Tras el rastro de El Bosco
Un técnico contempla una de las pinturas - ABC
CULTURA

Tras el rastro de El Bosco

Expertos holandeses estudian el Tríptico de los Improperios del San Pío V, atribuido a la escuela del maestro del siglo XVI

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El Tríptico de los Improperios del Museo de Bellas Artes de Valencia ha sido incluido en una investigación internacional orientada a revaluar la obra de El Bosco (1450-1516). Impulsado por la fundación Jheronimus Bosch 500, el Museo Noordbrabants de la ciudad holandesa de ’s-Hertogenbosch y la Universidad Radboud Nijmegen, este proyecto tiene como objetivo utilizar las últimas innovaciones tecnológicas para conocer en profundidad la forma de trabajar de este artista. Los resultados del estudio se incluirán en los actos conmemorativos y la gran exposición que tendrá lugar en 2016 con motivo del quinientos aniversario de la muerte del autor de «El jardín de las delicias».

A mediados de mayo, un equipo multidisciplinar formado por historiadores de arte, conservadores y restauradores se trasladó durante una semana al museo San Pío V para trabajar in situ sobre el Tríptico de los Improperios -también conocido como el Tríptico de la Pasión-. Antes de estudiar el cuadro de Valencia, este grupo de expertos había investigado piezas de El Bosco en Gante, Rotterdam, Viena, Lisboa, París, Bruselas, Venecia y Madrid, entre otras ciudades.

Aunque el Tríptico de los Improperios exhibe la firma del maestro holandés, en realidad la obra está atribuida a sus discípulos. Tras su restauración a finales de los años noventa, el ex director de la pinacoteca valenciana Fernando Benito lanzó la tesis de que esta pintura fue ejecutada entre 1510 y 1520 en el taller de El Bosco, e incluso apuntó la idea de que la mano de éste interviniera directamente en el proceso.

Se apoyaba para ello en detalles de la tabla central, como el color azul empleado en los trazados del gorro de uno de los personajes o la manga con motivos decorativos de la persona que extiende su brazo hacia el Cristo coronado de espinas.

Aunque el objetivo principal de este proyecto no es desenmascarar falsas atribuciones, lo cierto es que Hieronymus Bosch fue un autor muy imitado en la Europa de su época. Esto, sumado al hecho de que no firmó todas sus pinturas, explica la existencia de una gran cantidad de obras repartidas por el mundo cuya autoría continúa en el aire. Una de las conclusiones que podrán extraerse del estudio realizado en el San Pío V es si el Tríptico de los Improperios pertenece al círculo flamenco de El Bosco o si se trata de una copia.

Las primeras impresiones sugieren que al menos la tabla central -«Coronación de las espinas»- no es una mera imitación, y que fue realizada por una mano distinta a la de las tablas laterales - «Prendimiento» y «Flagelación»-.

Esta hipótesis se basa en el hecho de que el soporte de la tabla central es una madera de roble típica de la pintura del siglo XVI en los Países Bajos, y que el dibujo tiene mayor calidad que el resto del conjunto. También porque éste fue realizado con un medio seco (carboncillo o lápiz), mientras que las laterales se dibujaron con uno húmedo (pincel con pigmento acuoso).

La «Coronación de espinas» es una réplica con ligeras variaciones de otras dos tablas conservadas en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y el Museo Lázaro Galdiano de Madrid. La que se custodia en el San Pío V procedía de la Capilla Real del Monasterio de Santo Domingo de Valencia que mandó construir el rey Alfonso V de Aragón. La obra, que pertenecía a la colección de la noble Doña Mencía de Mendoza, permaneció allí hasta que fue trasladada al Museo de Bellas Artes de Valencia coincidiendo con la desamortización de Mendizábal de 1840. Ahora, tras siglos de conjeturas, el enigma de su verdadera autoría está a punto de desvelarse.