Detalle del cartel con el que se anunciaba este inusual evento de una corrida entre un toro y un elefante
Detalle del cartel con el que se anunciaba este inusual evento de una corrida entre un toro y un elefante - abc

El infausto día que Madrid acogió un combate entre un toro y un elefante

En 1898 una plaza de toros de la capital fue el escenario de un salvaje espectáculo propio de la antigua Roma

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El mundo del toreo siempre ha gozado de un gran número de seguidores en muchos lugares de la Península Ibérica. Buscando la forma de innovar para atraer más espectadores a las plazas, en 1898, unos empresarios decidieron organizar un espectáculo propio del circo de la antigua Roma: una «lucha feroz entre un toro de cinco años y un magnífico elefante».

El escenario elegido para este cruel acontecimiento fue la desaparecida Plaza de Toros de Madrid, ubicada en el solar que hoy ocupa el Palacio de los Deportes. Los protagonistas, una indefensa cría de elefante llamada Nerón y un toro bravo de cinco años que respondía al nombre de Sombrerito.

Tal y como podemos leer en el blog «Secretos de Madrid», desde el inicio del combate, que tuvo lugar el 13 de febrero de 1898, quedó claro que iba a ser una lucha desigual. El elefante era un ejemplar manso sacado del Zoo de Madrid, que aún no había desarrollado colmillos y al que se ató de una pata con una cadena de 16 metros de largo a un poste clavado en el centro de la plaza.

El combate, cuyas entradas costaban 2,25 pesetas, tuvo lugar entre la lidia del tercer y cuarto toros de la tarde, en una jornada en la que también debutó en torero Vicente Pastor Durán, «El Chico de la Blusa», como recordaba el diario ABC en su edición del 13 de febrero de 1945.

Según narran las crónicas de la época, nada más comenzar el enfrentamiento, Nerón se soltó de la cadena y comenzó a deambular por el ruedo, lo que sembró el pánico entre los asistentes. Sin embargo, la intención del asustado paquidermo era buscar el amparo de sus cuidadores. Una vez que el elefante fue atado de nuevo, el toro entró en la plaza.

Después de que el astado embistiera ligeramente al elefante en un par de ocasiones y causarle heridas en una de sus patas, ambos animales decidieron ignorarse durante los quince minutos que debía durar el enfrentamiento. Deseoso de más acción, sangre y violencia, el público comenzó a protestar, por lo que los organizadores ordenaron retirar a Sombrerito y dieron entrada a otro toro menos manso.

Desgraciadamente, el segundo toro arremetió con fuerza contra Nerón, llegando a derribarlo en un par de ocasiones y causándole varias heridas, mientras el indefenso elefante intentaba huir desesperadamente. En esta ocasión, el público rugía enfervorizado. Finalmente, la presidencia decidió dar por concluido el patético espectáculo. Mientras el morlaco fue despedido en medio de una enorme ovación, el desdichado elefante fue objeto de una última humillación, en forma de lluvia de naranjas, algunas de las cuales agarró con la trompa para comérselas.

Afortunadamente, y según narran las crónicas citadas por el blog «Memoria de Madrid», las heridas sufridas por Nerón fueron de carácter leve, por lo que se esperaba que el traumatizado elefante pudiese recuperar satisfactoriamente de ellas en la seguridad de su jaula del zoo