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Marilyn Monroe: «Yo no era una vagabunda ni una puta»

En el cincuenta aniversario de la muerte de Norma Jeane vuelve a ver la luz una de las novelas más emblemáticas de Joyce Carol Oates sobre la vida de Marilyn: «Blonde»

Día 03/04/2012 - 10.58h

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Norma Jeane/Marilyn Monroe representaba un cierto modo de superviviencia americano. Surgida de la nada más absoluta, se topó con personas o circunstancias que le transformaron, y tuvo que avanzar. «Mi vida fue casi como la de Norma Jeane. Provengo de la clase trabajadora, y todo en mí parece ser un accidente. Si eres pobre, no cuentas con muchas opciones, la vida viene directa a por ti». Quien así habla es Joyce Carol Oates, autora de «Blonde», la novela sobre el mito dorado, -que ahora rescata Alfaguara-, en la que destila en forma de ficción la vida de la heroína norteamericana por antonomasia: Norma Jean. Pero no era ningún bicho raro. A ella la convirtieron en Marilyn Monroe.

La escritora rescata y recrea diarios íntimos, poemas, testimonios, y reconstruye así la vida interior de Norma Jeane Baker, la pequeña sin padre, la mujer dependiente de tranquilizantes y estimulantes, la malograda actriz y amante; y también a su «Amiga Mágica del Espejo», la idolatrada rubia que el mundo llegó a conocer como Marilyn Monroe.

Cuando Joyce Carol Oates vio una fotografía de Norma Jeane Baker de diecisiete años comprobó en ella a otras chicas de su propio pasado. En una ola emocional, se le ocurrió que aquella muchacha no tenía la menor idea de lo que iba a ser su vida. Y escribió un monumental poema épico, «Blonde», una novela de 933 páginas que ahora vuelve a ver la luz.

El principio de apropiación es la sinécdoque, y Joyce Carol Oates explora desde la ficción los numerosos amantes, crisis médicas, abortos, tentativas de suicidio e interpretaciones cinematográficas de Marilyn Monroe.

Joyce Carol Oates se ha relacionado con actores y con los escenarios desde 1990 para escribir sobre la interpretación. Quería mostrar que Marilyn era una actriz excelente porque no poseía una personalidad fuerte por sí misma.

Marilyn Monroe: «Yo no era una vagabunda ni una puta»
ABC
La autora, Joyce Carol Oates

Es Marilyn Monroe quien cuenta la historia. Oates se inventa una persona que se podría corresponder con un personaje real, pero no lo es, de modo que a los demás personajes la escritora los llama «composiciones». En cursiva habla Marilyn en boca de Joyce Carol Oates:

«Miss» Sueños Dorados 1949

«Yo no era una vagabunda ni una puta. Sin embargo, querían verme de ese modo. Supongo que no podían venderme de ninguna otra manera. Y yo entendía que tenían que venderme. Porque entonces me desearían y amarían».

«Se desnudó con dedos lentos y temblorosos detrás del raído biombo chino, donde en otras ocasiones se había puesto la ropa de modelo... Se había despojado de su dignidad. Aunque ya no le quedaba mucha. Desde que había recibido la terrible noticia de La Productora, durante cada hora de cada día, oía una voz burlándose de ella: ¡Fracasada! ¡Fracasada! ¿Por qué no te mueres? ¿Por qué estás tan viva

«Ella, Norma Jeane, no tenía respuesta para esa voz que no conseguía identificar. No le gustaban ni el nombre, que era falso y vulgar, ni el artificial pelo decolorado, ni la ropa de mujer fatal, ni los movimientos afectados de Marilyn Monroe».

Pobre Doncella/Bella Princesa

«Los hombres dicen que me aman, pero ¿a quién aman? A Marilyn».

«Norma Jeane es una niña inocente, llena de miedos y de fantasmas y de traumas infantiles -la locura de su madre, el rechazo de su padre, el abandono-; solo desea ser amada, una justificación externa a su propia vida. Tiene miedo, se siente vacía y sola, y para ella todo es cuestión de vida o muerte. Para sobrevivir, convierte ese miedo al fracaso en el secreto de su éxito, aunque para lograrlo tuviese que fingir ser otra. En el fondo sabía que solo podría ser feliz lejos de las expectativas de otros, lejos de los ojos omnipresentes de otros».

«Ella, Marilyn, concentra las miradas, la pasión, el deseo, es ella quien brilla con luz propia, al tiempo que Norma Jeane se apaga. Si Norma es la Pobre Doncella, Marilyn es la Bella Princesa, es esa Amiga Mágica del Espejo, a quien Norma Jeane había adorado en un tiempo, pero en quien ya no podía confiar porque no siempre está ahí. Aparecía y desaparecía. Su imagen es esbozada y huía rápidamente. Vivía en algún lugar de las profundidades de cristal y había que obligarla a salir».

Bucky Glazer

«Quería ser perfecta. Él no se merecía menos».

«El primer marido de Norma Jeane la conoce cuando ella apenas tiene quince años; un mes después de cumplir los dieciséis se casan. La Segunda Guerra Mundial atraía todas las atenciones, tanto en los medios, como en la cadena de montaje de Lockheed Aviation donde Bucky trabaja, donde presume de lo sexy que es su esposa, y muestra fotos eróticas a sus compañeros, y calla lo harto que está de la intensidad de Norma Jeane, de su dependencia, de sus miedos y sus pesadillas, que no le dejan dormir las horas que necesita».

