo se le escapa, se pone nerviosa»
La profesora Canel señala que en el caso de ella «su movimiento es el de ir hacia adelante, como representar el camino que queda hacia adelante, de dar la batalla y alude al presidente del Gobierno para recibir más aclamación. Sus gestos muestran un ir hacia adelante y poner toda la carne en el asador. Rubalcaba, no obstante, trata de frenar, de aplacar toda inquietud y ansiedad, domina la situación para predicar seguridad y evitar que se desencadene una polémica en plena carrera sucesoria». Sabe detener la tormenta. Saben que hasta el día 23 de mayo no se debe hablar de primarias. Todavía no toca.






