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First Dates La broma picante de Sobera en la que picó un comensal de «First Dates»

Santiago, un alicantino de 43 años, demostró desde su llegada ser un hombre de lo más cándido

Santiago no entendió muy bien el juego de palabras que le hizo Carlos Sobera al llegar a «First Dates»
Santiago no entendió muy bien el juego de palabras que le hizo Carlos Sobera al llegar a «First Dates» - CUATRO
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El popular dating show de Cuatro, «First Dates», celebró hace pocos días su segundo aniversario en antena. El programa presentado por Carlos Sobera no cesa de recibir peticiones para cenar en su «restaurante del amor». La cadena ha encontrado un auténtico filón de audiencia en este formato que es garantía de entretenimiento de lunes a viernes.

La noche número 683 del reality para solteros empezó presentando a Sonia, una hostelera alicantina de 41 años que presumía de «echar para atrás a los hombres porque soy muy independiente, muy sincera y muy valiente». Por ese motivo, Sonia lleva varios años sin pareja: «Con algún pinchito puntual pero nada más. Y tanto pinchito tanto pinchito voy a acabar convirtiéndome en una mujer fatal». Lo que buscaba lo tenía Sonia muy claro: «Quiero a un hombre sincero y que sexualmente sea cañero».

Su pareja, Santiago, también alicantino, es un agente inmobiliario de 43 años. Lo primero que aclaró Santiago al llegar a plató fue su adscripción religiosa, bastante singular: «Soy mormón, que es una rama del cristianismo». Sobera, al poco de conocerlo, le preguntó al alicantino si «le gustan los pinchitos». Él, muy cándido, le dijo que sí pensando que se refería a los pinchos de comer: «Al ser él del País Vasco pensé que se refería a algo de eso, pero no llegué a pillarlo del todo». Sobera se sonrió, al percatarse de que Santiago había picado como un chino, y se los llevó a cenar.

La conversación fue agradable y distendida, y ambos se comportaron educadamente durante la cena. Aunque a él sí que pareció estar encantado con su pareja, a Sonia le faltó algo en su cita: «Es muy enclenque y muy poca cosa, muy pequeñito...Lo he visto muy bueno, muy poco varonil. No tiene pinta de cogerte por la coleta y darte un par de azotes», dijo ella entre risas. Al acabar la cena, los dos coincidieron en que se habían caído muy bien pero que no pegaban como pareja, y se prometieron quedar en Alicante como amigos.