Agentes de la Policía, alrededor del cadáver del atracador en una sucursal de Vigo
Agentes de la Policía, alrededor del cadáver del atracador en una sucursal de Vigo - efe

Un tiroteo en Vigo se cobra las vidas de una policía y el atracador de una surcursal

Un segundo agente continúa grave tras recibir varios disparos. Seguirá en coma inducido para salvar el pulmón

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Vanessa y Vicente respondieron a la llamada de la emisora de radiopatrulla. Se estaba produciendo un atraco en una sucursal de Abanca en el popular barrio de El Calvario, en Vigo, según había alertado una empleada que estaba fuera de la oficina y llamó alarmada al 091 tras ver al asaltante sacar la pistola y entrar. Su coche patrulla estaba cerca de la zona y decidieron acudir de inmediato. Eran las dos del mediodía. Una hora más tarde, Vanessa perdía la vida en una ambulancia camino del hospital y Vicente lograba aferrarse a la suya en un quirófano del Xeral Cíes. El atraco se había convertido en un tiroteo fatal. [En imágenes: Trágico atraco en una oficina bancaria de Vigo]

Un coche del Grupo de Atención Ciudadana (GAC) había llegado poco después de las dos y, cumpliendo el protocolo de actuación, se estacionó a unos ochenta metros de la sucursal, en el número 47 de la calle Doctor Carracido. Vanessa Lage y Vicente Alló, pertenecientes a la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), pararon su vehículo frente a la sucursal para una primera visual de reconocimiento. Por la emisora ya se les había alertado de que el asaltante iba armado.

El tiroteo dejó cerca de cuarenta casquillos en la calle.

Apenas abrieron la puerta y el asaltante, un hombre de unos cincuenta años con el rostro cubierto que usaba a un rehén como escudo, respondía con balas a su demanda de que tirara su pistola. A Vanessano le dio tiempo siquiera a desenfundar su arma reglamentaria. Mucho menos a colocarse el chaleco antibalas. Desde la misma puerta de la oficina bancaria, el asaltante le descerrajó varios disparos casi a bocajarro sin posibilidad de defenderse, uno de ellos en el corazón, y cayó al asfalto. Vicente, con el coche como parapeto, sí habría podido responder al atracador, pero también resultó herido por el impacto de varios disparos en el tórax. El tiroteo dejó cerca de cuarenta casquillos en la calle.

Los agentes del GAC se apresuraron rápidamente hasta el lugar y aprovecharon su ubicación para disparar al criminal desde el flanco. Cayó abatido, aunque balística debe determinar qué agentes lo hicieron. La rehén resultó herida en el intercambio de disparos y recibió un balazo en el brazo izquierdo, por el que fue intervenida a última hora de la tarde en el hospital vigués de Povisa, sin que su estado revistiese gravedad.

Los equipos de emergencias llegaron casi de inmediato, alertados por las llamadas de los testigos al 112. Atendieron de urgencia a Vanessa y se dispusieron a trasladarla al hospital Xeral Cíes para intentar salvarle la vida. Fue en vano. Los sanitarios de emergencias certificaban su fallecimiento en la ambulancia. Vicente, herido muy grave, conseguía llegar a este centro hospitalario, y tras temerse por su vida, superaba el trance fatal tras una intervención quirúrgica. A última hora de la tarde se le consideraba fuera de peligro, aunque con un pulmón afectado por una de las balas. Estará en coma inducido tres días para intentar salvarle el órgano antes de volver a intervenirle, según los médicos.

Delincuente fichado: Enrique Lago Fariñas

Portaba una pistola 9mm Parabellum con dos cargadores más

Fuentes policiales identificaron al asaltante como Enrique Lago Fariñas, de 52 años, conocido como «el escayolista», un delincuente fichado por su actividad criminal principalmente a finales de la década de los 80 y por la que cumplió pena de prisión. La Policía ha identificado el arma del criminal, una 9mm Parabellum de la marca Llama, con dos cargadores más, y ahora buscan si tuviese antecedentes que la relacionaran con otros asaltos recientes.

Según informó el delegado del Gobierno desplazado hasta Vigo, Santiago Villanueva, Lago Fariñas habría obtenido su botín —de cuantía no especificada— y sólo la aparición de los dos policías evitó huir. La investigación policial y judicial está abierta, aunque por el momento no se contempla la posibilidad de un cómplice, opción que se barajó tras los testimonios de varios testigos presenciales del suceso.