Así colgaron la ikurriña en el Chupinazo
pablo ojer

Así colgaron la ikurriña en el Chupinazo

El plan estaba perfectamente estudiado con mucha antelación

pablo ojer
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Minutos después de las doce menos diez de la mañana, una enorme ikurriña cubrió buena parte de la fachada del Ayuntamiento de Pamplona, suspendiendo temporalmente el lanzamiento del Chupinazo por primera vez en la historia.

El acto vandálico cogió por sorpresa a todos los que se encontraban en el interior del Consistorio que vieron cómo un enorme trozo de tela cubría las ventanas del edificio. Luego se comprobó que se trataba de una ikurriña. Sin embargo, a algunos no les pilló por sorpresa. Se trataba de algo perfectamente estudiado y planificado.

A las once de la mañana existía una convocatoria de enaltecimiento de la ikurriña, una bandera que, a pesar de ser la de la Comunidad Autónoma vecina, los nacionalistas navarros consideran como propia. Varias decenas de personas se acercaron al punto de encuentro aprovechando que a esa hora la calle estaría ya atestada de personas que acudían sin otra intención que disfrutar del comienzo de las fiestas de San Fermín.

Acción de despiste

Minutos después de la hora acordada, los abertzales provocaron incidentes con los agentes de la Policía Municipal que se encargaban de vigilar que no se introdujeran en la plaza Consistorial vidrio ni cualquier otro objeto que pudiera ser peligroso. El grupo de personas empujaron con una ikurriña de grandes dimensiones para distraer a los agentes de seguridad. Se produjeron momentos de gran tensión e, incluso, la Policía Municipal y Policía Foral tuvieron que actuar con sus porras. Un agente de la Policía Municipal resultó herido al recibir un botellazo en la cabeza, por lo que requirió varios puntos de sutura.

Entretanto, otro grupo de personas aprovechó la distracción para introducir otra bandera de mayores dimensiones en la plaza Consistorial. También introdujeron una pancarta que hacía referencia al acercamiento de los presos de ETA. Esta pancarta ya produjo una primera pelea entre los abertzales y jóvenes que abogaban por unos Sanfermines sin politización.

Entre los asistentes al Chupinazo extrañó que hubieran extendido una pancarta por los presos pero no hubieran introducido la ikurriña. No tardó demasiado en resolverse la duda. Diez minutos antes de la hora teórica en que debería lanzarse el Chupinazo, tres personas aparecieron en los tejados de los dos edificios colindantes con el Ayuntamiento, uno a cada lado. Para más inri, uno de los dos edificios era de propiedad municipal. La presidenta del Gobierno de Navarra apuntó posteriormente que debieron de recibir algún tipo de ayuda desde alguien del propio Ayuntamiento para lograr subir y alzarse en el tejado del edificio municipal.

Disfrazados

Estaban disfrazados con peluca y barba postizas, lo que indicaba que nada bueno pretendían hacer. En un momento dado, en el tejado del edificio municipal sacaron una caña de pescar y lanzaron el sedal hacia la plaza Consistorial. La perplejidad en el interior del Ayuntamiento era mayúscula. ¿Qué pretendían hacer?

La duda se resolvió cuando alguien desde el público de la plaza Consistorial enganchó la cuerda que sujetaba enorme ikurriña que previamente habían subido al edificio de enfrente al anzuelo de la caña de pescar. Ya no quedaba más que recoger el sedal de la caña para que la cuerda enganchada se estirase y una inmensa ikurriña tapara la fachada del edificio del Ayuntamiento e impidiese lanzar el Chupinazo debería dar inicio a las fiestas de San Fermín.

Se trata de un acto mundialmente conocido, que es retransmitido por televisión a millones de personas y todo lo que suceda en él tiene una repercusión internacional enorme.

Los abertzales habían conseguido su objetivo. Que en el inicio de las fiestas de San Fermín sólo se hablase de su «hazaña». Los pamploneses y los cientos de miles de visitantes se encargaron de poner los pies de los abertzales en la realidad. La gente tiene ganas de fiesta, de olvidarse por unos días de la crisis, de la política y de disfrutar.