¿Cómo explicar la homosexualidad a tu hijo?
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¿Cómo explicar la homosexualidad a tu hijo?

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La homosexualidad es un asunto no exento de polémica. En la calle, en la televisión, en la literatura, en el cine... las relaciones afectivas entre personas del mismo sexo siempre encuentran un hueco.

En cada casa se opina de una manera distinta. Lo que no hay duda es que a nuestros hijos, según van creciendo, se les abre una ventana que les muestra una sociedad más amplia y que ya no oculta este tipo de relaciones. Y, entonces, un día caen en la cuenta y asaltan a sus padres con una gran incognita: ¿mamá porque esos dos hombres se han besado?

«La información debe ser precisa, verdadera y adecuada a la edad del hijo»Si ya resulta complicado hablar de sexualidad en la mayoría de las familias, mucho más lo es explicar la homosexualidad. Según Jokin de Irala, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública, e investigador principal del proyecto Educación de la Afectividad y Sexualidad Humana del Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra, la homosexualidad es uno de los contenidos lógicos de la educación afectivo-sexual y, por lo tanto, los padres deben seguir los mismos criterios que siguen cuando explican la educación afectivo-sexual en general: «transmitir siempre una información precisa, verdadera pero suficiente; es decir, adaptada a la edad de quien pregunta. No es lo mismo contárselo a un niño de 4 años que a uno de 15, pero ambos casos deberían recibir explicaciones porque se suele decir que en educación sexual es mejor que hablemos a nuestros hijos “una hora antes” que “cinco minutos tarde”».

Ondina Vélez, del Instituto de Estudios de la Familia de la Universidad CEU San Pablo, considera que «una oportuna y adecuada educación afectivo-sexual de los padres hacia sus hijos es más urgente y necesaria que nunca».

Para el momento en que nos asalte con sus dudas Óscar González, director de Escuela de Padres con Talento, plantea como una buena opción empezar por «decirle a nuestro hijo que nos explique él con sus palabras qué cree que significa y dónde lo ha visto y escuchado para ponernos en antecedentes. Para los padres a los que les cueste más trabajo hablar de sexualidad existen cuentos y canciones para sensibilizar a los menores sobre este tema».

Lo que los expertos en la materia coinciden es en que no es conveniente que los padres no respondan a las inquietudes de sus hijos. «Deben establecer siempre con ellos un canal de comunicación permanente sobre estas y otras cuestiones —asegura Jokin de Irala—. Los niños de todas las edades están constantemente recibiendo información de su entorno. Esta información puede ser contraria a lo que nosotros queremos transmitirles por su bien, y puede ser, incluso, perjudicial para ellos».«La verdad no debe asutar a los padres. Siempre hay que transmitirla a tiempo»

«Si nosotros conversamos con ellos y les transmitimos nuestros valores como adultos —prosigue— podrán elegir libremente entre lo que transmitimos y lo que hay en su entorno. Pero si no intervenimos serán menos libres y solamente podrán vivir siguiendo las pautas de su entorno. Por otra parte, no hay que olvidar que madres y padres, además de “informar”, tenemos la tarea de “formar” a nuestros hijos y el amor que les tenemos facilita esta tarea. Podemos atender mejor sus necesidades y dudas específicas en cada momento. La verdad no debe asustarnos a los padres siempre que sepamos transmitirla a su tiempo y con amor».

Pero, ¿cómo decírselo?

Conscientes de la importancia de contar siempre con informaciones contrastadas y, en particular, preocupados por la información que se debe dar a menores de edad, la American College of Pediatricians ha señalado algunas pautas y recomendaciones dirigidas incluso a colegios y que resumo a continuación. «Hay básicamente dos posturas ante la homosexualidad hoy —especifica este catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública—. Una afirma que la homosexualidad y la heterosexualidad son simplemente una cuestión de elección personal; algunos afirman también que “se nace homosexual”. La segunda postura afirma que la homosexualidad no es un rasgo inmutable genéticamente determinado; que en la predisposición a sentir una atracción hacia personas del mismo sexo influyen una combinación de factores familiares, ambientales, sociales y biológicos (como algunos rasgos de la personalidad) y que, por lo tanto, sentir esta atracción por personas del mismo sexo puede ser modificable y así lo piden muchas personas que logran de hecho el cambio».

Jokin de Irala insiste en que también habría que explicarles que, sea cual sea la postura adoptada, lo importante es respetar a las personas, el odio y la violencia son siempre inaceptables. «Deben comprender que es un tema muy polémico. Las personas homosexuales han sufrido y sufren a veces injusticias y humillaciones, pero ambas posturas no pueden tener simultáneamente la razón y deben entender que respetar a una persona no significa tener que aceptar como correctas sus opiniones; se puede discrepar».

En su opinión los padres tendremos que transmitir claramente cuál es nuestra postura concreta, cuál de las dos posturas apoyamos, basado en nuestros conocimientos que tendremos que ir explicando según puedan ir entendiéndolo los hijos. En estas explicaciones se incluyen las razones por las que pensamos que la otra postura está, a nuestro parecer, equivocada. «Pero siempre insistiendo que esto no significa perder el respeto a la parte que no opina como nosotros».«Ningún niño cambia de orientación sexual al recibir las explicaciones»

A algunos padres les amenazan los temores de que si sus hijos descubren qué es la homosexualidad, cambien su forma de sentir hacia los demás. ¿Puede ocurrir? «En absoluto —apunta Josep Cornellà i Canals, doctor en Medicina y presidente de la Sociedad de Psiquiatría Infantil, de la Asociación Española de Pediatría—. Es muy importante educar para el respeto hacia los demás. Ningún niño cambia de orientación sexual en función de unas explicaciones. Pero si que, explicando, se pueden evitar situaciones de homofobia, graves, que se pueden dar en las escuelas e institutos, con situaciones de bullying».

Mónica Poblador, psicóloga del Centro de psicología Álava Reyes, coincide al asegurar que «rotundamente no cambiará su orientación sexual. Todo lo contrario, hablar de ello puede contribuir a crear actitudes positivas hacía la sexualidad y que los niños y niñas se planteen hablar con sus adultos de referencia cuando se encuentren angustiados o perdidos por este u otros temas. Si no pueden acudir a sus padres u familiares para resolver dudas nos exponemos a que beban de otras fuentes que llenen de significado sus preguntas, con otros fines distintos a la búsqueda de crear personas sanas, responsables y felices, que son las finalidades de la educación sexual».