El español, sin duda
Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes, en una imagen de archivo - ignacio gil

El español, sin duda

El Instituto Cervantes edita un libro que resulta una guía muy útil publicada por Espasa

jesús garcía calero
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El español es la lengua que compartimos, en la que pensamos y dialogamos, en la que juramos y discutimos, en la que nos equivocamos. La corriente de la consciencia de 500 millones de personas fluye en este idioma que, según tantos indicios, cada día cuidamos menos. Nadamos en esa corriente y con nosotros fluyen nuestras dudas.

Tantas dudas como hablantes o más. Para todos se ha creado una guía muy útil en el Instituto Cervantes, publicada por Espasa. Resume en 500 casos muchos millones de consultas frecuentes, de tropiezos y trabalenguas en los que caemos a menudo. El que tiene boca se equivoca y el que tiene Twitter no digamos.

No maltrate el español

Saber si en los SMS se permiten faltas de ortografía, o abreviaturas sin puntos, poder consultar de un vistazo todas las dudas, ordenadas a tal efecto, es el fin de este libro. Aunque también es un gusto hojearlo (y ojearlo, a la caza de nuestros propios errores) .

En el acto, que tuvo lugar ayer en el Instituto Cervantes de Madrid, se presentó el volumen «Las 500 dudas más frecuentes del español», un volumen que da continuidad al publicado el pasado año: «El libro del español correcto». Pero para Víctor García de la Concha,director del Cervantes, habría que dar un paso más y emprender una campaña: «No maltrate el español. Hable y escriba bien».

Durante la presentación del texto dirigido por Florentino Paredes y en el que han colaborado Salvador Álvaro García y Luna Paredes Zurdo, De la Concha se refirió al Cervantes como la «casa del bien hablar y bien escribir» y señaló que los institutos «están en la calle de muchos países. Se trata de enseñar un español correcto pero muy vivo».

El esfuerzo de resumir las infinitas dudas en las 500 más habituales ha sido ímprobo. «Dudar es comenzar a acertar», dicen sus responsables, y el libro pretende responder a «esas dudas que todos tenemos y que es importante que tengamos». La tecnología ha sometido a nueva presión al idioma, ya que nos comunicamos en cada vez más plataformas. Como consecuencia, en los últimos años internet y el uso de los teléfonos móviles han acelerado el proceso de mutación y han traído consigo numerosos cambios significativos, variando la forma en la que nos comunicamos. El lenguaje está más vivo que nunca y las dudas son un mar cada vez más inmenso. Este libro permite navegarlo.

Rigor y claridad son las virtudes buscadas y a buen seguro logradas en el proyecto: es «fácilmente legible evitando los tecnicismos gramaticales» y es actual, «ya que se ajusta a lo que hoy es la norma, que se va transformando con el paso del tiempo». Por eso tiene tres apéndices sobre la bibliografía utilizada, un índice de dudas y un índice de palabras, expresiones y materias. Todo ello ayudará a una mejor utilización del español en el que es imprescindible, en opinión del director del Instituto Cervantes, la lectura.

Pero no se aprende a hablar bien leyendo tratados, por más que ayuden. De lo que se trata es de aprender leyendo. Y en eso, García de la Concha reconoce que España, al menos, no lo está haciendo bien. Cada día llegan estudiantes más incapacitados para la expresión y el raciocinio a la Universidad. Hablemos bien.