La negativa de Islandia a hacerse cargo de los 4.000 millones de euros adeudados a Reino Unido y Países Bajos por la quiebra del banco islandés Icesave, ha abierto en canal el debate sobre qué pasará con los fondos de cerca de un millar de ahorradores españoles que invirtieron en productos islandeses. Visto que en Islandia nadie está dispuesto a pagar los platos rotos, los inversores ven como única salida pedirle cuentas a las entidades que comercializaron estos productos. Y se augura un aluvión de demandas.
El problema es que a los acreedores de los bancos islandeses «se les vendió la idea de que las entidades terminarían por ser reflotadas, lo que al final no ha ocurrido», apunta Álvaro García Graells, socio el bufete Law Intelligence que lleva la causa de varios de los afectados y está especializado en bancos. El letrado explica que esta idea se promovió desde las entidades españoles que comercializaron los bonos islandeses con el objetivo de “quitarse el problema de encima y desviar las reclamaciones hacia Islandia” una vez que las entidades de este país entraron en quiebra.
Islandia no inyectará dinero a sus bancos y estos no pueden devolver
El caso de los títulos de Kauthing es el uno de los más ilustrativos, porque al comprar unos instrumentos conocidos como ‘Capital Notes’ los clientes pensaban que estaban invirtiendo en producto de renta fija (obligaciones), cuando en realidad estaban entrando en una inversión muy asimilable a lo que en España se conocen como participaciones preferentes.






