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El origen daltónico de la bandera republicana

La enseña de la Segunda República habría sido rojigualda, si se hubiese acertado a representar correctamente en ella el color del pendón de Castilla, el rojo carmesí

Día 30/04/2012 - 16.26h

Este sábado se cumplen 81 años de la izada de la bandera tricolor republicana en el ayuntamiento de Éibar. A excepción de los cinco años que duró el régimen de la Segunda República en todo el país, la rojigualda ha sido la única enseña nacional, considerada como tal, que han tenido los españoles. La bandera de la Segunda República también habría sido roja y amarilla, si se hubiese acertado a representar correctamente en ella el color del pendón de Castilla, el rojo carmesí.

Si la actual bandera española, la misma que la anterior a la Segunda República, tiene sus franjas superior e inferior de color rojo carmesí, la enseña de la Segunda República no debió alterar el color de esa franja inferior, pues coincidía con el castellano. Los republicanos creyeron erróneamente que los colores de la enseña nacional representaban a la corona de Aragón, y pensaron que introduciendo el color morado en la enseña representarían así a Castilla.

La primera enseña nacional

Con la llegada de los borbones al trono español, la tradicional cruz de Borgoña roja sobre fondo blanco fue sustituida por un paño blanco con el escudo de armas de la recién llegada casa real. La enseña no se distinguía bien en alta mar de las que ondeaban en los barcos de otras naciones donde también reinaba la casa de Borbón, de manera que Carlos III convocó un concurso para cambiar la bandera que representaba a España en el mar.

El origen daltónico de la bandera republicana
Banderas aprobadas por Carlos III

De las doce propuestas que le presento al Rey su secretario de Estado y del Despacho Universal de la Marina, Frey Antonio Valdés y Fernández Bazán, Carlos III escogió dos para que ondeasen en los buques de guerra y mercantes. La actual bandera española es la misma que la elegida por el monarca en el Real decreto de 28 de mayo de 1785 para los buques de guerra.

Posteriormente, reinando Isabel II, la bandera rojigualda pasaría a ser de uso oficial por todas las unidades militares españolas. La Nación necesitaba una bandera en tierra. Según ha explicado a ABC la profesora de Historia de la Universidad Complutense de Madrid Margarita Márquez Padorno «los liberales aconsejaron a Isabel II que este país tenía que ser más estado que monarquía». En adelante, hasta la llegada de la Segunda República, los colores de la bandera española serían el rojo y el amarillo.

Una nueva bandera

Con la caída de la monarquía el 14 de abril de 1931 se hizo oficial la bandera tricolor que usaban los casinos republicanos. El decreto de aprobación del 27 de abril de 1931 interpretaba erroneamente los colores de la anterior enseña nacional, afirmando que representaban a la Corona de Aragón, y establecía la inclusión de Castilla como corazón del nuevo régimen a través de la nueva franja morada. «Hoy se pliega la bandera adoptada como nacional a mediados del siglo XIX. De ella se conservan los dos colores y se le añade un tercero, que la tradición admite por insignia de una región ilustre, nervio de la nacionalidad, con lo que el emblema de la República, así formado, resume más acertadamente la armonía de una gran España», decía el decreto.

La profesora Margarita Márquez Padorno explica el origen de la franja morada que se añade a la bandera existente hasta entonces. «El Pacto de San Sebastián, que reunió el 17 de agosto de 1930 al movimiento republicano español, tomará de los Hijos de Padilla del Trienio liberal el color morado de la banda que utilizaban como símbolo. Además, algunos batallones del Ejército en Castilla ataban a sus banderas o estandartes corbatas o cintas moradas». Su colega en la Universidad Complutense, la profesora de Historia del Periodismo Mirta Núñez Díaz-Balart sitúa antes en el tiempo el referente del que toman los republicanos la franja morada. «El color morado es una reivindicación de los comuneros castellanos del siglo XVI, que fueron la voz del pueblo contra la tiranía del poder», afirma Mirta Núñez.

Pero, si en la Primera república se habían mantenido los colores de la única bandera que había conocido España, el rojo y el amarillo, ¿por qué los republicanos la cambian con la llegada de la Segunda? Dos pueden ser las razones: la ruptura con todo régimen anterior -incluido el de la Primera República-, y la necesidad de reflejar en la bandera el «nervio» castellano de la nueva República.

«Los viejos republicanos de la I República estaban muy denostados por los nuevos. Los que no murieron en la mayor de las miserias, fueron posibilistas, como Emilio Castelar, que estaba en las Cortes de la Restauración monárquica», afirma Margarita Márquez Padorno. Por otra parte, la inclusión de la franja morada también pudo deberse a que «a los republicanos les faltaba la representación de Castilla en la bandera. Desde el 98, la reivindicación de Castilla como corazón de la regeneración española es muy importante. Los primeros republicanos de la Segunda República son muy españolistas, evocan mucho la España invertebrada de Ortega, aunque después no le hagan ni caso. El nexo de unión de la Nación es Castilla», explica la profesora Márquez Padorno.

La tricolor, hoy

Con el tiempo se popularizaría el uso del color violeta o púrpura en la franja inferior de las banderas republicanas. ¿Se trata sólo de un error de representación del «nervio» castellano de la Segunda República? En opinión de Márquez Padorno, «la idea republicana actual no tiene nada que ver con Castilla».

Puede que a los republicanos de hoy, sencillamente, les importe muy poco el significado de la bandera republicana que recogía el decreto de aprobación de la nueva enseña de 27 de abril de 1931. El presidente del Centro de Investigación y Estudios Republicanos (CIERE), Manuel Muela Martín-Buitrago, afirma que su organización no persigue «tanto que Castilla sea el núcleo unitario de España como que la fuerza motriz de cualquier cambio sea el estado unitario en sí, como recogen los valores republicanos franceses».

En opinión de la profesora Mirta Núñez Díaz-Balart, «la bandera republicana de hoy representa a toda España, no sólo a Castilla, y simboliza la insurrección popular contra el despotismo». Según Manuel Muela , la utilización del color violeta «puede deberse a cuestiones estéticas, o a la devaluación o el desconocimiento de los colores originales» de la bandera tricolor. De todas formas, añade Muela Martín-Buitrago «este tema no preocupa demasiado al movimiento republicano español de hoy en día».

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