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Clint Eastwood: «Es increíble comprobar lo estúpida que puede ser la humanidad»

Día 23/11/2012 - 10.12h
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El cineasta regresa a la actuación en «Golpe de efecto», drama beisbolero dirigido por su colaborador Robert Lorenz

ABC

Aunque anunció su retirada como actor con «Gran Torino», a Clint Eastwood aún le quedaba una bala interpretativa en la recámara: la de Gus Lobel, un venerable ojeador de béisbol que trata por todos los medios de pelear con sus problemas de salud animado por su hija. «Golpe de efecto» marca el debut como cineasta de Robert Lorenz, productor y ayudante de dirección de un buen puñado de cintas dirigidas por Eastwood. Y, ya se sabe, para algo están los amigos...

—¿Por qué decidió rodar este filme?

—Me gustan los conflictos que plantea, y cómo mi personaje trata de recuperar la relación con su hija. Fue un reto intervenir en esta historia repleta de conflicto, tensión y drama.

—Por su obra sabemos de su afición al rugby o al boxeo. ¿Y el béisbol?

—No me interesa tanto. Jugué en algún equipo de joven, pero nada más. Me gusta verlo en televisión, eso sí.

—¿Cómo describiría a su personaje?

—Es un tipo que se deja guiar por sus instintos, algo importante porque, a veces, los instintos te alejan de problemas.

—Otro rasgo característico de Gus Lobel es que no quiere oír hablar de retirarse. ¿Le suena eso de algo?

—Desde luego. Yo soy igual que él. Hace muchos años pensé en tirar la toalla, pero me arrepentí enseguida.

—¿Qué fue lo que le hizo cambiar de parecer?

—Que me gusta trabajar, es algo con lo que aún disfruto. Cuando no me divierta, me retiraré. Pero, de momento, me lo paso igual de bien que cuando me hice director hace 47 años.

—Sin embargo, Walt Kowalski sí que parecía que iba a ser su último personaje en la gran pantalla, ¿no?

—Sí, pero si llega a tus manos un guión tan sensacional como éste, hay que atraparlo. Aunque no seas el jefe...

—Por cierto, ¿qué tal ser dirigido por otro después de 20 años (desde «En la línea de fuego»)?

—Estupendamente. Aunque, la verdad, no lo he echado de menos todo este tiempo, y eso que ofertas no me han faltado. Sencillamente sentí que ahora era necesario y antes no.

—Uno de los mensajes del filme es que, al contrario que pasaba en «Moneyball», es mejor creer en la capacidad humana que en las máquinas. ¿Está de acuerdo?

—Bueno, respecto a la tecnología le diré que yo también tengo móvil, pero jamás he mandado un sms y no pienso empezar ahora (risas).

—¿Cómo es que usted se considera liberal, y siempre apoya al candidato republicano de turno?

—Yo soy libertal en la forma tradicional en que lo eran los republicanos en el pasado. Es decir, apoyando a un gobierno más pequeño, que deje a la gente tranquila sin que sea la policía de los ciudadanos. Y, por otro lado, creo que habría que gastar menos. Si tienes diez dólares, puedes gastar diez, no doce y pedir prestado. Hay que vivir de acuerdo con tus posibilidades, tanto la gente como el gobierno. Pero no aprendemos, y eso que hemos tenido a lo largo de la historia muchas lecciones. Es increíble comprobar lo estúpida que puede ser la humanidad, porque seguimos repitiendo los mismos errores una y otra vez.

—¿Cree que Obama debería estar más involucrado en ayudar a los necesitados en esta etapa de crisis?

—Pienso que, en general, el gobierno siempre ha estado del lado de los necesitados, haciéndose cargo de ellos. En los años 30 no teníamos seguridad social: si estabas arruinado, nadie te echaba un cable. Afortunadamente, la cosa cambió, pero hay que marcar ciertas fronteras. Por ejemplo, si yo soy joven y alguien me ofrece dinero fácil e ilimitado, lo agarraría sin leer la letra pequeña y me dedicaría a hacer surf en la playa. Creo que ese estilo de vida fácil roba ambición a la gente. Lo importante es encontrar un camino en medio de ambos mundos. Algo que sí recuerdo de los años de la Gran Depresión es que la gente se ayudaba unos a otros mucho más que ahora, donde apenas hay solidaridad y sí muchos sentimientos enfrentado. Yo crearía un fondo que se utilizara solamente para pagar deuda, y para nada más. Y, aquellos que tuvieran más dinero, que lo donasen de forma voluntaria a ese fondo. Pero hoy día nadie quiere ese tipo de altruismo.

—¿Qué recuerda de su experiencia en la política?

—Fueron dos años en los que conseguí todo lo que me propuse. Luego, me fui y otro gobernó en mi lugar. Suficiente.

—Ahora prefiere relajarse jugando al golf, ¿no?

—Desde luego. El golf es un deporte que puedes jugar con una limitada habilidad y disfrutar mucho. No es preciso que entrenes y practiques durante meses. Además, hace que acabes compitiendo contra ti mismo, y te revela aspectos de tu personalidad que quizá desconozcas. Es muy interesante.

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