Cuántos habrán aprendido a dejar su coche como los chorros del oro o a pelotear a sus jefes con aquello de «dar cera, pulir cera»... Ahora, el mediocre Harald Zwart («La pantera rosa 2» o «Superagente Cody Banks» son sus cimas) emprende la dura tarea de revisar prácticamente un mito y, oh sorpresa, la jugada no le sale mal del todo.
Por varias razones, que se pueden resumir en una: la compenetrada pareja que forman el maestro Jackie Chan (seguramente en su mejor papel, cosa nada complicada) y sobre todo Jaden Smith, que compone un entrañable y benjamín «Dre-san» fanático de Bob Esponja y que, a falta de Elisabeth Shue, se engolosina con una chinita violinista.
Dirigida descarada y emotivamente al público infantil casi disneyano, la peliculilla renueva iconos del pasado (el trajín de quitarse y ponerse la chaqueta), aporta algunas gotas de «ceremoniosidad» protobudista y certifica que hacer la cobra no sólo es cosa de pagafantas. Además, los «tempos» y las patadas están bien medidos y se introduce con acierto la imprescindible figura de la madre de la criatura. Aprobado alto, venga.



