LeBron James sigue siendo el rey de la NBA
LeBron James - AFP
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LeBron James sigue siendo el rey de la NBA

Una monstruosa actuación del alero permite a Miami Heat reedita su título de campeón en un precioso séptimo partido ante los Spurs (95-88)

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Sigue siendo el rey. Es el mejor jugador de baloncesto del mundo y se comportó como tal en la cita decisiva. Un monumental LeBron James (37 pts, 12 reb, 4 asis) guió a los Miami Heat hacia su segundo título consecutivo en el séptimo y definitivo partido de la final ante los combativos San Antonio Spurs (95-88). LeBron y sus Heat marcan así una era en la historia de la NBA, con tres presencias en las finales y dos anillos consecutivos en las últimas tres temporadas.

En la otra cara de la moneda, los veteranos Spurs, que se quedaron a las puertas de un nuevo éxito, pero que volvieron a reivindicar aquello de que los viejos rockeros nunca mueren. Su estandarte, Tim Duncan, que a sus 37 años posiblemente ha dejado escapar su última oportunidad de ser campeón de nuevo, era tras el final del encuentro la viva imagen de la desolación. Le golpeaba en la cabeza su error en un palmeo decisivo que hubiera servido para mantener a su equipo en el partido, un fallo que en nada empaña la trayectoria ejemplar de quien es ya un mito de este deporte.

El que golpeó el aro de los Spurs fue LeBron, que castigó sin piedad la decisión de Greg Popovich de permitirle cómodos lanzamientos en suspensión. El entrenador de los Spurs quería cortarle el camino hacia la canasta y confiaba en encontrar el único aparente telón de Aquiles de James, su tiro lejano. Pero no hubo caso. James clavó cinco de los diez triples que intentó y por ahí se desangraron los de Texas.

Como siempre, el equipo de El Alamo se agarró al partido como una lapa. Sin brillar, pero haciendo gala de una enorme fiabilidad, San Antonio conseguía contrarrestar el acierto inicial de Dwyane Wade, que con 23 puntos volvió a ser el mejor escudero de James.

En los Spurs era el joven Kawhi Leonard era el que asumía un rol de líder al que a priori no estaba llamado, pero la espesura de Tony Parker, que eligió el peor día para mostrar su cara más gris, y el errático partido de Ginóbili le obligaron a dar un paso al frente. El otro tapado de las finales en el bando texano, Danny Green, completó un partido pésimo, muy superado por la altura de la cita y por la defensa diseñada por Erik Spoelstra.

Tampoco contaban los Spurs con la irrupción de otro veterano en este negocio como Shane Battier, que, saliendo del banquillo, completó un impecable 6 de 6 en triples. El complemento perfecto y oportuno para una escuadra otra vez campeona.

Con todo, los Spurs no se desengancharon. Nunca concedieron ventajas por encima de los seis puntos y llegaron con opciones a los momentos decisivos de un partido que ya ha entrado en la historia. Pero ahí, en el filo de la navaja en que se deciden los campeonatos, acertó LeBron, que anotó su última suspensión y colocó a su equipo cuatro puntos arriba. Aún tuvo dos balas más San Antonio, pero primero Duncan, que no pudo superar en la pintura la defensa de Battier, y después Ginóbili, que perdió el balón tras meterse con él en la boca del lobo, las desperdiciaron.

Al final, triunfo y éxtasis en Miami. Han sido unas finales memorables. La dignidad de la oposición de los Spurs engrandece la figura del rey LeBron, que continúa, por segundo año consecutivo, en el trono de la NBA.

LeBron, MVP otra vez

Tras su demoledora exhibición en el último partido estaba cantado que LeBron James sería designado como el jugador más valioso de las finales. Ya lo logró la temporada pasada y en esta repite galardón. Aclamado por el público del American Airlines Arena de Miami, LeBron recogió su trofeo recordando sus orígenes humildes: "Soy LeBron James, de Akron, Ohio. No tendría que estar aquí". El caso es que sí que está, en lo más alto. James se convierte en el segundo jugador de la historia en ser elegido MVP de la liga regular y de las finales por dos temporadas consecutivas. El primero fue Michael Jordan. Palabras mayores.