Sociedad

Las empresas rastrean las redes sociales en busca del currículum oculto

La preocupación por contar con un expediente inmaculado lleva a contratar empresas que «limpian» la huella digital

Una «broma» a través de las redes sociales puede costar un despido
Una «broma» a través de las redes sociales puede costar un despido - abc

La imprudencia en las redes sociales puede pasar factura en nuestra vida laboral. El caso del concejal Guillermo Zapata, que ha renunciado a dirigir el área de cultura del Ayuntamiento de Madrid por unos tuits publicados cuatro años antes en los que se burlaba de los judíos y de Irene Villa, ha puesto de manifiesto que el pasado en internet no resulta gratis en política. Pero «nadie está exento de tener una identidad digital», dice Rodrigo Miranda, director general de ISDI (Instituto Superior para el Desarrollo de Internet). A través de las redes sociales se puede conocer el perfil de un individuo. «No es difícil saber cuáles son sus valores, criterios y gustos. Con solo acceder a Internet se puede obtener información importante sobre un ciudadano», explica.

Las empresas valoran cada vez más el perfil digital de los aspirantes a un puesto de trabajo. «Las compañías de selección rastrean cada vez más todo lo que aparece en la red sobre los candidatos, así que es recomendable que estos presten atención a lo que publican en las redes. Este factor afecta tanto a niveles personal como profesional, pues no es posible desligar al cien por ciento ambos contenidos», señala Juan Díaz-Andreu, director asociado de la consultora Talengo.

Los nuevos reclutadores

Lo que no dicen los currículos puede hallarse en las redes sociales. Esta es la misión de los nuevos reclutadores: rastrear a los candidatos a empleos a través de internet. No solo se limitan a leer sus perfiles en Linkedin, sino que observan sus cuentas en Twitter, Facebook, Instagram...

«No digo que los reclutadores tradicionales estén desfasados, pero ciertamente los “neorreclutadores” tienen más fácil esta selección de personal», dice Aziz Zaghnane, director de Marketing y Comunicación de Lee Hecht Harrison (una consultora de recolocación y gestión del talento del Grupo Adecco).

Pero cualquiera no puede ser un nuevo reclutador. Las personas que se encargan de descifrar la identidad digital de los candidatos a un empleo necesitan hablar el «lenguaje» de estos nuevos perfiles y saber hacer minuciosa investigación para encontrar una aguja en el pajar.

Un rastro difícil de borrar

La identidad digital es construida con lo que se publica, comparte y existe sobre un ciudadano en internet. «La libertad de expresión en las redes sociales es plena, pero tiene sus consecuencias. Es importante considerar que quedará un registro de nuestros comentarios e informaciones publicadas», dice Miranda.

Aunque existen agencias dedicadas a limpiar la huella digital de usuarios en las redes sociales, Miranda asegura que es una tarea difícil porque existe un sinfín de contenidos en la red. «Lo mejor es que los usuarios sean prudentes en el momento de compartir, comentar y publicar informaciones que pudiesen dañar su imagen», agrega Zaghnane.

La imagen digital es tan importante que la consultora Adecco asesoró el 26 de marzo a miles de personas en 60 países del mundo sobre cómo usar sus redes sociales, entre otros consejos para manejar eficazmente la búsqueda de empleos. Esta empresa se enfocó en un grupo específico: los jóvenes.

Según Díaz-Andreu, la generación conocida como «Millenials», aquellas personas nacidas entre 1981 y 1995, podrían ser los más vulnerables a tener inconvenientes laborales por culpa de las redes sociales. «Ellos tienen una percepción “laxa” del concepto de “intimidad”. Tienen una tendencia a publicar excesiva información tanto en lo personal como en lo profesional, incluso incumpliendo los “acuerdos de confidencialidad” suscritos con sus compañías», indica.

Un estudio, publicado el año pasado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, señala que la participación de los jóvenes en las redes sociales supone necesariamente una cesión de parte de su intimidad. «La frontera entre lo público y lo privado se difumina, y la privacidad se entiende en un sentido mucho más amplio, flexible y moldeable», indica la investigación.

Sin embargo, Miranda considera que se trata de un asunto de utilización inadecuada de las redes sociales: «No creo que esto sea un tema de edad o de perfil, sino de mal de las nuevas tecnologías. Siempre recomiendo no afirmar algo en las redes sociales que no harías en la vida real».

Despidos «justificados»

Cada empresa maneja sus propios códigos. A juicio de Díaz-Andreu, prescindir de un empleado por sus comentarios en redes sociales es aceptable si afecta a la compañía.

«Dependiendo de la política de comunicación y del código ético de las empresas es posible que la publicación de determinado contenido pudiera ser causa de despido (sea procedente o improcedente) por lo que es aconsejable conocer dichas normativas o enfoques al publicar información (incluso si lo hacemos a nivel particular)», explica.

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