Actualizado Martes , 27-10-09 a las 18 : 31
Los colaboradores y blogueros de la sección Medios&Redes han querido expresar en unas líneas su valoración sobre el cierre de Soitu.es.
Pedro de Alzaga
Casi dos años es el plazo que se marcan algunos inversores para mantener con vida un proyecto informativo digital en España. Casi dos años tenía ADN.es cuando su propietario echó el cierre al proyecto y casi dos años ha durado Soitu, antes de que la inversión le diera la espalda.
Casi dos años es el plazo en el que no sólo hay que demostrar que el trabajo merece la pena, sino también que se cumple con las expectativas marcadas por un balance que no suele entender de información ni de sociedades ni de transformación de industrias en tiempos de cambio.
Un balance que suele olvidar que la buena información siempre cuesta dinero, por mucho que haya quien quiera encontrar fórmulas mágicas para evitar rascarse el bolsillo, y que la inversión debe mirar más allá del corto plazo cuando se trata de algo tan importante como informar a una comunidad.
Gumersindo Lafuente intentó poner en marcha un proyecto fiel a estas premisas y capaz de no caer en el derroche de las sucesivas burbujas tecnológicas. Apostó por un modelo cualitativo y personal, con artículos elaborados por redactores profesionales, frente al modelo cuantitativo y automático de 'copiapega' y robots que impera en otros proyectos. Y lo hizo con un presupuesto exiguo y desde una redacción pequeña y coqueta, en la que un pequeño grupo de redactores y colaboradores trabajaba entre paredes de ilusión y ladrillo visto.
La apuesta no ha salido adelante, pero era correcta, porque apostar por la calidad en la información nunca puede ser un error. Ahora sólo hace falta que algunos inversores miren un poco más lejos para comprenderlo; más lejos de casi dos palmos de su nariz, por ejemplo.
José Luis Orihuela
Ayer escribía sobre las nuevas redacciones: «gente que se divierte haciendo con excelencia un trabajo que le apasiona». Hoy una de esas redacciones tiene que cerrar porque su socio financiero no puede asumir que «los proyectos que nacen en sectores inmaduros y crecen en momentos de turbulencias necesitan paciencia para encontrar su sitio».
Estoy, como todos en la profesión, conmocionado. Soitu ha sido un vivero de creatividad, de talento demostrado y de innovación. Aún en épocas de crisis me gustaría seguir creyendo que puedan existir «ángeles» capaces de apostar por proyectos tan potentes y prometedores como éste. Por eso me sigo preguntando ¿Podría @martinvars rescatar a Soitu?
Bitacoras.com
Que la noticia más leída en la historia de una publicación online sea la de su propio cierre es revelador. Soitu.es no ha muerto de éxito a pesar de la pléyade de fans surgidos post mortem; ha muerto por sobredosis de realidad, por un minuto a minuto que nos enseña que las noticias más leídas en la red apenas difieren de las que más interesan sobre el papel, donde aún está permitido el análisis en profundidad, el despliegue de matices que en lo digital está tan reñido con las urgencias del lector y del que Soitu hizo gala desde el primer día.
Soitu nunca se llevó bien con el sensacionalismo, con lo irrelevante o lo amarillista. Por eso ha muerto; por eso lo hemos matado. Habrá quien busque culpables en sus socios financieros, pero los bancos están para prestar dinero a cambio de éxito y éste no se logra con un grupo de salvadores en Facebook sino con páginas vistas. Por eso Soitu pasará a la historia como el artista maldito que no gozó en vida de los favores del público, ese mismo público que hoy le sobra.
Antonio Cambronero
Mantener hoy día, en el entorno convulso en el que estamos inmersos, un medio de comunicación es muy complicado. Hace 22 meses nacía Soitu. La innovación, la conversación con los lectores y una forma de informar directa, sencilla y moderna, han sido las señas de identidad de Soitu que hoy anunciaba su cierre. La crísis económica y el empuje imparable de nuevos hábitos sociales, debidos a la inevitable evolución tecnológica, tal vez sean suficientes motivos para el fin de un sitio que tenía credibilidad y calidad. Pero me entristece ver a un medio como éste desaparecer.

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