Así se combate la captura accidental de aves marinas en el mar Balear
Así se combate la captura accidental de aves marinas en el mar Balear - PEP ARCOS | SEO/BIRDLIFE
DÍA MUNDIAL DE LA GENTE DE MAR

Así se combate la captura accidental de aves marinas en el mar Balear

Sesenta embarcaciones colaboran con los científicos recabando datos y probando varias medidas de mitigación que ya se han reputado exitosas en otras países

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En 2010 Naciones Unidas declaraba el 25 de junio como «Día Mundial de la Gente de Mar». Se trata de un evento que, desde entonces, cada año coordina la Organización Marítima Internacional para poner el foco sobre quienes con sus actividades influyen, de una forma u otra, en el estado de los océanos.

En España, SEO/BirdLife sigue con atención los efectos de la pesca sobre las aves marinas, el grupo de aves más amenazado del planeta. El proyecto ZepaMed que lidera en la actualidad la organización se asienta en una serie de encuestas y cuadernos de a bordo que están cumplimentando los patrones de más de sesenta embarcaciones que faenan en el mar Balear.

El equipo científico del mismo, formado por siete miembros de SEO/BirdLife, se distribuye estratégicamente por varios puertos de Cataluña, la Comunidad Valenciana, la Región de Murcia y las Islas Baleares a fin de obtener una vasta y variada base de datos sobre las capturas accidentales de aves que se producen en función de las diferentes artes de pesca empleadas. Les interesa, en este sentido, especialmente, el palangre de fondo y de superficie.

En el mar Balear se contabilizan una veintena de «Zonas de Especial Protección para las Aves». El Espacio marino del Delta del Ebro-Islas Columbretes, la Plataforma-talud marinos del Cabo de la Nao, el Espacio marino Tabarca-Cabo de Palos o el Espacio marino del Bajo Llobregat-Garraf constituyen algunos ejemplos destacados. Pero todas cumplen una importante función, dado que se da «una menor abundancia de aves marinas en el mar Mediterráneo; siendo muchas de estas especies endémicas, como la pardela balear o la pardela mediterránea, por lo que son más sensibles a la captura accidental», confirma Pep Arcos, coordinador del Programa Marino de SEO/BirdLife.

Medidas para atenuar la captura accidental

Aunque padecen múltiples amenazas, como la contaminación, la pérdida de hábitat, los depredadores introducidos o la sobreexplotación pesquera, la captura accidental representa para las aves marinas una «verdadera lacra», aseguran desde la organización. Más de 200.000 ejemplares, de hecho, según las cifras que manejan, pierden la vida anualmente en aguas comunitarias por esta causa (supone el 45% de la muerte no natural documentada para ellas). Una coyuntura, que, además, supone «una gran molestia para los pescadores, que pierden anzuelos, oportunidades de pesca y sufren daños en las artes», reconocen desde SEO/BirdLife.

«No sé si es que no hay bastante comida para ellas o es que ha disminuido la población, pero antes había muchas, muchas aves. A veces teníamos que parar de calar porque solo cogíamos pájaros, y ahora, un día como hoy, vienen cincuenta y ya nos parecen muchas; por cierto, que ninguna se ha quedado enganchada. Hoy también, aunque hemos calado 2.500 anzuelos, no hemos pescado ninguna merluza», comenta Jordi Granollers, palangrero en el puerto de Llansá (Gerona) y colaborador de ZepaMed, a quien preocupan, también, los cambios detectados en su sector, pues cada vez hay menos pescado y es de menor tamaño.

Vero Cortés, principal responsable del desarrollo dentro de ZepaMed de las medidas de mitigación de la captura accidental de aves marinas, está convencida de que este tipo de interacción entre ONG y pescadores aumenta el interés y la sensibilidad de éstos últimos hacia las aves: «Algo vital si queremos solucionar, gracias al intercambio de conocimientos, uno de los impactos más importantes que sufren las aves marinas del Mediterráneo».

La captura accidental se cobra la vida de más de 200.000 ejemplares de aves marinas en aguas comunitarias cada año

«Aunque siempre puede haber alguien que sea un poco más desconfiado, la mayor parte de la gente está dispuesta a colaborar. Si al echar la sardina al agua coges un ave, ese anzuelo ya no pesca; por tanto este trabajo en común es bueno para las aves y es bueno para nosotros los pescadores», manifiesta Guillermo Roquer, otro de los palangreros de la localidad gerundense de Llansá. Con su ayuda SEO/BirdLife está investigando la efectividad de un tubo que oculta los cebos. Se coloca en la popa del barco y las líneas del palangre pasan a través de él de forma que sus anzuelos quedan fuera de la vista de las aves. Este sistema posibilita, además, un calado del palangre más rápido, disminuyendo la atracción que el arte de pesca suscita en estos animales.

«También se está experimentando con líneas verticales de anzuelos, una idea que viene de Chile, y con un repelente que emite un fuerte olor e inhibe a las aves de acercarse», concreta Cortés.

Se trata de medidas, destaca Arcos, cuya puesta en marcha acarrearía un coste relativamente bajo. Los pescadores que optaran por ellas podrían, también, solicitar ayudas económicas al Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP). En ocasiones, basta con un cambio de actitud, prosigue el experto: «Nuestra idea es poder ofrecer, fruto del análisis de los datos obtenidos, un informe detallado sobre la captura accidental de aves marinas que les sirva a las administraciones competentes de la Red Natura 2000 a la hora de adoptar decisiones, así como un manual de buenas prácticas para que los pescadores puedan elegir la opción que mejor se adapte a sus necesidades. Hemos comprobado que, por ejemplo, calar de noche o usar cangrejo y gambas como cebo en lugar de sardinas minimiza el riesgo de que las aves se queden atrapadas en las artes de pesca».

ZepaMed se implementará a lo largo de 2018 con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Transición Ecológica en el marco del Programa Pleamar, cofinanciado por el FEMP.