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Sociedad / ELECTROSENSIBILIDAD

¿Vivimos rodeados de ondas?

Los afectados por el síndrome de electrosensibilidad sufren cada día los efectos de las radiaciones emitidas por elementos comunes en nuestra vida cotidiana. Aquí puedes ver cómo reducirlas

Día 13/06/2012 - 08.08h

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Un elemento tan común como una lámpara de mesa mal enchufada puede hacer que el nivel de radiaciones concentradas en una habitación aumente hasta causarnos fatiga. Lo mismo puede ocurrir con un ordenador, un router wifi o un microondas. Todos son objetos comunes en nuestra rutina diaria que, funcionando al mismo tiempo y mal conectados podrían llegar a resultar altamente perjudiciales para nuestro organismo.

José Miguel Rodríguez, director de la empresa de estudios geoambientales Geosanix, alerta de que tanto nuestro lugar de trabajo como nuestra vivienda pueden llegar a ser un vivero de ondas cuya acumulación nos podría convertir algún día en electrosensibles. «No tiene por qué ser un motivo de alerta», subraya, «aunque deberíamos reeducarnos para aprender a crear espacios más sanos» y deshacernos así del exceso de radiaciones. «Siempre nos han resultado alarmantes las antenas de telefonía sin pensar que alrededor tenemos otros elementos realmente dañinos», indica el responsable de Geosanix.

Reemplazar el router wifi por un módem por cable, dar la vuelta al enchufe de la lámpara o deshacernos del inalámbrico para volver al viejo pero sano teléfono fijo pueden evitar que a la larga podamos sufrir el mal de la electrosensibilidad. También otras rutinas, como evitar cargar el teléfono móvil junto a la cama o liberar nuestro lugar de descanso aparatos eléctricos evitarán consecuencias como la fatiga, el estrés o los dolores de cabeza.

¿Cómo nos afectan las ondas?

El doctor del Hospital Clinic de Barcelona, Joaquim Fernández Solá, aporta algunas claves en referencia a las ondas electromagnéticas y su incidencia en nuestro organismo:

-Afectan más a las mujeres que a los hombres

-Peor en edades extremas: La infancia, la edad de crecimiento y la vejez son los rangos de edad en que más puede afectar.

-Son más sensibles a las ondas aquellas personas que ya están sensibilizadas también con otros elementos del medio ambiente: asmáticos, personas con pieles atópicas, personas alérgicas al polen..

-Nuestro organismo tiene memoria: La repetición en el organismo de bajas exposiciones de ondas a lo largo de un tiempo concreto puede hacer que la electrosensibilidad aparezca. No se trata de una exposición aislada que provoca la enfermedad, sino de la acumulación de ondas en nuestro cuerpo.

-No sirven los tratamientos alternativos: «Tenemos que hacer medicina basada en la ciencia, aunque ahora no haya un tratamiento convencional o alternativo que haya producido mejorías. Ahora las opciones alternativas tampoco sirven y muchas veces lo que hacen es incrementar el coste del tratamiento».

- Identificar la fuente del problema: «Es necesario localizar la fuente de exposición que genera malestar, ya que muchas veces el trastorno remite en cuanto te alejas de la fuente que lo genera». Tratamientos sintomáticos: «No podemos curar al paciente pero sí mejoramos sus síntomas. También hemos elaborado tratamientos que mejoran la adaptación del organismo a las ondas, aunque a pesar de todo sigue siendo crucial la prevención».

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