Juan Manuel Moreno y Pablo Casado, en la Convención económica del PP - Miguel Ángel Salas

Dirigentes del PP apuestan por una gran coalición con el PSOE si persiste el bloqueo tras el 10-N

Génova cifra en un 30 por ciento la posibilidades de sumar una mayoría con Ciudadanos y Vox

Córdoba Actualizado: Guardar
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En el Partido Popular se han propuesto ser cautos ante estas nuevas elecciones para mantener la movilización del centro-derecha, pero en cuanto se descuidan descubren su optimismo ante lo que pueda pasar el 10 de noviembre. No descartan absolutamente nada. Tampoco ganar, ni sumar una mayoría con Ciudadanos y Vox. Pero ante la posibilidad de que persista el bloqueo político, cada vez está más extendida la opinión de que el PP deberá actuar con «sentido de Estado» y formar parte de una gran coalición, si fuera necesario.

En Génova, el comité de campaña, que dirige Teodoro García Egea con Ana Beltrán y Antonio González Terol como adjuntos, tiene sobre la mesa varios estudios y análisis con todas las posibilidades que pueden darse tras el 10 de noviembre. Tienen ante sí todos los escenarios posibles, con algunas tendencias que creen más consolidadas: la subida del PP, el estancamiento de un PSOE al que le puede salir «el tiro por la culata» y el desplome de Ciudadanos, todo ello en medio de una mayor movilización del centro-derecha.

Precisamente, andan con pies de plomo para no agitar a la izquierda, algo que creen que podría suceder si pregonan demasiado alto que pueden ganar. Pero lo cierto es que no solo lo piensan, sino que tienen análisis que así lo apuntan y que incluso dan un porcentaje de posibilidades.

Si las circunstancias son «proclives», es decir, si se mantiene la desmovilización de la izquierda, si Ciudadanos consigue frenar su fuga de votos hacia el PSOE, si los socialistas flojean en tres comunidades clave (Andalucía, Cataluña y Madrid) y si el PP consigue rascar un pequeño porcentaje de voto a Vox en las 25 provincias donde los de Santiago Abascal no lograron escaño en abril, el «milagro» con el que sueña Génova podría hacerse realidad. Creen que hay un 25 o 30 por ciento de probabilidades de que así suceda.

Sería una especie de carambola como la que ocurrió en Andalucía el 2 de diciembre del pasado año, cuando contra todo pronóstico el PP pudo sumar mayoría con Ciudadanos y Vox. «Nadie lo esperaba, y lo conseguimos. Y ahora tenemos que hacer lo mismo, sin mucho ruido», comentan fuentes populares.

El «efecto barba»

En el PP creen que ha calado en la opinión pública el nuevo estilo de Casado, «más moderado, institucional, de hombre de Estado, sin los bandazos de otros (en alusión a Albert Rivera)», y sin las estridencias de meses atrás, aunque haya algún «tropezón» como el último de Isabel Díaz Ayuso, según señalan. Un Casado que quiere poner la economía en primer lugar, con las recetas que el PP considera «creíbles» ante la crisis, porque ya se vieron sus resultados. «Nos tenemos que acercar más aún a la gente, hablar de microeconomía mucho más, con nombres y apellidos». Dentro de ese «cambio» en la imagen del PP en estos últimos meses, en Génova incluyen el «efecto barba» de Casado. «Ha sido un éxito», sentencian ufanos.

En el PP sostienen que es muy difícil hacer pronósticos sobre los pactos del futuro, porque está todo muy abierto. Pero creen que los dos grandes partidos avanzan hacia un empate técnico. A partir de ahí, habría que ver cuáles son las sumas que dan mayoría.

Ante la posibilidad de que se presente una situación de bloqueo, en la que el PP no pueda sumar una mayoría de centro-derecha, y el PSOE tampoco tenga el panorama nada claro, dirigentes populares subrayan que los populares tendrán que tener «sentido de Estado» y apostar por una gran coalición con los socialistas. A partir de ahí hay variantes para todos los gustos. Unos creen que debería entrar también Ciudadanos, otros sostienen que debería ser algo circunstancial para aprobar las reformas imprescindibles y pactadas y nada más, y hay quien cree que si esa gran coalición no la lidera el PP, este debería limitarse a una abstención.

Terceras elecciones

Todos coinciden en que un hipotético escenario de unas terceras elecciones generales es impensable. Es algo inasumible, que el PP ni siquiera se plantea como posibilidad remota. Por eso admiten, con mayor o menor entusiasmo, que algo tendrán que hacer todos, pero más que ninguno los grandes partidos para sacar España de este bucle de bloqueo en el que está metida desde hace tiempo.

«Mucho me temo que la presión va a caer de lleno sobre nosotros después del 10 de noviembre», comentó ayer un parlamentario del PP, no tan optimista como la actual cúpula del partido. «Si la situación se queda más o menos como ahora, la abstención del Partido Popular tendrá que ponerse sobre la mesa, a cambio de algún pacto, pero deberá valorarse», advierten otras fuentes populares.