Sergio García con Celia Barquín de niña
Sergio García con Celia Barquín de niña - ABC

GolfEspaña, la inagotable cantera del golf

Está en la élite mundial del golf amateur y cada año las mejores golfistas fichan por universidades americanas

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El éxito de las golfistas españolas a nivel mundial no deja de sorprender. A pesar de ser un país con pocas licencias en comparación con otras potencias, los títulos no dejan de llegar en todas las categorías. Los más recientes fueron el Mundial de las júniors o el Europeo individual de Celia Barquín. La pirámide de la selección está tan bien estructurada (se controla a las jugadoras desde categoría alevín en los clubes, las federaciones territoriales y posteriormente la nacional) que cuando llegan arriba es que son realmente buenas. Después de realizar numerosas concentraciones parciales, las mejores reciben becas para ir a la Residencia Blume y tener una vida de deportista de élite.

Esto hace que las universidades americanas tengan en España un auténtico filón a la hora de captar deportistas, pues saben que desde pequeñas han estado sometidas a una estricta disciplina deportiva y que, a la hora de competir, tienen ese gen ganador heredado de los Ballesteros y compañía. En todos los campeonatos importantes hay ojeadores estadounidenses que se encargan de hacer ofertas a las internacionales españolas, que luego analizan y seleccionan en función de sus apetencias y posibilidades de éxito. «El 90% de las chicas de los equipos nacionales se van a Estados Unidos porque se quieren pasar a profesionales y conocer los campos y el golf en América es muy importante para ellas», señala Mar Ruiz de la Torre, presidenta del Comité Femenino de la Federación Española (RFEG). Esto significa que abandonan la categoría amateur al terminar su ciclo académico, pero no que queden desvinculadas de la Federación, porque «luego entran a formar parte del programa ProSpain, que las tutela durante sus primeros años en la nueva etapa». «Podemos decir que nunca perdemos el contacto con ellas», confirma.

Las cosas bien hechas

Como ha venido sucediendo en el resto del deporte español de un tiempo a esta parte (con el detonante de Barcelona 92 y la confirmación de Pekín 08, Londres 12 y Río 16), las españolas ya no le tienen miedo al profesionalismo. Ahora son conscientes de sus posibilidades y quieren vivir de lo que les apasiona. «Aparte de que tengan una muy buena base técnica, física y mental (trabajan con todo tipo de expertos en la Blume), es que tienen muy claro que quieren dar el salto a la máxima categoría -incide De la Torre-. Igual hace unos años resultaba extraño que hubiera golfistas profesionales, pero desde que Marta rompió la barrera en los 80 empezó a convertirse en una costumbre y hoy todas las niñas lo ven de lo más normal. Ahora tienen como referentes a Azahara Muñoz, Carlota Ciganda y Belén Mozo y se esfuerzan cada día en llegar a ser como ellas».

Salto al profesionalismo

Ahora bien, tampoco conviene dormirse en los laureles, porque aunque es cierto que en Europa las hispanas son cabeza de ratón como aficionadas, cuando llegan al entorno profesionales se encuentran con la cruda realidad de una profesión que es muy ingrata con las que no ganan. Y solo puede hacerlo una cada semana. «Es cierto que en los Europeos dominamos y en los Mundiales nos defendemos bien, porque allí únicamente acuden tres o cuatro coreanas y otras tantas estadounidenses; el problema es cuando llegan a un circuito profesional y se encuentran con sesenta de cada país, a cada cual mejor... ahí muchas veces les cuesta asimilarlo y por eso no tienen tantos triunfos con posterioridad». No obstante, las victorias no dejan de llegar, pues aunque en el LPGA no haya habido éxitos desde hace dos años, esta misma campaña ha ganado Marta Sanz en el Symetra Tour, la segunda división que sirve de acceso al LPGA. «Tanto Marta, como Nuria Iurrios, Luna Sobrón o Harang Lee, que hoy en día están en Estados Unidos, fueron compañeras de promoción de Celia. Lo que pasa es que ella decidió hacer una ingeniería y un máster en su universidad, por lo que iba a tardar dos años más que ellas en hacerse profesional. Pero su futuro era impresionante, lo tenía todo para triunfar» se lamenta su mentora y amiga.

La vía de acceso al profesionalismo, no obstante, no es solo la universitaria. Otras de las españolas que destacan ahora en el golf internacional no tomaron esa vía, como comenta Pablo Bernández, director del comité de profesionales de la RFEG. «Va en función de los intereses de cada una. De las que están ahora mismo en el LPGA Carlota, Azahara y Belén estudiado allí, pero Beatriz Recari y Luna no. Y en el Symetra, las hermanas Sanz, Fátima Fernández y Harang sí que lo hicieron, pero Nuria y María Parra, no. No hay una norma escrita». Lo que está claro es que cada año hay una promoción de una veintena de jugadoras de elite que buscan el sueño americano. Y otras muchas que, sin ser de la elite, también lo intentan de manera particular. El talento al final florece.