ATp 500 Hamburgo

Nadal resurge en la tierra

El balear afina la competitividad y el tenis en Hamburgo después de superar a un Verdasco que lo empujó hasta el tercer set

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La gasolina de Rafa Nadal para reencontrarse en el camino solo se la dan los partidos, la adrenalina del a competición, la tensión de enfrentarse a urival y a sí mismo. Sobre todo, a sí mismo. En este año gris con más espinas que rosas, el balear pone una piedra en su resurrección. Y cimentó una buena base porque su estreno en el torneo de Hamburgo tuvo un primer obstáculo de órdago: Fernando Verdasco. Un choque trepidante entre dos colosos que se forzaron lo máximo en un partido con dos guiones bien diferentes y que se resolvió en un definitivo tercer parcial a favor del balear. [ Así hemos contado el partido]

La adrenalina del regreso a las pistas, y a la tierra batida en particular, generó en Nadal un punto más de confianza, no exenta de nervios y de falta de ritmo competitivo. Evidente en un primer set que comenzó con sendas roturas de servicio. Demasiado tiempo sin competir, desde aquel 2 de julio en el que Dustin Brown quebró sus esperanzas en una ronda muy temprana en Wimbledon. Otra espina clavada en este gris 2015.

Regresaba a la superficie rojiza para reconstruirse, para encauzar una segunda parte de la temporada en la que las victorias vuelvan a dirigir el paso. Pero se topó de bruces con un Verdasco muy sólido en el primer set. Los dos se llevaron al límite, obligados a caminar por el alambre de las líneas para superar al contrario. Pero fue el madrileño el que mejor afinó la raqueta. Nadal no encontró ángulos y sucumbió ante los cambios de dirección a los que le sometía la derecha de su rival, ese que, curiosamente, le ha ganado los dos últimos encuentros, los dos únicos triunfos en quince enfrentamientos entre ambos.

La derecha de Nadal no estuvo fina. Temblorosa a la hora de sentenciar, sufrió por mantener la iniciativa de los puntos, y ni siquiera el servicio, a pesar de algún «ace», le daba tregua. Con un resto cruzado, impacable, el primer parcial fue para Verdasco.

Cara y cruz

Pero no siempre sentarse en el banco por delante en el marcador ofrece alas para seguir ese camino en el segundo. Antes al contrario, Verdasco se apagó con el 6-3 en su mano, porque se encendió el mejor Nadal.

Piernas más ágiles, golpes más certeros, servicios más intencionados. Otro Nadal, este sí, el que recordó tiempos de sonrisas y augura puños cerrados. Encontró los latigazos para acribillar al rival, para moverlo a su ritmo, para manejarlo a su merced. Halló las respuestas a los ataques de Verdasco, desdibujado y perdido el rumbo con el que había ganado el primer parcial.

Nadal, crecido ante las dificultades, se desplazó con alegría por el fondo y destrozo las ideas de su rival. No le dio opción, no le dio ni un respiro antes de sentarse, con saltos que auguraban más concentración, con el segundo parcial en la mano. Algo más de batalla plantó el madrileño en el tercero, pero le aguantó poco el aire. Nadal no esperó las debilidades del contrario, las buscó con ahínco desde el fondo, con su ya recuperada derecha y sus piernas que volaban por la pista.

El número 10 del mundo se reencontró a sí mismo para arrollar a lo Nadal. Un apabullante 6-1 y 6-1 para darle la vuelta al parcial en contra. Una implacabla segunda parte de la obra con la que Nadal regresa a escena. Es primera ronda, pero asoma una tímida sonrisa.