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Núñez de Balboa, el extremeño que descubrió la inmensidad del Pacífico

Día 02/11/2013 - 13.14h
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«Con lágrimas de gozo estos endurecidos aventureros abrazaron a su capitán y juraron seguirle hasta la muerte», habían llegado al Mar del Sur. La Ruta Quetzal BBVA seguirá este año su itinerario

Sepa el lector que el posterior llamado Pacífico fue primero el mar del Sur, para mayor honra de la Corona española. Incluso algún historiador anglosajón lo calificó posteriormente como el «Lago español». Y el primer europeo en contemplar su inmensidad... que abarca desde el Ártico a la Antártida y desde Indonesia a las costas de Colombia... fue un explorador extremeño. Adelantado, conquistador, hidalgo, aventurero, gobernante, capitán: Vasco Núñez de Balboa, nacido en la pacense Jerez de los Caballeros (1475).

De esa «conquista» del mar del Sur el próximo 25 de septiembre se cumplirá su quinto centenario. Fue desde una cumbre del istmo de Panamá donde Núñez de Balboa contempló ese nuevo azul a ojos del Viejo Mundo que acudía a la Nueva América. Más tarde, estandarte de la Corona clavado en tierra y mar, espada alzada y grabadas cruces en las cortezas de los árboles se entonaría el «Te Deum laudamus». España no lo sabía, pero ya podía mirar a Catay y Cipango... la China y Japón, el primigenio destino de la aventura que nació con Colón en el Monasterio de La Rábida (Huelva).

Justamente sobre este hito de la Historia de España -¿desconocido?... estaría bien hacer una encuesta en nuestras escuelas sobre quién fue el primer europeo en «contemplar» el océano Pacífico- versará la Ruta Quetzal BBVA 2013: «De la selva del Darién a la Europa de Carlos V. La Gran aventura del descubrimiento del Mar del Sur». Pero, ¿quién fue Vasco Núñez de Balboa? Antes de comenzar, sirva un libro de guía para profundizar: «Núñez de Balboa», biografía del escritor panameño Octavio Méndez Pereira (Colección Austral de Espasa-Calpe).

Nacido en tierras extremeñas, pero de familia originaria de León, y tras servir como paje en su infancia de un señor de Moguer (cercana a la descubridora Palos de la Frontera), Núñez de Balboa acudió al llamado del Nuevo Mundo a los 25 años de edad, en la expedición que encabezaría Rodrigo de Bastidas, descubridor de Panamá. En un viaje que le llevaría desde el puerto de Cádiz a las nuevas tierras junto a otro ilustre, Juan de la Cosa.

Núñez de Balboa, el extremeño que descubrió la inmensidad del Pacífico
MUSEO NAVAL
Retrato de Núñez de Balboa

En esa primera experiencia americana, Núñez de Balboa contemplaría las costas atlánticas de Panamá, Colombia y el mar Caribe. Retirándose en 1502 a la isla de La Española. América ya era parte de Núñez de Balboa, y este estaba llamado a nuevas venturas.

No duró mucho nuestro protagonista en La Española, actual República Dominicana. Acosado por las deudas embarcó como polizón en 1509 en una expedición de Martín Fernández Enciso hacia San Sebastián de Urabá con el objetivo de socorrer al gobernador español. Fue descubierto y aprovechado por sus conocimientos de las costas por la expedición. Su carisma hizo el resto.

En este punto, el capitán de navío y experto en Núñez de Balboa, José María Blanco Núñez, destaca las palabras que fray Bartolomé de las Casas dedicó al descubridor del Pacífico: «… de buen entendimiento y mañoso y animoso y de muy linda disposición y hermoso gesto y presencia…».

Otro personaje, menos conocido que las Casas, Bartolomé Hurtado escribió: «Este hombre, se llama Vasco Núñez de Balboa, por otro nombre el Esgrimidor, pues sabe manejar la espada como nadie…su bravura es solo comparable con la de su perro Leoncico, este animalico que le lame ahora las botas… él solo es capaz con su amo, de hacer más estragos que todo un regimiento de soldados aguerridos». Esa era su personalidad, según estos testimonios.

Fundación de Santa María la Antigua

Uno de sus primeros hitos en esta nueva aventura en tierras la conquista y colonización de una de las primeras ciudades establecidas en Tierra Firme: la fundación de Santa María la Antigua del Darién, en la actual Panamá.

