«La producción de incienso está condenada», vaticinan los científicos
Mediante incisiones en la corteza del Boswellia, la resina pegajosa que endulza el aire de la Semana Santa, por ejemplo, brota como lágrimas - ABC

«La producción de incienso está condenada», vaticinan los científicos

El árbol Boswellia, del que se extrae la fragante resina, tan presente en Navidad y en las ceremonias religiosas, podría desaparecer en 15 años

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Incienso, oro y mirra para el Mesias, reza la tradición. Gaspar es el Rey Mago encargado de ofrecerle la fragante resina al Niño Jesús. Pero si los augurios no cambian, lo que sí cambiará será la historia: «La producción de incienso está condenada», alerta un grupo de científicos en la revista británica Ecological Society's Journal of Applied Ecology.

«Dentro de cincuenta años, el número de Boswellias, los árboles de los que se extrae el incienso, podría reducirse un 90%. Y dentro de 15 años, su población se reducirá a la mitad», asegura Frans Bongers, de la Universidad Wageningen (Países Bajos).

Ecologistas etíopes y holandeses han basado su cálculo en un estudio con 6.000 árboles del género Boswellia que les han trasladado dos años al noroeste de Etiopía, en áreas próximas al nacimiento del río Nilo Azul.

Los científicos aseguran que el árbol Boswellia está desapareciendo de manera acelerada debido a dos motivos, principalmente: 1) están siendo expulsados por otras especies de rápido crecimiento; 2) los ejemplares más jóvenes, además, están siendo devorados por los animales, los incendios y los ataques de insectos.

El árbol Boswellia es un pequeño árbol caducifolio que crece en las tierras secas de África -desde el norte de Nigeria hasta las tierras altas de Etiopía y Eritrea- y la penísula arábiga. Los expertos han pedido a las autoridades locales que centren sus esfuerzos conservacionistas durante la próxima década en esta variedad, a fin de poder revertir su situación de amenaza.