Los clubes de fumadores serán de los pocos lugares donde se podrá fumar con la reforma de la ley del tabaco. Sanidad ha dejado abierta una peligrosa puerta para sortear la prohibición
Domingo , 06-06-10
La reforma de la ley del tabaco ha provocado el enfado de muchos sectores como el de la hostelería o el de los propios fumadores. Ante lo que consideran «una persecución», los fumadores encuentran un espacio de libertad en los llamados clubes de fumadores. Estos espacios, pueden considerarse como unos privilegiados, porque son de los pocos lugares cerrados que han logrado escaparse de la reforma de la ley del Tabaco. La clave: están constituidos como espacios privados. «Cuando se prohíba fumar en los bares sólo querré venir a sitios como éste», explica F. J. I., socio del club privado para fumadores «Puro Placer» en Madrid.
Este fumador «empedernido» como él mismo se describe, admite que se siente incapaz de tomarse una copa después de comer y tener una buena conversación sin un cigarrillo en la boca. «Preferiré montar las fiestas en mi casa o tomarme una pizza y una cerveza antes que ir a restaurantes donde no se pueda fumar y no pueda tener una sobremesa en tranquilidad», confiesa F. J. I.
Este miembro del club «Puro Placer» considera el fumar como «una satisfacción» y no está seguro de que el dejar de fumar le vaya a hacer «vivir más o mejor». Para él, las autoridades son las responsables de que él sea «adicto» al tabaco. «Deberían haberlo prohibido en un momento determinado, si era tan malo». Además, cree que los gobiernos deberían prestar más atención a los más jóvenes para que no se enganchen a este vicio.
Una «hipocresía»
Por esta misma razón, F. J. I. piensa que es una «víctima» y no un verdugo de la sociedad. «¡Los fumadores somos víctimas porque nos venden el tabaco legalmente y luego nos prohiben fumar amparándose en una ley».
Es por ello por lo que cree que esta ley es «una hipocresía». «Si fumar es malo que lo prohíban. ¿Por qué prohíben una cremita porque te salgan granitos y no el tabaco si verdaderamente mata?», se pregunta indignado. Pero él mismo se responde: «Porque el mayor impuesto que hay me lo ponen a mí cuando compro una cajetilla de tabaco».Y precisamente por esto, le «molesta mucho». A este fumador, la ley le hace sentirse como «un preso o un delincuente». Además cree que no respeta los derechos de los fumadores: «Yo siento que mis derechos quedan vulnerados con esta ley. ¡Me permiten comprar algo que luego no me dejan consumir libremente!», exclama enfadado. F.J.I., confiesa que no va a dejar de fumar: «Alguna vez lo he intentado y me ha perjudicado en el trabajo y en mi familia porque solo pensaba en la maldita nicotina».
Fumadores por la tolerancia
El «Club de fumadores por la tolerancia» es una entidad sin ánimo de lucro que pretende que la libertad entre los fumadores y no fumadores sea recíproca y que triunfen «el respeto y la tolerancia». Para esta asociación, los derechos de los no fumadores no se respetarán con la reforma de la ley. «Estamos en contra porque para proteger el derecho del no fumador no hace falta echar a la calle a 11 millones de personas», explica ofendido Javier Blanco Urgoite, portavoz de la asociación. «La actual ley garantiza ya un 60 por ciento de hostelería sin humos y lo que tienen que hacer es asegurarse que se cumpla». Para este club, uno de los efectos negativos de la ley es lo que denominan como «el cigarrón»: «Cuando esté prohibido fumar en los establecimientos la gente saldrá de los bares a la calle a fumar y va causar molestias a los vecinos», aclara el portavoz.
Sin embargo, para ellos, lo más importante es la pérdida de puestos de trabajo y la bajada de las ventas en la hostelería. «Esta ley va a causar una bajada de las ventas de un 7 por ciento y que 10.000 personas pierdan su trabajo», calcula Javier Blanco.
40.000 firmas
El «Club de fumadores por la tolerancia» ha recogido ya, más de 400.000 firmas para evitar la prohibición. «Es la mayor recogida de firmas que se ha producido en nuestro país en mucho tiempo», aclara el portavoz.
Javier Blanco mostró también su decepción ante la dificultad de los bares para convertirse en clubes de fumadores: «Es muy difícil. Tendría que dejar de constituirse como bar».
Sin embargo, los clubes de fumadores son ahora la esperanza y el «paraíso del humo» para los adeptos al tabaco.
El objetivo de la reforma de la ley del tabaco es eliminar el humo del tabaco de todos los lugares públicos cerrados y proteger la salud de los no fumadores. Se prohíbe humar en todos los establecimientos hosteleros, espectáculos y acontecimientos deportivos a puerta cerrada. Parece sencillo pero la aplicación de la norma hará dudar a muchos.
Plazas de toros:
La ley no acaba con el puro de los aficionados taurinos. Permitirá fumar, salvo si la fiesta se celebra en plazas de toros cubiertas que son cada vez más numerosas. Mientras permanezcan abiertas se podrá fumar. En el momento en que se cierre la cubierta habrá que apagar el puro o el cigarrillo. En España hay casi una decena de plazas cubiertas.
Acontecimientos deportivos:
Se podrá fumar en estadios de fútbol y en todos los espectáculos deportivos abiertos. En instalaciones como la Caja Mágica, con cubierta practicable, se seguirá la misma práctica que en las plazas de toros. Los cigarrillos se tendrán que apagar en el momento en que se cierren.
Autobuses turísticos: Se prohíbe el tabaco dentro del transporte público. Ni en taxis, ni en el metro (ya sea en el interior de los vagones como en los andenes). ni en los autobuses. Tampoco hay una excepción para los autobuses turísticos de dos pisos. No importa que el segundo piso sea totalmente descapotable. Con la nueva ley no se podrá fumar en ese espacio aunque el fumador esté en el exterior.
Carpas y terrazas acristaladas :
Las carpas se consideran espacios públicos cerrados. Lo mismo ocurre con las estructuras acristaladas.
Bares y restaurantes
No importan los metros que tenga el local, ni las separaciones entre fumadores y no fumadores. No se podrá fumar. La paradoja es que la ley les permite vender tabaco en su interior.
Hoteles y hostales
Es público y están cerrados pero en un 30 por ciento de las habitaciones se fumará.
Clubes de fumadores
Funcionan como bares y tienen camareros, pero se podrá fumar.

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