Así relata Octavio Méndez Pereira, en su biografía sobre Núñez de Balboa, aquella llegada de los españoles a Santa María la Antigua del Darién y sus «fértil llanura a orillas del río con una población de curiosos bohíos, abundantes árboles frutales y palmeras de cocoteros y pisbaes [...] Una playa de arena blanca y limpia descendía em suave pendiente hasta el mar...».

Los españoles tuvieron que enfrentarse a la tribu del régulo Cemaco que «esperaban desde la altura el avance de los blancos». Momento de angustias para los españoles liderados por Enciso... entonces este se puso de rodillas. «Se arrodillaron también los soldados, y bajo la invocación de Santa María la Antigua, virgen milagrosa de los sevillanos, juraron todos ir al combate y no retroceder por ningún motivo».

La lucha fue corta pero encarnizada y en ella destacó Núñez de Balboa. Así dispone el escritor panameño: «Balboa había peleado como un Aquiles, con su tizona invencible, hiriendo incansable y múltiple, parando golpes, empujando al enemigo desde lo alto del cerro, multiplicándose para infundir coraje y aliento a sus compañeros». Era en Núñez de Balboa guerrero. Siempre con su perro Leoncico.

Núñez de Balboa, el extremeño que descubrió la inmensidad del Pacífico
Monumento a Vasco Núñez de Balboa en la ciudad de Panamá

Una vez enterrados los muertos y recogidos los heridos, los vencedores tomaron posesión de la población abandonada. Finales de 1510. «Aquella misma noche quedó decidido que en ese valle, a la orilla izquierda del río Tarena, se establecería una colonia con el nombre de Santa María la Antigua». Núñez de Balboa fue nombrado alcalde tras un . Quedaba por conquistar los supuestos tesoros de la selva tropical. ¡Oro! ¡Palacios!...

La conquista del istmo de Panamá

En la región de Veraguas, Núñez de Balboa se topó con el mando del jienense Diego de Nicuesa, fundador de la población Nombre de Dios en la costa atlántica y quien consideró un intruso al conquistador extremeño. Tras un intento de desembarcar en Santa María, Nicuesa fue repelido y nunca más se supo de él. Era el 1 de marzo de 1511. Núñez de Balboa obtuvo así el cargo de gobernador de Veraguas, una de las actuales nueve provincias de Panamá. Comenzaba así una nueva aventura para el conquistador de Jerez de los Caballeros: el istmo de Panamá.

El paso por el istmo de Núñez de Balboa lo resume de este modo el escritor Méndez Pereira: «Rendidos de cansancio y de angustia, el cielo parecía abrirse en cataratas de lluvia, el viento desgarraba las hojas y las ramas, retumbaba el trueno con ecos quejumbrosos, que la selva repetía hasta el infinito [...] Pero había que avanzar, avanzar siempre, hasta que llegara la noche con el espanto de las fieras, el sonido espeluznante de la serpiente cascabel, las picadas de los insectos, la algarabía de los monos aulladores...».

Como en toda la Historia de la colonización de América, el español trabó amistad con algunas tribus y peleó con otras. A finales de 1512 llegaría a los dominios del cacique indígena Careta, quien pactó la alianza con el español llegando a ser bautizado. Con este pacto, españoles e indígenas se internaron en territorios de los caciques Ponca y Comagre, siendo en la región de este último donde Núñez de Balboa escucha por primera vez ecos de un lago de oro, otro mar, otro azul... un nuevo reto.

Ante ese desafío de llegar al mar de oro, Núñez de Balboa se pertrecha de nuevo con más hombres y emprende la aventura hacia el mar del Sur. Tras otras luchas con caciques locales, mil indígenas y 190 españoles se internaron de nuevo por el istmo de Panamá. La batalla final fue con el cacique Torecha, que fue vencido y muerto en combate, aliándose sus hombres con Núñez de Balboa tras su derrota.

Núñez de Balboa, el extremeño que descubrió la inmensidad del Pacífico
Viaje de Vasco Núñez de Balboa en 1513

«El día 23 de septiembre de 1513 tomaba posesión el capitán Balboa del caserío de Torecha, y ese mismo día tuvo informes, sin lugar a dudas, de que la montaña que se levantaba por el lado occidental, en este valle dilatado y fértil de Cuarecuá, era la última barrera que cubría el mar del Sur», relata la biografía.

