Artur Mas se inventa una realidad paralela en el «New York Times»
Artur Mas conversa con Duran Lleida junto al monumento a Rafael Casanova - efe

Artur Mas se inventa una realidad paralela en el «New York Times»

El presidente catalán explica en una carta al diario estadounidense una visión parcial de la relación Cataluña-España

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La internacionalización de la causa soberanista es uno de los puntales del "proceso", una estratagia que pasa, en primer lugar, por lograr espacio en los medios de comunicación internacionales. Un ejemplo es la carta que el New York Timespublicó ayer al presidente de la Generalitat, Artur Mas, bajo el título "A Referendum for Catalonia".

En lo que trata de ser un "estado de la cuestión" del momento político catalán, además de un repaso histórico, Mas parte de un dato más que cuestionable, cuando alude al 1,5 millones de personas que participaron en la manifestación de la Diada de 2012. Realmente multitudinaria, los cálculos más ajustados reducen la asistencia a la mitad. [Así estamos contando la Diada y los actos en directo]

Ejerciendo de historiador, Mas apunta que "la historia de Cataluña" se remonta a "cientos de años atrás", cuando "las tribus íberas comerciaban con griegos y cartagineses a lo largo de la costa mediterránea", un periodo, ciertamente, en el que la idea de Cataluña como tal no existía. Saltando de un siglo a otro, Mas sentencia que "a pesar de la pérdida de soberanía al final de la guerra española de Sucesión en 1714", y la consiguiente "supresión de nuestro gobierno, escuelas, lenguaje y valores", una "cultura catalana identificable" desarrollada durante la Edad Media logra pervivir.

Tras salir de la máquina del tiempo, el presidente catalán explica en el New York Times su muy particular interpretación de la relación entre Cataluña y el Gobierno, mezclando acontecimientos acaecidos durante la Transición con demandas actuales. "A pesar de que se hicieron concesiones financieras a la región Vasca, nuestras repetidas demandas de un nuevo pacto fiscal con Madrid" se rechazaron. Para empezar, y en lo que es una lectura más bien parcial, Mas alude al "injusto sistema actual", que ha "llevado demasiado lejos" la contribución catalana a las "regiones más pobres de España".

En su artículo, el presidente catalán ejerce también de jurista, apuntando "a las cinco vías legales" por las cuales la "ley española podría autorizar un referéndum", apoyándose en el dictamen del Consejo de Transición Nacional catalán y apelando al ejemplo de Escocia y el Reino Unido, y el Quebec y el Canadá. Se trata del mismo texto que el Gobierno de dispone a desmontar en la carta de réplica del presidente Mariano Rajoy a la misiva de Artur Mas exigiendo la consulta.

Otro pasaje cuestionable del artículo del presidente catalán en el New York Times alude a la supuesta permanencia de una Cataluña independiente en la UE. "No imaginamos un futuro fuera de la Unión", sostiene Mas en lo que es más deseo que realidad. Para concluir, Mas señala que los catalanes están "unidos en nuestra demanda de ser escuchados en las urnas", una lectura en exceso optimista sobre una cohesión política en la comunidad ciertamente cuestionable.