El exdeportista: la cita

«... temiendo que dejara de quererla, se oyó decir con voz infantil que lo amaba y que se casaría con él. ¿Cómo iba a decepcionar también a este buen hombre? ¿Cómo iba a romperle el corazón?»

-Eh, no salgo tanto en los periódicos como tú, Marilyn.

La Actriz Rubia esbozó otra sonrisa tímida, agachó la cabeza y tiró del ajustado cuello del vestido:

-¿Quién, yo? Es propaganda de La Productora. ¡Lo detesto! También detesto firmar esas horribles fotografías mías. «Con cariño, Marilyn». Y todas las cartas que Marilyn recibe. Mil a la semana, ¿o más? Pero sólo será una temporada, hasta que ahorre algún dinero y pueda hacer papeles más serios en el escenario. En un teatro de verdad. Podría tener mi propio profesor de arte dramático, trabajar en una compañía de repertorio. Haría Nuestra ciudad otra vez, o el papel de Irina en Las tres hermanas...¿Sabes en qué pensaba cuando interpretaba a Rose en Niágara? No te rías, por favor, pero pensaba en que algún día interpretaría a Lady Macbeth...»

«Mito de América, leyenda viva del Béisbol, el segundo marido de Norma Jeane odiaba a Marilyn: la quería sensual, provocativa, pero solo para él. Los celos le dominaban, se sentía ridiculizado. Y por encima de todo él era “un italiano que jamás olvidaba una ofensa ni perdonaba a un enemigo».

El Dramaturgo: la seducción

-No escribirás nunca sobre mí, ¿verdad? Sobre nosotros.

-¡Cariño! Claro que no.

-Porque nosotros somos especiales, ¿verdad? Nos queremos mucho. Nunca conseguirías que los demás entendieran... lo que hay entre nosotros.

-Querida, ni siquiera lo intentaré.

«Cuando conoce a Marilyn en Manhattan, él es aún un hombre casado. Ya es famoso, ya ha ganado un Pulitzer, y está acostumbrado a vivir tanto dentro de su cabeza que a menudo los demás le parecían irreales. Su vida era el teatro, y apareció ella, dispuesta a mirarle como a un dios, dispuesta a enamorarse, a verle no como a un igual, sino como a alguien muy superior, aun cuando él se sabe falible: inseguro, un artesano más que un poeta. Para el Dramaturgo, ella es la fuerza de la improvisación, espoleada por el deseo sexual, que llega para volcar los cimientos de una vida ligada a un guión. Como el rayo era aquella fuerza. Podía justificar su existencia como dramaturgo y como hombre, y podía destruirlo».

El Presidente macarra

«Es nuestro secreto. Nunca revelaré el nombre de mi amante».

«Estaba claro que era un macarra...Arrogante, presuntuoso, implacable con sus enemigos e idolatrado por sus seguidores, que le perdonarían cualquier cosa, el presidente de Estados Unidos está acostumbrado a conseguir todo cuanto quiere -a fin de cuentas, él es Historia-, y ahora quiere a Marilyn Monroe. Su cuerpo. Para ella, él podría ser ese Príncipe Encantado, es el “hombre que todas las mujeres desean y que tiene una expresión de serenidad y frescura porque sabe que todas las mujeres le adoran. Su propio deseo es una llama que las mujeres avivan y consumen durante toda una vida. Pero es posible arder bajo esa llama».

«...No lo haré. No soy una prostituta, soy...» Era Norma Jeane, confundida y asustada. No recordaba cómo había llegado a ese sitio, quién la había llevado allí. ¿Marilyn?

Y las obras completas

Como un collage, Joyce Carol Oates remata su obra con un capítulo en el que introduce frases demoledoras, ora extraídas de entrevistas con Marilyn Monroe, ora fruto de la imaginación de la escritora:

«Sexualidad es naturaleza y yo voto por la naturaleza».

«Creo que ninguna sexualidad es mala cuando hay amor, que ninguna sexualidad es mala cuando hay respeto, que ninguna sexualidad es mala cuando hay sexualidad, el cáncer no produce sexualidad, quiero decir que la sexualidad no produce cáncer».

«El cuerpo humano, desnudo, es hermoso».

«Te veo mirar mi cuerpo perfecto, te veo amar mi cuerpo perfecto como si fuera el tuyo y en una fantasía se me ocurrió que en Marilyn puedes amar tu propio cuerpo perfecto. Por eso vino Marilyn a este mundo. Por eso existe Marilyn. Soy Miss Sueños Dorados, la chica de calendario más famosa de la historia de la humanidad. Yo diría que es un honor, ¿verdad? Soy Miss Sueños Dorados ¿y tú?»

«-Estoy tan sola. No entiendo por qué estoy tan sola cuando he querido a tanta gente. Quise a las chicas del orfanato, ¡mis hermanas!..., mis únicas amigas. Pero las he perdido a todas. Mi madre apenas si me reconoce. Mi padre me escribe, pero guarda las distancias. ¿Soy una leprosa? ¿Un monstruo? ¿Una maldición? Los hombres dicen que me aman, pero ¿a quién aman? A Marilyn»

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NATIVIDAD PULIDO Es uno de los artistas más singulares del Renacimiento español. Se dedicó exclusivamente a la pintura religiosa, pero fue tremendamente original

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