Los beneficios de sufrir un poco de estrés

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¿Estresado con la vida y el trabajo? Míralo por el lado bueno porque un poco de presión puede ser beneficiosa. Aunque siempre relacionamos el estrés con una consecuencia negativa, una pequeña dosis puede ayudarnos a «estar más lúcidos y aumentar el rendimiento conductual y cognitivo», señala Daniela Kaufer, profesora asociada de Biología integradora en la Universidad de California, Berkeley y autora de un estudio que ha descubierto cómo el estrés agudo -de corta duración, no crónico- prepara el cerebro para mejorar su rendimiento.

En estudios con ratas, encontraron que las situaciones estresantes breves provocaron que las célululas madre de sus cerebros se multiplicasen en nuevas células nerviosas que, cuando maduraron dos semanas después, mejoraron el rendimiento mental de los roedores.

«Creo que los episodios de estrés intermitente son probablemente lo que hace que el cerebro esté más alerta y tú desempeñas mejor una labor cuando estás alerta», señala la investigadora, cuyo estudio ha sido publicado en la edición online de la revista «eLife».

Los hallazgos del equipo de investigdores de la Universidad de California refuerzan, en general, «la idea de que las hormonas del estrés ayudan a un animal a adaptarse -después de todo recordar el lugar ocurrió algo estresante es beneficioso para enfrentarse con situaciones futuras en el mismo sitio», indica Bruce McEwen, jefe del Laboratorio de Neuroendocrinología en la Universidad Rockefeller y participante en el estudio.

Kirby sometió a las ratas a eventos estresantes de corta duración, inmovilizándolas en sus jaulas durante unas horas, lo que disparó sus niveles de la hormona del estrés (corticosterona) a niveles tan altos como en situaciones de estrés crónico, pero durante un peirodo corto de tiempo. El estrés duplicó la proliferación de nuevas células cerebrales en el hipocampo.

Las ratas estresadas tuvieron un mejor rendimiento en un test de memoria dos semanas después de la situación estresante, pero no dos días después. Utilizando técnicas especiales de etiquetado de células, los investigadores establecieron que las nuevas células nerviosas provocadas por el estrés agudo eran las mismos que intervienen en el aprendizaje de nuevas tareas de dos semanas más tarde.