Hay mil maneras de visitar Estocolmo, esta ciudad sobre el agua, tranquila, siempre bellísima y oxigenante. Conocida como la capital Nobel, y según Le Corbusier la metrópolis más coqueta del mundo, fue escenario de intrigas, crímenes y toda clase de tragedias a lo largo de los siglos
Siguiendo los pasos a Stieg Larsson
Nadie olvida cómo Olof Palme cayó muerto sobre una de sus calles, cómo el populacho despedazó a von Fersen, aristócrata que intentó salvar a Luis XVI y a su familia, o el sangriento «Baño de sangre» cuando Cristian II el Tirano hizo ejecutar a toda la nobleza. Hoy, con todos los respetos a la historia, a Ingmar Bergman, Strindberg o Nobel, la mejor manera de conocer Estocolmo es recorrer la «Ruta Millennium». Viajeros de todo el mundo llegan a esta villa afectados por «el virus del Norte» y pululan por sus calles y plazas, ávidos por revivir la trama de la saga y sentir de cerca el ambiente donde se desarrollan las aventuras de sus protagonistas, el periodista, experto en Economía, Mikael Blomkvist y la archimoderna hacker Lisbeth Salander.
El «Millennium vandringen» es una vuelta, o más bien una caminata, por las calles de la ciudad. Un recorrido fascinante donde la ficción se mezcla con la historia con el telón de fondo de uno de los barrios de Estocolmo con más solera: «Söder», el Sur, como dicen sus vecinos. Aunque éste era antaño un barrio de gente obrera, es hoy el sitio preferido de la jerga artística y bohemia; un «Embajadores» a la sueca donde trabajaba y residía Stieg Larsson, el periodista, autor de la trilogía, que persiguió con su pluma hasta su inesperada muerte a neonazis y fascistas.
El recorrido
La ruta empieza en Slussen, un laberinto de puentes y carreteras. Allí está la sede de Milton Security. Sigue por Götgatan, calle repleta de comercios, donde se encuentran las oficinas de Millennium, revista en la que colabora Blomkvist. Pasa por la plaza de Mosebacke, por Fiskegatan, donde Salander compra un elegante piso con más de 20 habitaciones. Recorre la calle Bellman, (trovador, poeta y favorito de Gustavo III) Horngatan y su bar Mellqvist, cafetería donde Larsson pasaba horas escribiendo su trilogía; Lundagatan, Stortorget, o Plaza Mayor, lugar de citas de Lisbeth y llega al Kungsholmen, Jefatura de Policía.Tras recorrer Vasastaden, otro barrio al norte de la ciudad con la mención del bufete de Nils Bjurmann, termina en la cervecería Kvarnen (El Molino) no sin antes la recomendación de los guías de no desvelar (como en las películas de Hitchcock) las sorpresas que hemos vivido durante el camino.
Algunos datos y consejos
A lo largo del recorrido se puede admirar el fantástico traje de luces de esta ciudad que ofrece sus maravillas arquitectónicas en una sintonía en la que armonizan edificios medievales, barrocos, neoclásicos y modernos, algunos de los cuales se reflejan sobre las aguas bálticas y del lago Mällaren. ¡Un auténtico regalo!
Quienquiera que se decida por esta caminata de casi dos horas de duración tiene que llevar zapato bajo y cómodo. Las calles del Gamla Stan están cubiertas por un empedrado medieval por donde es imposible andar con tacón. La duración del «Via Crucis Larsson» es de casi dos horas. Los grupos suelen ser de entre 20 y 30 personas. Se puede escoger la ruta explicada en ocho lenguas. Hay que reservar billetes ya que suelen agotarse con gran rapidez. Su precio es de 100 kr. para los mayores (unos 10 Euros). Los menores de 18 años son gratis. También se puede hacer el paseo «por libre». En el museo venden mapas con instrucciones, marcados con las paradas del camino. Es recomendable pedir a los débiles o poco andadores que se abstengan de participar en este maratón «à la Larsson», por tratarse de un esfuerzo físico muy notable.

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