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Csanád Szegedi, que ha perdido sus puestos en el partido xenófobo Jobbik, se aferra a su escaño de europarlamentario
La ultraderecha de su país creía que era «100% húngaro». Pero resulta que, desde esa óptica racista, ya no lo es. Csanád Szegedi, líder del partido xenófobo Jobbik, vivía muy cómodo amenazando a las minorías étnicas de Hungría desde su escaño en el Parlamento Europeo. Y sin esperarlo, se le acabó el cuento, porque ahora todos los neonazis húngaros saben que es judío.
Szegedi acusaba a los judíos de haber «comprado» Hungría
El origen del escándalo está en una grabación de audio de 2010 que recoge una conversación entre Szegedi y un delincuente. En la cinta, el criminal amenaza al ultraderechista con desvelar sus orígenes judíos. Szegedi, atemorizado, pide a su interlocutor que no revele tan tremendo secreto y le ofrece dinero a cambio de su silencio.
El neonazi ha perdido sus puestos en el partido ultraderechista, que le ha pedido que abandone también su escaño de europarlamentario, pero Szegedi se resiste. El «ultra» fundó la Guardia Húngara, cuerpo paramilitar ligado a Jobbik y que recuerda bastante a la Cruz Flechada que apoyó a los nazis en Hungría durante la Segunda Guerra Mundial. Pero ahora se ha quedado sólo, ya nadie quiere a Szegedi en Jobbik. En el partido dicen que es por sus relaciones con el delincuente con el que le grabaron, que no es porque sea judío.











