Muere el general Alfonso Armada, condenado a 30 años por el 23-F
El general Armada, participante en el 23-F - abc

Muere el general Alfonso Armada, condenado a 30 años por el 23-F

Falleció anoche en Madrid a los 93 años y sin revelar nunca quién era el «elefante blanco» de la intentona golpista

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Anoche falleció en Madrid el general de División Alfonso Armada y Comyn, a los 93 años de edad tras una larga convalecencia. Armada, nacido también en la capital el 12 de febrero de 1920, alcanzó relevancia pública en 1981, cuando se le acusó de haber instigado el intento de golpe de Estado ocurrido el 23 de febrero de 1981, lo que le valió una condena a 30 años de cárcel y la pérdida de empleo en el Ejército junto a una veintena de militares y guardias civiles que habían sido juzgados. Armada fue acusado de rebelión en el juicio más relevante para España en los albores de su democracia, pero murió ayer sin haber revelado jamás la identidad del «elefante blanco» ni admitir si era él. De hecho, lo negó taxativamente en 2011, cuando se cumplían 30 años del intento de asonada militar.

La vista oral de aquel juicio comenzó a las 10 de la mañana del 19 de febrero de 1982, en la sede del Servicio Geográfico del Ejército, en el barrio madrileño de Campamento. En el banquillo de los acusados se sentaban buena parte de los 33 militares que habían sido imputados –otros no llegaron a ser juzgados siquiera– por acceder violentamente al Congreso de los Diputados y mantener retenidos durante toda una madrugada al presidente del Gobierno y todos los diputados. Tras cerca de 50 sesiones de juicio, y 13.000 folios de investigaciones en un complejo sumario, el Tribunal condenó por rebelión a 21 militares, y a un único civil, Juan García Carrés, por un delito de conspiración.

Junto a Armada, fueron condenados como cabezas visibles de la intentona golpista el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero y el teniente general Jaime Milans del Bosch. Varios de los acusados fueron absueltos al entender el Tribunal que actuaron en todo momento bajo la presión de la «obediencia debida» en la vida militar. Así, los magistrados establecieron para 11 de los 22 condenados penas iguales o inferiores a tres años, de modo que al dictarse el fallo, el 3 de junio de 1982, la mitad de los culpables ya había cumplido más de un tercio de su castigo en prisión preventiva y quedaron en libertad.

Disconforme con la sentencia del Tribunal Militar al estimarla benévola, el Gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo recurrió en apelación al Tribunal Supremo, que el 22 de abril de 1983 hizo recaer entonces sobre Armada la pena máxima de 30 años de reclusión. El general ingresó en la prisión de Alcalá Meco. El 24 de diciembre de 1988, día de Nochebuena, el Gobierno presidido por Felipe González le indultó por razones de salud. El Ejecutivo basó su decisión además en la constancia de que el general Armada acataba la Constitución.

Militar desde los 16 años

Desde ese momento, Armada se retiró a vivir en un pazo de su propiedad en Santa Cruz de Rivadulla, en La Coruña, donde según reveló públicamente dedicaba la mayor parte del tiempo al cultivo de flores, especialmente camelias. Ostentó además el título de marqués de Santa Cruz de Rivadulla.

Con Armada desaparecen las esperanzas de conocer de primera mano muchas de las incógnitas que quedan por despejar sobre la auténtica organización de la intentona golpista y sin dar a conocer si él era él quien aspiraba a presidir por la fuerza el Gobierno de España o actuaba en nombre de alguna otra persona. En el 30 aniversario del 23-F, el exgeneral de División aseguró a los medios de comunicación que «no sabía» en 1981 ni luego tampoco «nada» de la intentona golpista.

Tras pasar su infancia en Madrid, Alfonso Armada se alistó a los 16 años en el Ejército. Durante la Guerra Civil combatió en Madrid, Andalucía, Guadalajara, Teruel y Valencia, y posteriormente perteneció a la División Azul, con la que sirvió en Leningrado. Tras la Segunda Guerra Mundial, en 1945 y con grado de comandante, empezó como instructor en varias escuelas militares. Llegó a impartir clases a Su Majestad el Rey durante su etapa de formación como militar. También llegó a ser miembro del Estado Mayor Central y secretario general de la Casa del Rey, puesto que ocupó durante 17 años. Sin embargo, sus enfrentamientos durante la Transición con el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y tras haber protagonizado diversos episodios de desconfianza en la Casa Real hacia su gestión hicieron que fuese relevado en 1977.

Pasó a ser profesor principal de la Escuela Superior del Ejército y, desde el 12 de febrero de 1981, pocos días antes del intento de golpe de Estado, había asumido la segunda jefatura del Estado Mayor del Ejército.