La última canasta de Doncic, un triple a una mano y sobre una pierna
La última canasta de Doncic, un triple a una mano y sobre una pierna - ACBPHOTO/A. Arrizabalaga

Baskonia-Real MadridEl increíble último triple de Doncic en el Real Madrid

El esloveno anunciará hoy su marcha a la NBA después de un último año a lo grande en el Real Madrid

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Nada más acabar el partido, Luka Doncic se sentó sobre la cancha del Buesa Arena. Mientras sus compañeros celebraban el triunfo, él miraba a su alrededor como tratando de asimilar lo que había pasado. Como si condensara lo ocurrido en estos seis años que ha pasado en Madrid, a donde llegó como un niño y de donde sale como un proyecto de estrella en la NBA.

Para el recuerdo quedará una última jugada. Su canasta final como jugador del Real Madrid fue un cúmulo de virtudes. Por la forma, pero también por el momento. Con el marcador apretado, cuando el Baskonia buscaba el milagro, Doncic agarró la pelota, apuró el reloj de posesión y lanzó desde el triple sobre una pierna y a una mano. Boom. Adiós milagros. Adiós, también, al Real Madrid.

Porque Luka desvelará hoy su futuro, que no es otro que su marcha a la NBA. Un secreto a voces que anoche intentaba aplazar. «Toca celebrar, mañana hablaremos de lo que vaya a pasar», decía. Lo que va a pasar es que tomará un avión rumbo a Nueva York, donde el jueves por la noche se celebra el draft donde uno de los cinco primeros equipos le elegirá para ser su faro de futuro, al igual que lo ha sido este año para el Real Madrid.

El reto no le asusta, pero sí es mayúsculo. Porque las expectaticas son muy altas. Nunca antes ha habido un proyecto tan grande de jugador en Europa desde hace décadas. Uno entre un millón. El elegido. El «niño maravilla».

Su celebración fue una mezcla de alegría y nostalgia. Fotos para el recuerdo junto a los familiares de todos los jugadores. Era el «Mickey Mouse» de la fiesta. Todos querían retratarse con él. El «Luka quédate» no sonará ya hoy en Cibeles ni en la Puerta del Sol. En su lugar, los aficionados blancos deberían darle las gracias.

Agradecimiento recíproco. Porque si Doncic es hoy tan buen jugador es en buena medida por la forma en la que le ha moldeado este Real Madrid. Desde que aterrizó en el club siendo un niño hasta que Laso le subió al primer equipo y le trató como uno más. Con las broncas en tiempos muertos y las palmadas en la espalda.

A partir del año que viene, cuando Doncic comience a brillar en la NBA, la retina del seguidor blanco podrá rebuscar en este último año. En esa canasta a una pierna, sobre una mano, con la que el esloveno le dio el título al Madrid. Un lanzamiento maravilloso. La mejor forma de decir adiós al niño maravilla.