Madres amamantando censuradas por Facebook montan una revolución pacífica
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Madres amamantando censuradas por Facebook montan una revolución pacífica

Las fotos que muestran imágenes con un pecho desnudo violan la política de desnudos de esta red social

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Un buen día Nohemí Hervada, mamá bloguera (www.mimosytetablog.com), amaneció, se conectó a facebook y se encontró con que su perfil había sido bloqueado durante 24 horas. ¿El motivo? Alguien la había denunciado. ¿Por qué? Por colgar una foto que va en contra de las estrictas normas de la famosa red social: publicar desnudos explícitos. Pero, ¿realmente Nohemí hizo eso? Depende de para quién. Lo que ella colgó fue una foto, artística, en la que varias mujeres, todas vestidas de blanco, disfrutan a la orilla del mar con sus hijos. Hasta ahí, todo en orden. Sin embargo, algunas, dan el pecho y, hasta la fecha, que se sepa, para dar el pecho hay que retirarse la ropa. Algunas de esas mujeres, ciertamente, no están dando el pecho porque han terminado y, al no tener al niño encima, se les ve esta parte del cuerpo, algo que incumple las normas de Facebook. Así que alguien, no se sabe quién, se tomó la molestia de denunciarlo. La red social, es de suponer que para evitar mayores complicaciones legales, eliminó la foto y bloqueó la cuenta a modo de «castigo» a Nohemí.

A partir de ahí comenzó un movimiento de solidaridad hacia la bloguera y cientos de mujeres colgaron en su muro de facebook fotos de ellas amamantando a sus hijos. Una suerte de revolución desde el amor y la paz. Obviamente esto ha trascendido a los medios pero, ¿cuál es la importancia de lo que hay detrás de todo este asunto?. Algo que a los padres de hoy preocupa muchísimo: la pornografía infantil. Obviamente las fotos de las madres amamantando no son pornografía pero, ¿cabe la posibilidad de que mentes enfermas se exciten con esas imágenes? La respuesta, desgraciadamente, es que sí.

Lola Banos, directora de comunicación de Facebook, explica cuáles son las políticas de Facebook: «La red social no está en contra, en absoluto, de la lactancia materna, lo consideramos algo precioso y natural. Nos alegra que sea importante para las madres compartir su experiencia en Facebook y la mayoría de las imágenes que se comparten relacionadas con este tema cumplen con nuestras políticas». Entonces, ante esta declaración de principios en toda regla, ¿cómo es posible que se censure una foto donde salen mujeres dando el pecho? Banos reconoce, sin embargo que «las fotos que muestran imágenes con un pecho desnudo violan nuestras políticas de desnudos, que son claras en nuestras normas comunitarias» pero, añade, «una mujer que está amamantando a su hijo, como son la mayoría de las imágenes que se comparten relacionadas con este tema, cumple con nuestras políticas». Es decir, un pecho desnudo no tiene cabida en Facebook, da igual que esté amamantado que sea una foto de un desnudo artístico. Esas son sus normas. Después cada uno que tome partido por si esto debería ser así o no y abandone o permanezca en la red social.

La víctima de toda historia

Hay 1.200 millones de cuentas en Facebook, es decir, un número lo suficientemente amplio como para poder poner a todo el mundo de acuerdo de manera que, para garantizar el buen funcionamiento de la página las normas son claras y concisas. Dar el pecho sí, pechos desnudos, no. Como reconoce la propia Banos: «Para mantener un equilibrio entre las necesidades y el interés de una comunidad global Facebook protege toda expresión enmarcada en nuestras normas comunitarias y nuestras normas son claras respecto a desnudos». ¿Y qué dice la víctima de toda esta historia? Hervada reconoce que «Facebook no tiene nada personal contra mí y no creo que las personas que reportaron mi foto tampoco lo tengan, no soy tan importante a nivel individual. Lo que sí es cierto es que la actuación de ambas partes es reprobable bajo mi punto de vista, cada uno con su grado de responsabilidad». Y cree que es reprobable lo que la red social hace puesto que peca de incoherencia: «Estamos hartos de ver cómo se reportan páginas y perfiles ya no con imágenes de alto contenido sexual, donde entraríamos en el debate de dónde establecer los límites, sino con cosas ilegales como son la apología de la violencia, pederastia, prostitución, xenofobia, etc., y responden con la famosa frase de "Hemos revisado la página/perfil y no viola nuestras normas"».

Al margen de un desencuentro de pareceres entre esta usuaria y la poderosísima red social, hay algo mucho más profundo, mucho más serio que la censura de una foto u otra. Y eso es la pornografía infantil. Nohemí Hervada no es ajena a esto y lo dice clara y abiertamente: «Soy empresaria y trabajo con internet. Sé las connotaciones que hay detrás de las imágenes que subimos a Facebook, o a cualquier otro lugar de la red. Como madre por supuesto me preocupa que fotos totalmente inocentes puedan ser usadas para otros fines por eso yo misma me pongo límites en cuanto al contenido de las fotos de mis hijos que comparto precisamente por ese tema. Pero no permito que ese miedo coarte mi vida ni la de mis hijos».