El amor indígena de Núñez de Balboa

Haciendo un alto en el camino, hay que destacar en la figura de Vasco Núñez de Balboa la presencia de «una mujer extraña, dotada de una belleza singular y de un espíritu sutil y delicado». Era Anayansi, hija del cacique Careta, quien robó el corazón de Núñez de Balboa. Era Anayansi «quien había logrado imponerse al vencedor de los suyos».

Así destaca Méndez Pereira la influencia que esta indígena ejercía sobre el español extremeño: «Siempre que se trataba de proteger al indio, y sobre todo a la mujer, Balboa obraba bajo la influencia de Anayansi. Ella le había enseñado que no había diferencias fundamentales entre las dos razas, que las diferencias en las costumbres y los hábitos eran cuestión de ambiente y de grado de civilización más bien que de vicios o torpeza innata».

La visión del mar del Sur

Núñez de Balboa, el extremeño que descubrió la inmensidad del Pacífico
Núñez de Balboa en el Pacífico

Núñez de Balboa se internó en las cordilleras del río Chucunaque el 25 de septiembre de 1513. Segun los indígenas que le acompañaban, desde allí podría ver el nuevo mar... «De pronto, como a eso de las diez de la mañana, uno de los indios que servían de guía se volvió hacia el jefe y le señaló con el dedo una cresta pelada. [...] Balboa mandó entonces hacer el alto. Y luego, ante la expectación ansiosa de sus hombres, continuó subiendo solo hacia la cumbre señalada. De improviso lo vieron clavar la vista en el espacio, quitarse el sombrero empenachado y caer de rodillas, en uncioso recogimiento [...] Con lágrimas de gozo estos endurecidos aventureros abrazaron a su capitán y juraron seguirle hasta la muerte. El padre Andrés entonó un "Te Deum Laudeamus" y las voces de los soldados, ennoblecidas y puestas al unísono con la grandeza del momento se elevaron solemnes aquel glorioso domingo [...] Entonces con voz estentórea y temblante de emoción, Vasco Núñez de Balboa anunció a todos los vientos que tomaba posesión de aquellas tierras bañadas por el mar del Sur en nombre de los soberanos de Castilla. Y mientras algunos soldados daban gritos y vivas de contentos, otros se pusieron a cortar un gran árbol, hicieron con él una cruz, grabaron el ella los nombres de los Reyes Católicos y la clavaron con los brazos extendidos hacias los dos océanos». No era el oro, ni los palacios lo que esperaba a Núñez de Balboa... era el azul inmenso lo que aguardaba.

Tras este descubrimiento, Núñez de Balboa tomó posesión de las tierras adyacentes y mandó un quinto de las riquezas, como se estipulaba, a la Corona en tierras europeas. Sin embargo, una rivalidad comenzaría a nacer: la de Núñez de Balboa y el gobernador de la nueva provincia de Castilla de Oro, Pedro Arias de Ávila, conocido como Pedrarias Dávila, quien más tarde destacaría por su sed de sangre.

La Corona reconoció la labor de Núñez de Balboa con el cargo de Adelantado del Mar del Sur; además el Rey advirtió sumado a eso el rey recomendó a Pedrarias que guardase toda consideración a la figura de Núñez de Balboa.

Desde ese momento, Núñez de Balboa quería proseguir su conquista por las costas del Pacífico desde una nueva posición en Acla. Era el año 1518. Una figura aparecería entonces por esas tierras, la de Francisco Pizarro quien para ganarse el favor de Pedrarias detuvo, previo aviso de que regresase a los dominios de Pedrarias, a Núñez Balboa bajo acusación de que este quería usurpar el poder de Pedrarias y crear una gobernación en el mar del Sur. Algo que Núñez de Balboa negó.

El 15 de enero de 1519, junto a cuatro de sus fieles hombres, Núñez de Balboa sería decapitado. Antes de ser ejecutado, el de Jerez de los Caballeros espetaría ante la acusación de traición a la Corona: «Mentira, mentira; nunca halló cabida en mí semejante crimen; he servido al Rey como leal, sin pensar sino en acrecentar sus dominios». Tras su muerte sería Gaspar de Espinosa quien exploraría el mar del Sur y, con el plácet de Pedrarias, Pizarro inició su expedición hacia el Perú.

En 1520 Fernando de Magallanes rebautizaría aquel inmenso azul con el nombre de Pacífico, dada la apariencia de calma en sus aguas.

Tres preguntas para el capitán de navío José María Blanco Núñez

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