EFE

El buque Juan Carlos I parte de Guecho con récord de visitantes

La Armada Española agradece el «cariño» y promete regresar «pronto»

BilbaoActualizado:

La Armada Española partió ayer del puerto de Guecho agradecida por la calurosa acogida del pueblo vasco y bajo la promesa de regresar lo antes posible a sus aguas con otra de sus unidades «más insignes». Tal fue la impresión que causó entre la tripulación del Juan Carlos I la respuesta de los ciudadanos, que este domingo, en la última jornada de puertas abiertas, volvieron a colapsar el muelle de cruceros de la localidad vizcaína. En total, 12.300 personas lograron acceder al buque durante el fin de semana, de las cuales 7.500 lo hicieron el sábado.

Se trata de una cifra récord en una sola jornada, celebraban ayer en el portaaviones, pues supera en 500 personas la que se registró en Motril (Granada) el pasado octubre. Por otro lado, a lo largo de la mañana de este domingo accedieron 4.800 visitantes al portaaviones, mientras que otros cientos tuvieron que resignarse a verlo desde fuera. La Armada calcula que más de 13.500 personas se desplazaron a lo largo del fin de semana hasta el puerto gechotarra para admirar el buque.

Lo esencial, comentaba el teniente de navío, Carlos Sánchez de Riezu, era que la ciudadanía vasca conociera y «reconociera» la labor de las Fuerzas Armadas. Un objetivo que se ha conseguido con creces, a tenor del amplio número de personas que a lo largo de los últimos dos días han podido visitar las entrañas del portaaviones y descubrir el trabajo de sus cerca de 400 tripulantes.

La tarde de ayer, el Juan Carlos I partió del puerto de Guecho llevándose consigo el «cariño» de los vecinos del País Vasco, a quienes agradeció su apoyo. «Pronto volveremos con otra de nuestras unidades más insignes», prometió la Armada a través de las redes sociales.

Oportunidad «de película»

Lo cierto es que la presencia del portaaviones ha condicionado la cotidianidad del municipio vizcaíno durante los tres días en los que ha estado amarrado. Desde primera hora del viernes, decenas de curiosos se acercaron al puerto para aprovechar una oportunidad «única», decían, de ver de cerca un buque de tales magnitudes. «Hasta ahora solo había podido ver algo así en las películas», exclamaba ante los medios uno de los guechotarras que vieron arribar el navío. Las puertas, sin embargo, no se abrieron al público hasta la mañana siguiente, cuando miles de personas de todos los puntos del País Vasco colapsaron el muelle de cruceros para acceder al interior del Juan Carlos I.

Las imágenes de la jornada del sábado hablan por sí solas. Una hora antes de que se permitiera el acceso al buque, una multitud se aglutinaba ya en los alrededores del puerto. Poco después, los visitantes se contaban por miles. Hasta 7.500, informaron tripulantes del barco, que alargaron la hora de cierre para poder acoger a un mayor número de personas. A pesar de ello, fueron muchos los que se fueron de vacío, algo que también ocurrió este domingo.

Horas de espera

Porque la expectación generada por el buque no decayó tras la primera jornada de puertas abiertas. Por el contrario, la tónica de ayer fue muy similar a la del día anterior, con miles de personas aguardando desde primera hora para poder acceder al navío. Un objetivo que requirió paciencia y algo de fortuna, dado que las puertas solo estuvieron abiertas aproximadamente hasta la una del mediodía.

«Cuatro horas de fila y nos hemos quedado sin entrar», lamentaba uno de los cientos de visitantes que se quedaron sin premio. Algunos permanecieron unos minutos más en las inmediaciones del puerto tras el cierre de las puertas con la esperanza de poder subir. No pudo ser, aunque la propia Armada aseguró a los que no pudieron entrar que volverá lo antes posible para resarcirles.