Vista de área de negocios de la operación Chamartín - abc
operación chamartín

Así será la nueva Castellana en 2035

Habrá nuevas infraestructuras de transporte. No descartan rascacielos «más altos que las Cuatro Torres»

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Cubrir la playa de vías férreas en la estación de Chamartín y levantar sobre ellas parques, viviendas y oficinas es una vieja idea que ronda por los despachos de los responsables políticos madrileños desde hace más de 20 años. Concretamente, desde que en 1993 se firmara el primer convenio sobre el asunto. Cambios políticos en el Gobierno central, el regional y el local, crisis y hasta sentencias judiciales –la del Tribunal Superior de Justicia de julio de 2013 anulaba este proyecto– paralizaron la operación en numerosas ocasiones.

Ahora, junto a las administraciones se ha sentado el presidente del BBVA, Francisco González, como garante de la fuerte inversión económica que hay que realizar. La operación se desarrollará a lo largo de 20 años: en 2035, la nueva Castellana podría ser una realidad.

A lo largo de estos nuevos 3,7 kilómetros de Castellana –el equivalente en distancia al espacio que separa las plazas de Colón y de Cuzco–, se van a construir 17.000 viviendas –un 10 por ciento de ellas protegidas–, 800.000 metros cuadrados de oficinas y zonas verdes, de comercio y dotaciones. Será «un nuevo trozo de ciudad que se va a hacer, pero ciudad de calidad», como lo definió la alcaldesa Ana Botella.

Barrera verde

El proyecto, completamente rehecho tras el último varapalo judicial de 2013, mantiene sin embargo su espíritu: cubrir el haz de vías para transformarlo en un parque de 835 metros en sentido norte-sur y 250 en sentido transversal. De los 3,1 millones de metros cuadrados totales de la operación, quedan sin aprovechamiento 6.000 metros cuadrados, los que colindan con el Parque Regional de la Cuenca del Manzanares, precisamente «para garantizar la integridad del parque», explican.

El proyecto ha contado con informes de consultoras como CB Richard Ellis, Jones Lang Lasalle y Savills, y se ha diseñado con expertos en urbanismo como el estudio de Richard Rogers y la ingeniería Arup. Además, se han estudiado experiencias similares en ciudades como Nueva York, Ámsterdam, Londres o Hamburgo.

Un sistema de transporte mediante autobuses de alta capacidad – «tranvía sobre neumáticos»– recorrerá por la mediana la zona, comunicando ámbitos. Habrá también 566.000 metros cuadrados de espacios verdes –equivalentes a 56 estadios de fútbol– y un carril bici de 12,8 kilómetros de longitud.

Los promotores dividen el ámbito en cuatro áreas: en la primera, el Parque Central, el uso principal será el residencial. Se construirán 6.300 viviendas y habrá un parque de 24 hectáreas de extensión – «como el Campo del Moro y los jardines de Sabatini juntos»–.

Una segunda área será la dedicada a negocios, con 878.150 metros cuadrados para oficinas, 87.425 para equipamientos públicos, 245.152 metros cuadrados de espacio libre público, y como medios de transporte, una parada de cercanías –línea C4– y dos paradas de Metro –L-1 y L-10–.

Bulevares peatonales

La prolongación de la Castellana es el tercer ámbito: el residencial será su principal uso, con 10.000 viviendas. En esta zona, se prevén 75 metros de sección entre fachadas. Y no se quiere ocupar más de un tercio de este espacio con los vehículos privados:el «tranvía sobre neumáticos», que circulará por la mediana de la Castellana. Aquí habrá bulevares peatonales y una amplia oferta de ocio y comercio.

El área tecnológica cierra la operación: 180.350 metros cuadrados para actividades relacionadas con la sociedad del conocimiento, 161.000 metros cuadrados de equipamientos, una parada del cercanías y una del Metro, además de 60.000 metros cuadrados de espacio libre.

«Nuevos techos»

Los promotores contemplan la posibilidad de levantar algunos rascacielos, incluso –no está previsto en este momento, pero no lo descartan– alguno más alto que las cuatro torres, que con sus 250 metros de altura son el «techo» de Madrid.

En el capítulo de infraestructuras, se van a construir tres nuevas estaciones de Metro, y se reforzará también la de Begoña, con una conexión directa por esta zona. Además, se va a remodelar integralmente el nudo norte de la M-30 –nuevos ramales subterráneos en sentido este y oeste–, y del nudo norte de la M-40 –reforzando en superficie trenzados y ramales–.

La operación Chamartín surgió en los años 90, con administraciones socialistas en Comunidad y Gobierno Central. Desde el principio, tuvo un socio privado: UCH –Desarrollo Urbanístico Chamartín–, controlada mayoritariamente por el BBVA, y que ahora ha cambiado su nombre por el de Distrito Castellana Norte.

Pero cada cambio de gobierno suponía un parón en la operación, que no terminaba de concretarse por divergencias sobre la edificabilidad, la altura de los edificios, o qué parte debía pagar cada uno de los agentes.

Bajaron los precios

En 2008, se firmó un convenio entre la ministra de Fomento Magdalena Álvarez y el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón, luego rubricado por la presidenta Esperanza Aguirre. Entonces, la inversión se concretaba en 10.000 millones de euros. En 2011, cuando se aprobó el plan parcial urbanístico, se hablaba ya de 11.000 millones. Ahora, la cifra ha bajado a 6.000, y los promotores lo explican: «Se han actualizado los importes; de 2008 a ahora, los precios de la vivienda han caído un 40 por ciento».

Dicen sus responsables que va a ser el mayor proyecto de Europa, y lo comparan con transformaciones como las de La Defense en Paris o el Canary Warf en Londres.

Los políticos –la ministra Ana Pastor, el presidente regional Ignacio González, la alcaldesa Ana Botella– y el presidente del BBVA, Francisco González, explicaron ayer al público la filosofía del proyecto y después hicieron mutis por el foro, dejando a los técnicos para que explicaran el detalle.

Quizá para evitar cuestiones incómodas, como la que lanzaba el portavoz de UPyD, David Ortega: «Han tenido 22 años para desarrollar la operación y curiosamente la resucitan a cuatro meses de las elecciones».