El código asesino de los Trinitarios, la banda latina más peligrosa de Madrid
Claves y códigos de los trinitarios intervenidos por la Policía Nacional - ABC

El código asesino de los Trinitarios, la banda latina más peligrosa de Madrid

ABC desvela la documentación secreta del grupo criminal, ilegalizado por el Tribunal Supremo

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Una década después de su implantación en España, las bandas latinas siguen estando en auge. Si antes eran los grupos liderados por ecuatorianos —como los «latin kings» o los «ñetas»— los que acaparaban el «poder» en la calle de estas violentísimas pandillas (con una decena de homicidios a sus espaldas), ahora son los grupos conformados por dominicanos los que se llevan la palma.

Son los Dominican Don’t Play (DDP) y los Trinitarios. Los segundos, nacidos como una escisión de los anteriores, fueron ilegalizados hace un mes por el Tribunal Supremo. ABC ha tenido acceso a la documentación de esta «organización secreta», que es como ellos mismos se denominan. Es una de las bases fundamentales, junto con el reparto de tareas, la jerarquía y el fin criminal del grupo, tenidas en cuenta para la ilegalización de la banda latina.

«Ningún trinitario puede confiar en nadie que no sea trinitario. Somos una organización secreta»Llama especialmente la atención el «diccionario» de códigos ocultos que utilizan entre sí los Trinitarios para comunicarse. A los «ñetas», uno de sus archienemigos (junto a los DDP, pues con los «latins» tienen un pacto de no agresión), los cifran con las letras M.20. A los «españoles», con un 6.14. Para los «funcionarios de prisiones» (1.64), los «gitanos» (6.20), los «moros» (3.11) y la «Policía» (2.36) también tienen sus propios códigos. La documentación, hallada en uno de los registros a cabecillas de la banda, es lo que en el argot se conoce como la «biblia». No solo constan este tipo de claves («Ningún trinitario puede confiar en nadie que no sea trinitario. Somos una organización secreta»), sino también su historia fundacional, los juramentos y las férreas normas.

Tienen siete preceptos principales, que son los siguientes: unidad; paz y amor; respeto; códigos; decisión y coraje; dignidad y orgullo; y Dios con nosotros. En la documentación incautada por la Policía Municipal y la Nacional aparece en grandes tipos de letra la «trinidad» que, según estos pandilleros, les da razón de ser: «Dios, Patria y Libertad. EY DY PY», junto al «número de identificación de los «3nt» (trinitarios); 21415.

También aparece la cuota económica que sus integrantes (unos 70 en la actualidad en Madrid, según los cálculos oficiales de la Brigada de Información) deben pagar «todos los jueves»: 3 euros. Es un dinero puramente simbólico, si tenemos en cuenta que su principal fuente de financiación son los atracos que perpetran.

Muy jugosas resultan también las normas de estos criminales. Son 21 preceptos, entre los que destaca su asimilación a una secta de la que, si alguien quiere salir, puede pagarlo hasta con su vida («Se es trinitario hasta la muerte»).

Captación de menores

«Cada trinitario tiene que buscar más soldados y juramentarlos para que la familia crezca y sea más grande y fuerte», dicen sobre las labores de proselitismo y que, cada vez, llevan a ingresar en la banda a más menores de edad; estos les sirven de carne de cañón en las «guerras» (que es como llaman a las reyertas con armas), pues tienen la ventaja de que la ley es más lasa para ellos e incluso pueden ser inimputables.

Sobre esos enfrentamientos, advierten: «Cada trinitario es un guerrero astuto que tiene que estar preparado para un 30 30 [guerra]. Tiene que ser valiente y no puede demostrar miedo».

Hay bastantes trinitarios en prisión: «No se puede tener roce con la Policía o algún funcionario de prisión o con persona de mala reputación, a menos que sea una reclamación de algo que le corresponda como preso». Y añaden: «Los trinitarios presos tienen que tener un fondo para cuando llegue uno de la calle darle a entender que somos una familia».