Fútbol

La quimera de Usain Bolt

El mejor velocista de todos los tiempos dará el salto al fútbol en septiembre, un complicado reto en el que los intereses comerciales parecen estar por encima de los reales

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El brasileño Falcao, mejor jugador de la historia del fútbol sala, apenas duró unos meses como futbolista. Lo mismo le ocurrió a Michael Jordan, el más grande baloncestista de todos los tiempos, estrellado contra ese bate de béisbol al que quiso sacarle brillo y esa pelota de golf que creyó mandar más lejos que nadie. Ser el número uno en un deporte concreto no lleva de la mano ser una fotocopia en otro. Usain Bolt lo sabe, y solo el tiempo le dará la razón, o no: «¿Qué conocimiento del fútbol tiene, aparte de las pachangas que haya podido jugar con sus amigos? Bolt es el hombre más rápido de la tierra y tiene un exuberante físico de 1,95 metros y 94 kilos, pero eso no es suficiente. El fútbol requiere recursos técnicos y tácticos que no se aprenden de la noche a la mañana. Su físico le sirve para jugar en un Segunda o un Tercera. Como futbolista de equipo UEFA o Champions, creo que no le llega», asegura a ABC Ángel David Rodríguez, el plusmarquista español de 60 metros.

Jamaica es un vivero inagotable de velocistas. Hablamos de una nación genéticamente privilegiada para pruebas de explosividad en el mundo del atletismo, pero el fútbol de élite está muy lejos de hacerle un hueco. Nunca ha habido un jugador jamaicano entre los quinientos mejores futbolistas del mundo. ¿Será Bolt la excepción?: «Él ha anunciado que desde septiembre entrenará con el Borussia. Casualidad o no, comparten patrocinador. Imagino que una vez retirado, Bolt necesita seguir en el candelero, dándole recorrido a su figura deportiva y si tiene el capricho del fútbol, su principal espónsor se lo da. Otra cosa será lo que luego diga el área técnica del Borussia. Creo que es más un movimiento comercial que real», reflexiona Rodríguez.

Conceptos opuestos

Usain Bolt le asegura a un equipo veinte carreras de sesenta metros por partido. ¿Suficiente para competir a primer nivel? Parece complicado: «Para ser un gran futbolista se necesita un proceso de entrenamientos de muchísimos horas, días y años. Los 100 y 200 metros son pruebas con un nivel de estímulos bastante reducido, y en cuanto a respuestas simplemente se tiene que correr por una calle y llegar el primero a la meta. En el fútbol, el abanico de estímulos y respuestas es mucho más amplio», detalla Mario Férnández, preparador físico del cuerpo técnico de Milinko Pantic.

El atletismo es un deporte individual que se aleja de los patrones del fútbol. Una actividad colectiva que requiere un análisis posicional y psicológico muy diferente. Son contextos antagónicos. Bolt lleva toda una vida entregado a la velocidad y el balompié exige más: «Su gran aliado es su explosividad y esa calidad de fibras que le hace único, pero incluso hoy la velocidad está entre interrogantes. En el fútbol de ahora predomina comprender cuándo y dónde tengo que estar, antes que llegar el primero», explica Fernández.

Sabemos la sobresaliente capacidad de Bolt para aguantar un esfuerzo interválico de máximo nivel durante 10-20 segundos. No hay nadie mejor que él en una puesta en escena de espacios cortos. La pregunta es cómo se desenvolvería durante noventa minutos de exigencia: «A nivel de resistencia, las demandas son diferentes. En el fútbol hay elementos aeróbicos de base y elementos aeróbicos mixtos, mientras que en el atletismo predomina lo anaeróbico. A nivel neuromotor y de coordinación, también hay un océano de por medio. Él tiene unos patrones de carrera, zancada y braceo muy alejados del fútbol. Y a nivel de compresión, es una incógnita si saber leer un partido, si se colocaría bien en un terreno de juego o si tiene claros conceptos básicos en cuanto a movimientos defensivos y ofensivos. La pregunta que deberíamos hacernos es si Cristiano o Messi serían primeros espadas en el atletismo. Pues lo mismo sucede con Usain Bolt en el fútbol. Son dos mundos distintos», sentencia Fernández.