El (mal) uso de las fotografías

Fotos de niños subidas a las redes sociales de manera inocente: amamantándolos, bañándolos, desnudos en la orilla de la playa jugando a castillos, ¿quién puede pensar que alguien puede hacer un uso pornográfico de todo esto? La mayoría no lo piensa pero lo cierto es que los pederastas son mentes enfermas, no funcionan como las de los demás por eso no está demás hacer caso a las recomendaciones de los expertos. Luis García Pascual Inspector-Jefe del cuerpo nacional de policía, responsable de la Sección 1ª (Protección al Menor) de la Brigada Central de Investigación Tecnológica explica que «existen víctimas de todas las edades, desde bebés de apenas unos meses de edad, como por ejemplo en el caso de los pederastas de la Operación KOVA –NANYSEX, hasta adolescentes. Podemos decir que la franja donde se concentran la mayor parte de los archivos investigados por la UIT se refieren a menores prepúberes».

Entonces... ¿cabría posibilidad de que fotos de bebés siendo amamantados sean objeto de disfrute para los pederastas? El inspector no muestra la mínima duda: «Efectivamente existe realmente esa posibilidad. En el caso comentado anteriormente, cuando los detenidos estaban ya en prisión, otros pederastas amigos de estos trataban de hacerles llegar a la cárcel revistas del tipo “mi bebé”, “ser padres hoy”, etc.. Estamos hablando de individuos sobre los 20 años de edad. Los funcionarios de prisiones tienen constancia de que este tipo de internos en la biblioteca arranca las páginas que contienen imágenes que pueda haber de niños en las enciclopedias para excitarse con ellas». Dicho lo cual, el inspector recalca, a continuación, que «se deba evitar compartir este tipo de fotos, sino que hay que ser conscientes que si se suben a Internet, se pierde el control sobre las mismas y pueden caer en manos de este tipo de personas». Por lo tanto, está en la elección de los padres hacerlo o no puesto que una vez en la red, nos escapamos al control de las mismas, dejan de ser nuestras.

Perfiles privados

Muchos pederastas en la vida real abusan de niños de su entorno, alumnos, sobrinos, hijos de amigos y cabe imaginar que en la red sea así también, por lo tanto ¿estamos seguros colgando las fotos de nuestros hijos en nuestros perfiles privados? El inspector lo tiene claro: «la principal fuente de obtener menores para este tipo de delincuentes es dentro de su entorno familiar, social o laboral. El obtener imágenes de ellos a través de Internet es frecuente al igual que el hecho de obtenerlas ellos mismos mediante esa relación de confianza. Como ejemplo puedo citar el caso de la Operación Montreal, en la que el detenido llegó incluso a abusar de la amistad de su entorno social con el fin de conseguir fotos niñas con las que satisfacer sus impulsos e intercambiarlas en foros de pederastas. Esta persona había fotografiado en la playa a las hijas de sus amigas y entorno social, y las había subido a un foro de pederastas en Internet. También tenía una importante cantidad de grabaciones en video y fotografías realizadas por él mismo de las denominadas “candid “, imágenes obtenidas de manera que las niñas filmadas o fotografiadas no se aperciban de que lo están siendo. Estas imágenes suelen centrarse en las partes sexuales de las víctimas (nalgas, pecho, entrepierna, tomadas por debajo de la falda, etc.)».

Llegados a este punto los padres pueden preguntarse: ¿corremos un riesgo real al colgar fotos de nuestros hijos tomando pecho? ¿En la playa desnudos?, ¿en la bañera? ¿Hasta esos límites hemos llegado de indefensión? Para el Luis García Pascual «no debería ser un problema este tipo de fotos, pero insisto que Internet es un medio de comunicación global, instantáneo y prácticamente de acceso universal por lo que, una vez que se sube a Internet una imagen, prácticamente cualquiera puede acceder a ella. La imagen no es el problema sino la actitud de la persona que se la descarga. La mejor medida que se puede adoptar en esto es el sentido común».

Entonces, ¿quiénes son aquí las víctimas? Está claro que los niños cuyas fotos caen en manos de pederastas y los culpables esos mismos pederastas. Las madres amamantando no lo son y Facebook, simplemente, protege los intereses de su empresa. Si tiene usted hijos y desea compartir las fotos con sus amigos a través de las redes no pierda nunca de vista que existen ojos, de mentes no tan sanas como la suya, que disfrutarán de otra manera. En cualquier caso y de cualquier manera, pederastas y mentes enfermas aparte, el caso de la censura de Nohemí Hervada ha traído una ola de solidaridad entre miles de mujeres desde todos los rincones del planeta que se han puesto de su lado.