Probablemente tan solo tenga un valor simbólico, pero el anuncio de la muerte de Bin Laden será una de las noticias de la década. El yihaidismo sufre su derrota mas simbólica, que en el arte de la guerra mediática en la que vivimos representa la apertura de un nuevo tiempo y tiene un efecto devastador entre sus seguidores.
Si el 11-S de 2001 supuso una inflexión negativa en el discurrir del concierto internacional, el emblemático 1 de mayo de 2011 puede suponer, o debería suponer, un nuevo tiempo. Si detrás de aquel fatídico 11-S se abrió toda una cascada de consecuencias indeseables, ojalá desde hoy, con ese manejo que del estado de ánimo que las sociedades modernas saben hacer, se abra un tiempo fecundo para la mejora de la convivencia de los pueblos.
Por otro lado, muchos ciudadanos del mundo entero dormirán desde hoy más tranquilos, aunque la amenaza de Al Qaida sigue latente. No obstante, queda claro que el mensaje para el mundo entero es que, más tarde o más temprano, el que la hace la paga y una vez más se ha hecho justicia.


