Las distintas preguntas que dan pie a una charla con tu hijo

Una socióloga experta en neurolingüística nos da las claves para hablar con menores teniendo en cuenta su edad

MADRIDActualizado:

En el ranking de los tres aspectos más importantes de nuestra vida, «probablemente, los hijos serían el primer punto más importante, pero también el segundo y el tercero», apunta la socióloga experta en neurolingüística Alicia Aradilla. Como padres, prosigue, nos damos poco margen al error en su educación. A pesar de la famosa cita «los hijos vienen sin manual de instrucciones» pretendemos hacerlo bien, incluso muy bien, en la primera intentona. Y cuando consideramos que nos equivocamos, más rápidamente que en otros aspectos de la vida, nos invade la frustración, la culpabilidad, o la ansiedad, a veces como un bucle del que es muy complejo salir».

Después, añade Aradilla, «justificamos estos estados emocionales bajo la premisa de que nuestros hijos son lo que más nos importa en la vida. Aunque sabemos que estos estados emocionales, más que conducirnos a buenas conversaciones, nos conducen a aseguradas discusiones Todas las relaciones interpersonales son complejas y las relaciones paterno-filiales lo son más debido a que los padres y madres las cargamos de expectativas, en muchas ocasiones, desproporcionadas para nuestros hijos y, ante todo, para nosotros mismos».

En toda esta complejidad, apunta, tenemos un recurso, que paradójicamente antes ha sido nuestra pequeña condena: la palabra. «Lo bueno es que una palabra mal expresada, mal dicha, inoportuna, imprecisa, incoherente... puede ser siempre reemplazada por otra palabra positiva y así, palabra a palabra, conversación a conversación, tejer una relación saludable entre padres e hijos», indica Aradilla.

Según esta socióloga, además de la palabra, existe un recurso aún más poderoso, que es la pregunta. Para ella, «es importante recordar que las preguntas deben nacer de un estado emocional calmado. El estado emocional del emisor, provoca en gran parte el estado emocional del receptor. Por ello, como padres, si no estamos en calma, es mejor optar por el aplazamiento de las conversaciones».

Estas son, según Alicia Aradilla, las dos propuestas de preguntas según la etapa de tus hijos:

Etapa escolar de Primaria

En la etapa escolar de Primaria, la pregunta que aconseja realizar esta socióloga es: «¿qué es lo mejor que te ha pasado hoy?». « Es posible que los primeros días el niño responda "nada". Ante esto, reaccionad con tranquilidad y, sobre todo, con silencio, evitando hacer juicios de valor o proponiéndoles respuestas desde nuestra mirada de adultos, ya que pretendemos que el niño encuentre su propia mirada».

El día que comience a responder, «igualmente le escucharemos con atención, evitando comentarios de juicio y dar nuestras opiniones al respecto. En cualquiera de las opciones, la respuesta ideal a esta pregunta es “gracias, por compartirlo conmigo”».

Esta pregunta conduce a buscar los aspectos agradables del día, poniendo el foco de atención en el valor de la cotidianeidad. Es un entrenamiento a la felicidad como percepción subjetiva. Y esta es una de las mejores herencias emocionales que puedes dejar a tus hijos.

Etapa adolescente

Aquí pueden darse dos situaciones, advierte Aradilla. Por un lado, «cuando nuestros hijos nos razonan o justifican sus comportamientos. o simplemente sus deseos, como, por ejemplo, cuando pretenden marchar de vacaciones con sus amigos o volver a casa de madrugada en fin de semana a una edad que consideramos temprana. Aquí, las dos cuestiones propuestas serían: "¿Qué te lleva a esas conclusiones?" "¿Qué ha sucedido para que llegues a esa conclusión?"». Y, por otro lado, cuando se trata de una petición. Aquí la propuesta de pregunta es: «¿qué te motiva a pedirlo? «Y así, desde nuestra motivación (que generalmente es la protección), razonar la negativa a su petición».

También es muy válido el mismo proceso para el caso contrario, asegura esta experta. «Por ejemplo: acceder a su petición, en una sola ocasión, de llegar a la hora que pide para que, a través de su propia experiencia, compruebe lo inapropiado que resulta».

En la etapa adolescente, «experimentar por ellos mismos es casi una obligación. Están conformando su identidad y, en los primeros estadios, el camino más fácil para ellos es ponerse en oposición a la identidad de los padres. Por ejemplo, a un adolescente, en lugar de explicarle que aún no tiene edad para estar en la calle de madrugada, le sería mucho más impactante ir a las zonas de ocio con él (con la seguridad de ir con sus padres) y mostrarle las situaciones que se dan a partir de un horario. A veces un simple paseo en coche por las calles es muy efectivo».

«Experimentad por un tiempo estas preguntas. Puede que al comienzo sea impactante para todos, pero recordad que, sólo las palabras pueden deshacer lo que otras palabras hicieron erróneamente», concluye esta socióloga.

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