Lunes, 23-02-09
Pensé al leer la noticia que burladero (punto com) estaba burlón, gracioso sin gracia y coñón de coña etílica: «Rivera, Medalla de Oro de las Bellas Artes». La broma no lo es. El Consejo de Ministros del viernes 20 de febrero certifica la defunción de la seriedad del galardón al toreo, además, con su explicación: «Tras cosechar éxitos en las distintas plazas, a partir de 2000 (Francisco Rivera) acortó su número de actuaciones dando prioridad a afinar su técnica que resulta ahora más estética, reposada y profunda (sic). Así lo demuestra en sus últimas faenas reseñables entre las que están las Ferias de Madrid del 2001 y 2002». El prestigio del premio que nació por y para su abuelo (Antonio Ordóñez) muere con el nieto (Rivera Ordóñez). Ya no lo concedan más. Olviden que no se lo han otorgado a Pepín Martín Vázquez, Diego Puerta, Paco Ojeda, Emilio Muñoz, César Rincón o Joselito, y que en su nómina figuran Curro Romero, El Viti, Álvaro Domecq, Pepe Luis Vázquez, Rafael de Paula, Antoñete, Enrique Ponce o José Tomás, entre otros. No molesten a la Historia. Quevedo se preguntaba quién sería tan austero para no reírse de «la ignorancia bestial que pretende con el poder presente extinguir la memoria del futuro mundo». Bien mirado, ser Medalla de Oro sólo vale hoy para que te descerraje un tiro el justiciero Bermejo sin placa.

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