Rexach y Benaiges conversan en La Masía - VICENS GIMÉNEZ

«La inteligencia es lo primero»

Carlos Rexach, ex futbolista, y Albert Benaiges, director de la Escuela del Barcelona, conversan sobre la formación de los futbolistas: «Aquí no buscamos atletas, sino gente que sepa jugar»

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Carlos Rexach (Barcelona, 1947) conoce al dedillo los laberintos del Camp Nou. Saluda a los trabajadores, estrecha la mano de los periodistas y les guía por pasillos angostos, a los que accede por puertas inverosímiles. De pronto, en un recodo, tropieza con Albert Benaiges, director de la Escuela de Fútbol del Barcelona, y lo abraza con efusiones de viejo amigo. Todos los despachos, separados por jaulas de metacrilato, están ocupados, pero Carlos y Albert cogen dos sillas y deciden sentarse junto a una mesa enorme, con pinta de sala de juntas. «Si viene el presidente, ya nos echará», bromea Rexach. Ambos comparten su amor incondicional por un estilo de juego y mil historias de jóvenes futbolistas que triunfan y que fracasan.

- ¿Qué determina que un chaval se convierta en una estrella?

- (Benaiges) Cuando Leo Messi llegó, hacía lo mismo que hace ahora. Pero él ha sido capaz de hacerlo con los críos y con los profesionales. Eso es lo que otros no consiguen.

- (Rexach) Influye la suerte, pero también la mentalidad. Cuando eran chavales, había jugadores, como Mario Rosas, que hoy está en el Salamanca, que parecían mejores que Xavi. Pero... quizá sea un problema de creer en uno mismo, de no asustarse.

- ¿Y sus condiciones físicas?

-(Benaiges) Aquí no damos importancia a la estatura.

-(Rexach) Primero buscamos a un buen futbolista y luego vemos si lo podemos convertir en un atleta. Lo contrario, que es lo que intentan hacer en otros sitios, es mucho más difícil.

- Entonces, ¿qué es lo que más importa?

-(Benaiges) Que sea inteligente. Eso es lo primero, porque así podrá aprender. En segundo lugar, que sea bueno técnicamente. Nuestro sistema de entrenamiento, que aquí implantó Michels (entrenador holandés de los años 70), incide en esas condiciones.

-(Rexach) Y tanto. Aquí hay once tíos y doce balones. En otros lugares sólo hay un balón y se pasan el día corriendo y saltando.

-(Benaiges) Recuerdo un año en el que el Español juvenil se salió. Había un técnico que colocaba el balón en el centro del campo y ponía a todos los jugadores a correr, sin que lo tocaran jamás. ¿Qué pasó? Que estaban como motos y aquel año lo ganaron todo. Sin embargo, ahora ninguno de ellos juega en Primera.

-(Rexach) La gente oye lo del rondo y se lo toma a cachondeo. Cuando estábamos Cruyff y yo, la gente se reía de nosotros porque entrenábamos a base de ronditos. Pero es que ésa es la esencia del fútbol: se trata de tocarla rápido y de que no te la quiten.

-(Benaiges) Y el niño tiene que venir a entrenar y pasárselo bien. A un violinista, no se concibe tenerlo todo el día corriendo para que el domingo coja el violín y dé un concierto. Pues a un futbolista, tampoco.

- ¿Recuerdan cuando vieron por primera vez a Messi, Xavi o Iniesta? ¿Qué pensaron?

-(Rexach) A Messi no hizo falta descubrirlo. Se veía por sí solo. En cambio, para valorar a Xavi tenías que entender de fútbol: no era rápido, no regateaba, no remataba de cabeza... pero jugaba muy bien. Era frío, no perdía un balón y lo pasaba a la primera.

-(Benaiges) Recuerdo a Xavi en el año 91 o 92. Jugaba en el Alevín A, pero no era el que más destacaba. Rosas o Jofre lucían más. Pasó a juvenil y vimos que en dos partidos enteros no había perdido un solo balón. Impresionante.

-(Rexach) Para mí, Iniesta era una mezcla de Xavi y Messi. Tenía seriedad y dribbling; frialdad y capacidad de sorpresa.

-(Benaiges) A Andresito lo vi con doce años, en el torneo de Brunete. Era pequeño y paliducho..., pero no perdía una pelota aunque se le viniesen tres encima. Por eso decidimos ficharlo. Cuando llegó a la Masía se pasó tres meses llorando. Estaba solo y era tan crío... Pero aguantó. Aguantó.