Ulises Carrión en «Other Books and So», el espacio que dirigió en Amsterdam en los años 70
Ulises Carrión en «Other Books and So», el espacio que dirigió en Amsterdam en los años 70
ARTE

Las formas del lenguaje. Ulises Carrión en el Museo Reina Sofía

El Museo Reina Sofía acoge una hermosa exposición sobre Ulises Carrión, un artista que supo comprender como pocos las posibilidades de nuestras formas de expresión lingüísticas en sus más variadas manifestaciones

MadridActualizado:

Recorriendo las salas de la muestra he sentido el fluir de un aire de otro tiempo. Como un viaje hacia otra época, en la que se desplegaba el experimentalismo de Fluxus o de Zaj. Una deriva abierta, plena de intensidad, y que acabaría impulsando los soportes multimedia que hoy caracterizan el arte.

La exposición recoge alrededor de 350 piezas de Ulises Carrión: libros, revistas, vídeos, obras sonoras, arte postal, y documentación de todo tipo. Una personalidad creativa de gran interés. Aunque su formación se centra en el estudio y la teoría del lenguaje, y el núcleo de su actividad tiene que ver con la escritura, Carrión supo desplegar desde ahí todo un registro variadísimo de intervenciones y propuestas artísticas.

En Ámsterdam fundó una librería-galería muy especial: « Other Books and So» (1975-1979) y que acabaría alcanzando bastante notoriedad. Se trataba de ir más allá de la idea y el formato tradicionales del libro para buscar, siempre en su marco, algo diferente: «Nolibros, antilibros, pseudolibros, cuasilibros, libros concretos, libros visuales, libros conceptuales, libros estructurales, libros proyecto, libros declaración, libros instrucción», según enumeraba en 1975.

Un libro abierto

Ese planteamiento implicaba un horizonte rupturista. Hacía ya más de una década que Marshall McLuhan había teorizado acerca del final de la Galaxia Gutenberg, de una estructura de la transmisión cultural basada en los soportes impresos, y, sin embargo, Carrión reivindicaba el libro, con una configuración formal abierta, como vía de transmisión de las ideas no ya sólo literarias, sino también artísticas y educativas.

Esa concepción del libro como eje inicial se iría desplegando en planteamientos específicamente artísticos que cuestionan las vías tradicionales de circulación del arte, especialmente las comerciales, y que se construyen siempre a partir de todas las variaciones expresivas del lenguaje.

Aparte de los vídeos que documentan acciones, la que se considera única propuesta fílmica de Carrión, « The Death of the Art Dealer» (1982), una película de veinte minutos que podemos ver aquí, es una obra muy hermosa e intensa. Rodada en blanco y negro, en ella vemos a Carrión sosteniendo un pequeño televisor portátil y moviendo su cuerpo en las direcciones en que lo hace la cámara de la película que se proyecta en el televisor. Carrión consideraba que el movimiento plano a plano del lenguaje fílmico tenía una intensa correspondencia con el paso de las hojas de un libro.

Una diva «ready-made»

En relación también con el cine se sitúa su proyecto sobre la actriz mexicana Lilia Prado (1928-2006), que le llevó a organizar en Holanda, en 1984, un festival de sus películas con el título «Lilia Prado. SUPERSTAR». Carrión indicó que consideraba a Prado su «ready-made», abriendo con ello un signo de interrogación acerca de cómo nos transmiten y nos apropiamos de los cuerpos fílmicos en el cine. Una cuestión decisiva en la cultura de nuestro tiempo, y también en el arte, de Duchamp al arte pop.

En definitiva, todo el proceso creativo de Ulises Carrión gira en torno a las diversas formas de expresión del lenguaje, que es lo que nos constituye como seres humanos, y atendiendo en todo momento a los flujos del alfabeto, incluso más allá de la escritura, en los cuales se cifran las diversas vías de abstracción de la experiencia. Si no lo conocían, su figura será un gran descubrimiento. No se pierdan esta hermosa muestra, ante la que, sin embargo, tengo una pequeña objeción: debería ser más sintética, tener menos documentos, y no presentarlos en todos los casos en los muros de las salas o en las vitrinas como si fueran obras. No son específicamente obras artísticas.